Según la OIT, durante 2018 el desempleo en América Latina y Caribe descendió con respecto al año anterior y se ubicó en el 7,8% en promedio
Según la OIT, durante 2018 el desempleo en América Latina y Caribe descendió con respecto al año anterior y se ubicó en el 7,8% en promedio

En un contexto de caída de desempleo a nivel regional, la Argentina se sigue manteniendo entre el grupo de los países de América Latina donde el número de personas que buscan trabajo crece. Este miércoles, el Indec dio a conocer el dato de desempleo de primer trimestre del año: 10,1%, la cifra más alta en 13 años.

Sin embargo, el desempleo en la región cambió de tendencia durante el año pasado y luego de estar tres años en alza logró revertir según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El organismo internacional reveló que durante 2018 el desempleo en América Latina y Caribe descendió con respecto al año anterior y se ubicó en el 7,8% en promedio.

"Después de tres años consecutivos subiendo, la tasa promedio de desempleo en la región logró descender a menos de 8,1%, el porcentaje del 2017, aunque todavía se mantiene lejos de su mejor resultado en 2014 de 6,1%", según el informe Panorama Laboral 2018 de la OIT. Este porcentaje representa a cerca de 25 millones de hombres y mujeres en la región que buscan trabajo pero no lo consiguen.

El desempleo en Brasil, por ejemplo, que representa el 40% de la población económicamente activa de la región, bajó a 12,5% en 2018 y encabeza a los siete países latinoamericanos donde hubo una caída en la desocupación.

Siguen a Brasil en la caída del desempleo durante el año pasado, Ecuador con 4,2%, Honduras con 5,7%, México con 3,3%, Paraguay con 6,7%, Barbados con 9% y Jamaica con 9,2%. En Perú y República Dominicana, en tanto, se mantuvieron los mismos porcentajes de 2017, 4,5% y 5,6%, respectivamente.

En tanto, la desocupación aumentó en Argentina, Chile (7%), Colombia (9,8%), Costa Rica (9,7%), Guatemala (2,8%), Panamá (5,8%), Uruguay (8,4%), Bahamas (10%), Belice (9,4%) y Santa Lucía (21,8%).

Para la OIT, con la economía argentina en recesión, durante 2019 se incrementará el nivel de desempleo del 9,5% al 10%, mientras que los países de América Latina tendrán un crecimiento del 2% y el desempleo en torno al 8% en promedio. "Se proyecta que la tasa de desempleo continúe una tendencia a la baja en Brasil, que alcanzó el 12,2 % en 2019, pero se espera que aumente, aunque sea ligeramente, en Argentina, Chile, Ecuador y Perú", detalló el informe del organismo.

Países con alta y baja desocupación

A nivel global, de acuerdo con las proyecciones del FMI, 20 países cerrarán 2019 con niveles de desocupación más altos que la Argentina, entre ellos, Venezuela, Sudáfrica, Nicaragua, España, Brasil e Italia. Mientras que los cinco con proyecciones de desempleo más bajas serán Singapur, Macao, Kuwait, Tailandia y Bielorrusia.

¿Qué países de la región fueron exitosos en combatir la desocupación? Un caso es México, que al cierre de 2018, tuvo una tasa de desempleo promedio de 3,3%, la cuarta más baja entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tan sólo por detrás de República Checa, Japón e Islandia. El país lleva nueve años a la baja, desde un nivel de 5,48% en 2009. Sin embargo, en el primer trimestre del año aumentó a 3,5% de la población económicamente activa.

En los ’90, la “Estrategia de Empleo” de la OCDE hacía hincapié en la flexibilidad laboral: en los 2000, mezclas de política pública para fomentar el empleo; hoy, cambiar de las políticas correctivas a políticas preventivas
En los ’90, la “Estrategia de Empleo” de la OCDE hacía hincapié en la flexibilidad laboral: en los 2000, mezclas de política pública para fomentar el empleo; hoy, cambiar de las políticas correctivas a políticas preventivas

Según la OCDE, los países que promueven la cantidad, la calidad y la inclusión del empleo —como Dinamarca, Islandia, Noruega y Suecia— son los que tienen un mejor desempeño que aquellos que prestan atención predominante a la flexibilidad del mercado. "Si bien la flexibilidad y la adaptabilidad son esenciales para estimular la generación de empleos de alta calidad en un entorno cada vez más dinámico, es imprescindible que las ganancias y los costos se compartan equitativamente entre empresas y trabajadores", afirma la organización.

"Los avances tecnológicos, la globalización y el cambio demográfico están creando muchas nuevas oportunidades, pero no para todos; es recomendable que los responsables de formular políticas públicas se centren en ayudar a quienes corren el riesgo de quedar rezagados, al implementar políticas educativas y de formación, laborales y sociales bien focalizadas", advirtió la OCDE en su informe de fines de 2018.

La nueva estrategia de la OCDE contempla cambiar de las políticas correctivas a políticas preventivas, las cuales impulsarían la eficiencia y la equidad al mismo tiempo

En la década del '90, la "Estrategia de Empleo" de la OCDE hacía hincapié en la flexibilidad laboral como respuesta al desempleo generalizado; mientras que en 2000 promovió diferentes mezclas de política pública para fomentar el empleo; ahora, la nueva estrategia contempla cambiar de las políticas correctivas a políticas preventivas, las cuales impulsarían la eficiencia y la equidad al mismo tiempo.

Una de las ideas es incrementar varias formas de trabajo flexible, incluidos los empleos temporales y el autoempleo. Si bien actualmente representa solo un pequeño porcentaje del empleo, el empleo esporádico va también en aumento y puede expandirse de manera importante en el futuro cercano. Para la OCDE, los Gobiernos afrontan el reto de acompañar la innovación en la creación y el uso de mecanismos de empleo flexible, y a la vez evitar el abuso, creando un entorno de igualdad de condiciones entre las empresas y brindando apoyo adecuado a todos los trabajadores.

Dada la probabilidad de que las formas flexibles de trabajo —empleos temporales y autoempleo— aumenten, es necesario que los gobiernos garanticen que todos los habitantes tengan acceso a la protección social y estén cubiertos por regulaciones laborales básicas, independientes del tipo de contrato o empleo en cuestión, sugiere la OCDE.

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