Una tercera parte de las reservas internacionales son yuanes chinos.
Una tercera parte de las reservas internacionales son yuanes chinos.

Durante una entrevista televisiva, el candidato a Presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, recordó días antes de las PASO que "es el propio FMI quien dijo en su último informe que las reservas reales de la Argentina terminarán este año en 11.000 millones".

El postulante con mayores chances de ganar las elecciones generales de octubre hacía referencia a las reservas concretas que dispone el Banco Central. Es decir, el "poder de fuego" del organismo para contener una demanda que siempre crece en época de elecciones.

Los analistas hablan en este caso de reservas de "libre disponibilidad" o "netas" de la autoridad monetaria para enfrentar una "corrida", a diferencia de las reservas "brutas" o totales.

La composición de las reservas internacionales del BCRA es la siguiente:

El total de activos en moneda extranjera o convertibles en divisas -como el oro- asciende a unos USD 58.259 millones. Son las reservas "brutas". Ahora bien, para obtener las reservas "netas" -las que puede utilizar libremente el Banco Central- hay que despejar los préstamos.

Entre ellos se contabilizan 130 mil millones de yuanes, producto del swap de monedas con el Banco Popular de China. A un tipo de cambio de 7,09 yuanes por dólar, representan el equivalente a USD 18.335 millones por esta colocación realizable en divisas.

Está vigente un préstamo otorgado por el Banco de Pagos Internacionales (BPI o Bank for International Settlements-BIS, en inglés). Son unos USD 2.667  millones que ingresaron como refuerzo de las reservas en mayo de 2018, otorgados por esta entidad integrada por los principales bancos centrales del mundo.

Las reservas netas o reales alcanzan al 22% del total de activos internacionales

Quedan, asimismo, unos USD 7.211 millones otorgados por el FMI para reforzar las reservas, que no pueden utilizarse sin aval del organismo, pues fueron otorgados con carácter precautorio, como parte del primer desembolso del stand by, en junio de 2018.

Una parte de las reservas son encajes bancarios, es decir la diferencia de los depósitos en moneda extranjera del sector privado, menos los préstamos en moneda extranjera. Al 16 de agosto, dicha diferencia era de unos USD 14.536 millones, entre depósitos por USD 30.557 millones y préstamos por USD 1.6021 millones, aunque es probable que con la salida de depósitos en dólares de la última semana estos encajes estén ahora más cerca de 14.000 millones de dólares.

Joaquín Berro Madero, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, explicó que "particularmente, en el caso de los depósitos en dólares, el stock vuelve a los niveles registrados a fines de mayo pasado". Acotó que "los depósitos en dólares -que venían mostrando una paulatina aceleración en las semanas previas a las elecciones- reflejan ahora un principio de contracción", explicada "en su mayoría por la caída en los depósitos en caja de ahorro".

Una porción marginal de reservas, unos USD 1.500 millones, corresponden operaciones de pases y otros préstamos.

En tanto, los depósitos a cuenta del Tesoro alcanzan los USD 1.916 millones, si a este concepto se le resta el pago de USD 2.615 millones por la cancelación de REPO.

Por lo tanto, lo que resta son las reservas internacionales de "libre disponibilidad", por unos 12.630 millones de dólares. De este monto pueden venderse hasta USD 250 millones por día, desde que el valor del dólar mayorista superó el "techo" de la zona de referencia, de $54,488 el pasado 12 de agosto.

El respaldo del FMI

Para septiembre se espera un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 5.400 millones, una vez que el organismo de crédito efectúe las revisiones del acuerdo. Estos dólares deberán destinarse exclusivamente al pago de vencimientos de deuda soberana y, por lo tanto, no estarán a mano para vender en el mercado de cambios.

Desde el 15 de abril pasado, el Tesoro recibió el aval del FMI para disponer de USD 9.600 millones para estabilizar el mercado cambiario, con dosis de unos USD 60 millones diarios para subastar en el mercado mayorista hasta diciembre. Estas ventas a cuenta de Hacienda en la plaza cambiaria sumaron USD 5.100 millones hasta el último viernes.

No obstante, entre septiembre y octubre vencen más de USD 5.000 millones de Letras del Tesoro (Letes) en dólares y el equivalente a USD 6.500 millones en bonos en pesos. Todo lo que no se renueve de esa deuda de cortísimo plazo, pues un eventual "roll over" implicará vencimientos ya en un próximo Gobierno. Esta potencial demanda de divisas deberá cubrirse con reservas.

La alternativa China, ¿un "segundo FMI"?

En este horizonte de presión sobre las reservas de la entidad que comanda Guido Sandleris hay una alternativa a considerar, la de un "segundo FMI" que puede constituir el "swap" de monedas con el Banco Popular de China.

Por esos activos que suman 130.000 millones de yuanes, unos USD 18.300 millones, no se paga tasa de interés, a menos que sean utilizados, por ejemplo, para convertirlos en moneda norteamericana y disponer de los mismos. En tal caso, el costo por apelar a esta deuda es de tasa Shibor (3,059% anual) más cuatro puntos porcentuales: poco más de 7% anual.

Una tercera parte de las reservas del BCRA son yuanes, por un préstamo del Banco Popular de China

La tasa Shibor es la referencia para las operaciones interbancarias establecida por la Bolsa de Shanghái, China. Aunque es superior a la tasa que se le paga al FMI, en torno al 4% anual, su costo es muy inferior al que la Argentina debería afrontar por colocación de bonos soberanos, hoy cercana al 20% anual en dólares, según el presente nivel de Riesgo País.

En octubre de 2014, el BCRA negoció un crédito por un total de 70.000 millones de yuanes, entonces equivalentes a unos USD 11.475 millones. En noviembre de 2018 se amplió por otros por 60.000 millones de yuanes adicionales.

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