(Chris Ratcliffe/Bloomberg)
(Chris Ratcliffe/Bloomberg)

Desde la génesis misma del bitcoin, este nuevo tipo de activo viene ganando terreno como un refugio al riesgo soberano de cada país. Y no sólo ante  hechos de corrupción o irregularidades de cada nación, sino a las manipulaciones que los gobiernos suelen llevan adelante con sus monedas y que tanto se sufren hace década, por ejemplo, en la Argentina.

Bitcoin es refugio de valor porque ya se sabe la cantidad de unidades que se van a emitir desde hace una década y hasta que finalice ese proceso, dentro de unos 120 años. Tener certeza de su emisión lo hace sin dudas algo sumamente interesante y previsible, pero no conviene quedarse simplemente ahí. Lo más interesante es que nunca van a circular más que esos 21 millones. Eso sí que es importante en un activo, ya que por estos tiempos el único activo medianamente escaso era el oro.

Entonces, Bitcoin es el primer activo 100% digital que es finito, inmutable, del cual tenemos certeza matemática sobre cuantos van a existir y cuando. Pero hay algunas de las cuestiones más interesantes todavía: que es abierto y libre. Estas características lo convierten en un activo al cual, para acceder, una persona no debe pedir permiso a nadie. Además, la tenencia del mismo corresponde exclusivamente a su comprador y es éste el que tiene el control sobre el mismo, condición que lo puede hacer muy preciado para todos aquellos que vivieron algún "corralito", por ejemplo.

Bitcoin es el primer activo 100% digital que es finito, inmutable, del cual tenemos certeza matemática sobre cuantos van a existir y cuando

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es que el bitcoin como activo está descorrelacionado de cualquier otro tipo de activo. Esto facilita diversificar el riesgo en un portfolio de inversión, permitiendo tener ganancias cuando el resto de los activos caen. Aunque esto es solo una condición actual, y dada por la "poca" liquidez que tiene el activo, hoy cercano a los 200 mil millones de dólares, se espera que vaya cambiando en la medida que más fondos del mundo institucional vayan volcándose, haciendo que tenga una mayor correlación y menor volatilidad, una condición real por la cual hoy se critica al Bitcoin enormemente.

Hoy, para cualquier inversor, apostar a una moneda fiduciaria, la que emiten los estados, es una opción, ya que técnicamente es una fuente de resguardo de valor. Es importante analizar algunos factores, como inflación, al momento de elegir la moneda, variable que va socavando el valor de este activo en el tiempo. Y algo que está muy en boga últimamente, que tiene que ver con cuestiones socio políticas, como las guerras comerciales que se están experimentando entre diferentes países. Teniendo en cuenta esto, ¿un inversor debiera elegir tener su inversión en un activo como el dólar versus el bitcoin, que se encuentra ajeno a todas estas variables?

Una opción como reserva de valor (Getty)
Una opción como reserva de valor (Getty)

Ignorar todas estas variables hablan de la fortaleza del bitcoin como inversión y reserva de valor. Su naturaleza descentralizada y distribuida lo convierten en un activo que es muy difícil de atacar. No tener un creador identificado lo convierte en un instrumento sin un punto de fallo único, como sí sucede con otras monedas o tecnologías. La suma de todo esto, aunque parecen cuestiones que lo hacen parecer más débil, lo convierten en un activo "anti-frágil", que se va fortaleciendo en la medida que lo van atacando.

Finalmente, y dado que bitcoin es la unión de la tecnología y las finanzas en su expresión más pura, es interesante invertir en un pedazo de innovación que puede ser más grande que Internet. ¿Por qué? Porque bitcoin es el dinero nativo de Internet y es lo que le falta a esta tecnología para terminar de revolucionar el mundo. No es casual que Facebook haya lanzado un proyecto como Libra (su propia criptomoneda) en el cual pretende quedarse con esta necesidad a través de un perfecto entramado de soluciones que usamos todos los días. Estamos frente a una revolución de esas que suceden una vez cada muchas  décadas.

El autor es cofundador y CMO de Bitex

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