Familiares de conscriptos denunciaron agresiones en una base naval de Ecuador

Los jóvenes presentaban golpes visibles, según sus allegados, mientras la Armada sostuvo que no encontró evidencias de maltrato

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Los conscriptos y sus familiares al momento de ingresar la denuncia. (Ecuavisa)
Los conscriptos y sus familiares al momento de ingresar la denuncia. (Ecuavisa)

Familiares de al menos dos conscriptos que realizaban el servicio militar en la costa de Ecuador denunciaron ante la Fiscalía presuntas agresiones ocurridas dentro de una instalación de la Armada, en un caso que reavivó el debate sobre las condiciones de entrenamiento y el control civil sobre las Fuerzas Armadas en un contexto de creciente militarización de la seguridad interna.

La denuncia fue presentada en la Fiscalía de Manta, en la provincia de Manabí, luego de que los jóvenes fueran retirados de la Base Naval de Jaramijó con signos visibles de golpes, según relataron sus familiares. Las imágenes difundidas en redes sociales y medios locales mostraron a los conscriptos con hematomas en el rostro y la cabeza, lo que generó una reacción inmediata de sus allegados y elevó la presión pública sobre las autoridades militares.

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De acuerdo con los testimonios, los jóvenes habrían sido sometidos a castigos físicos durante su entrenamiento inicial. Entre las prácticas denunciadas constan ejercicios bajo exposición prolongada al sol y presuntos golpes en la cabeza, como parte de dinámicas disciplinarias que, según las familias, exceden los límites permitidos en la formación militar. Los allegados también advirtieron que podría haber otros conscriptos en condiciones similares dentro de la misma unidad.

El caso cobró notoriedad luego de que circulara un video en el que familiares de los reclutas reclamaban en los exteriores del destacamento, exigiendo explicaciones a los mandos y la intervención de las autoridades judiciales. En paralelo, las fotografías de los jóvenes lesionados se viralizaron, lo que llevó a que la denuncia formal se concretara ante el Ministerio Público para que se investigue la posible comisión de delitos y se identifique a los responsables.

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Uno de los conscriptos muestra sus golpes. (Ecuavisa)
Uno de los conscriptos muestra sus golpes. (Ecuavisa)

Frente a las acusaciones, la Armada del Ecuador emitió un pronunciamiento oficial en el que aseguró que los conscriptos fueron sometidos a evaluaciones médicas y que, según esos exámenes, no se evidenciaron lesiones ni signos de maltrato físico. La institución señaló además que mantiene apertura para investigar cualquier denuncia y reiteró su compromiso con el respeto a los derechos humanos en el proceso de formación militar.

Sin embargo, la versión institucional contrasta con los relatos de las familias y el material visual difundido, lo que coloca el caso en una situación de disputa que deberá resolverse en el ámbito judicial. La Fiscalía, por su parte, deberá determinar si existen elementos suficientes para abrir una investigación formal por presuntos abusos y establecer responsabilidades individuales o de mando.

Los conscriptos son jóvenes que ingresan al servicio militar obligatorio o voluntario sin experiencia previa, lo que los coloca en una posición de especial vulnerabilidad frente a posibles abusos de autoridad. La legislación ecuatoriana y los estándares internacionales establecen límites claros al uso de la fuerza y prohíben cualquier forma de trato cruel, inhumano o degradante, incluso en contextos de entrenamiento militar.

Este episodio ocurre en un contexto particularmente sensible en Ecuador, donde las Fuerzas Armadas han asumido un rol central en la lucha contra el crimen organizado desde la declaratoria de conflicto armado interno en 2024. La participación militar en tareas de seguridad ha sido respaldada por amplios sectores de la población, pero también ha generado cuestionamientos por denuncias de violaciones a derechos humanos.

El comunicado de la Armada
El comunicado de la Armada

Organizaciones nacionales e internacionales han advertido sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de control y rendición de cuentas, especialmente cuando los militares operan en entornos que tradicionalmente corresponden a la Policía. Casos previos de denuncias por uso excesivo de la fuerza, desapariciones forzadas y abusos en operativos han incrementado el escrutinio público sobre las instituciones de defensa.

La investigación que lleve adelante la Fiscalía será determinante para establecer precedentes sobre la responsabilidad del Estado en la protección de quienes forman parte de sus propias filas. Los familiares de los conscriptos insisten en que se sancione a los responsables y se garantice que hechos similares no se repitan.

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