La Bolsa argentina mantiene una pérdida de 43% en dólares en 2019. (Gustavo Gavotti)
La Bolsa argentina mantiene una pérdida de 43% en dólares en 2019. (Gustavo Gavotti)

Los deprimidos precios en dólares de las acciones argentinas, que tras perder 51% en promedio en 2018 restan otro 43% extra en 2019, empiezan a exhibir niveles de resistencia, aun con un escenario de cautela extrema por la fragilidad económica local y por las perspectivas de un estancamiento en el crecimiento global.

Este miércoles, el Dow Jones de Wall Street cayó un contundente 1,9%, casi 500 puntos, tras conocerse varios malos indicadores de la economía en Estados Unidos y en un momento en el que Donald Trump afronta un juicio político.

Pese al panorama negativo que se extiende para el análisis internacional, el panel líder Merval ganó 2,4%, para posicionarse cerca de los 30.800 puntos. El referente de ByMA (Bolsas y Mercados Argentinos) viene además de recuperar un 18% en septiembre, después del impacto del récord del dólar a fines de agosto.

En 2019 las acciones argentinas acumulan una baja promedio superior al 40% en dólares

En 2019 el panel Merval suma beneficios de apenas 1,5% en pesos, frente a una inflación del 35% en poco más de nueve meses. En el plano local persisten las dudas de los inversores de cara a las elecciones presidenciales que se celebrarán a fin de mes, cuando el mandatario Mauricio Macri buscará una difícil reelección, frente al opositor Alberto Fernández, del Frente de Todos, quien tiene como compañera de fórmula a la ex presidente Cristina Kirchner.

La oportunidad de encontrarse con los precios en dólares más bajos desde julio de 2009 concede cierto atractivo al équity argentino, todavía golpeado por la recesión económica y la tensión cambiaria, ésta profundizada por el desdoblamiento de las cotizaciones después del nuevo “cepo” que rige desde septiembre y los estrictos controles para atrofiar las operaciones para dolarizarse a través de los negocios bursátiles.

Fuente: Puente
Fuente: Puente

Jorge Fedio, analista técnico de Clave Bursátil, explicó que la “Bolsa, al compás del dólar, subió (en septiembre) y el resto del mundo cayó. No es para cantar victoria, todavía no nos pone felices: nuestros ADR cayeron, como también el mundo está como inclinado a la baja. Y si esa baja sigue, nos arrastra, aunque admitimos que esperábamos ver a nuestra Bolsa como sea subiendo”.

Desde el récord histórico del Merval en dólares, registrado en enero y febrero de 2018, la baja promedio de las acciones y de sus ADR operados en Nueva York superó el 70 por ciento. “De algo estamos seguros, que caímos al piso y del piso salimos. Ese piso del -50% en pesos y muchísimo más, -78 % en dólares, ya no se discute”, resumió Fedio.

Fuente: Rava Onlie-precios en dólares (actualizado 16:55)
Fuente: Rava Onlie-precios en dólares (actualizado 16:55)

De todos modos, Lucas Gardiner, director de Portfolio Personal Inversiones, alertó sobre la sustentabilidad de la mejora del último mes y recomendó “estar atentos al volumen de negocios, que será lo que realmente dé fuerza a una eventual tendencia que permita romper los máximos recientes ya alcanzados, tanto en bonos como en acciones”.

En cuanto a la deuda soberana, el default técnico implícito en el reperfilamiento es un lastre insalvable, por eso la divergencia del comportamiento de precios respecto de la renta variable. Este miércoles los bonos soberanos en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) bajaron en promedio un 0,5% para las emisiones dolarizadas, encabezados por la caída anotada en el Bonar 2024.

Por ese motivo, el Riesgo País elaborado por el banco JP Morgan subía 26 unidades para la Argentina, a 2.182 puntos básicos, luego de rozar niveles de 2.600 puntos hace un mes.

En el caso de los bonos, la salida “a la uruguaya” propuesta desde la oposición para un eventual reperfilamiento de los vencimientos no termina de convencer a los agentes del mercado. “La probabilidad de un escenario de este tipo sería baja ya que, básicamente, no solucionaría el problema de fondo y mantendría ‘demasiado’ alta la exigencia de superávit fiscal en los próximos años”, apuntó Lucas Gardiner.

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