El precio de la divisa de EEUU cedió 7% en el último trimestre.
El precio de la divisa de EEUU cedió 7% en el último trimestre.

La última jornada financiera del 2018 trajo algo de alivio, aunque ni por asomo llegó a compensar mínimamente un año pésimo para las inversiones. El riesgo país tuvo el viernes una caída superior a 1,5% y el dólar también operó en baja. El cierre del tipo de cambio mayorista fue a $37,60 y quedó apenas a un 1,2% del límite inferior de la zona de "no intervención", que este miércoles 2, en la primera jornada hábil del año, arranca en 37,16 pesos.

A partir de hoy, esa banda cambiaria que se estableció con el FMI se ajustará a un ritmo de 2% mensual en vez del 3% que fue estipulado para el último trimestre del año. El objetivo de dicho ajuste es impedir que el tipo de cambio se vaya atrasando en relación a la inflación. A fin de marzo próximo, el límite inferior de esa banda fue estipulado en $39,39, mientras que la cota superior se ubicó en 50,97 pesos.

La lógica del funcionamiento de este esquema es el siguiente: si el dólar llega al límite superior de la banda es una indicación de un sobrante de pesos. En ese escenario, el Central saldría a vender divisas para calmar el tipo de cambio y absorber billetes. El máximo estipulado en el acuerdo con el FMI es de USD 150 millones diarios.

Si el dólar perfora el piso de la “zona de no intervención” habiliará al Central a comprar divisas. Para eso debe inyectar pesos, lo que aceleraría la baja de la tasa de interés.

El escenario inverso es que el dólar perfore el piso de la banda cambiaria. En ese caso, la indicación es que faltan pesos en la economía y el Central quedaría habilitado para salir a comprar dólares. La inyección de dinero permitiría aliviar un poco la "asfixia monetaria" de los últimos meses. Y aceleraría la reducción de las tasas de interés, que en diciembre prácticamente quedó estancada en 59% anual para las Leliq.

El modelo de alta tasa de interés real apunta justamente a mantener planchado el tipo de cambio. La otra consecuencia es, sin embargo, un enfriamiento mayor de la economía. La fuerte caída de la actividad en octubre y noviembre reflejan los efectos de esas tasas tan altas. Los principales afectados fueron el consumo (por la caída del salario pero también el frenazo del crédito) y la inversión.

Hasta ahora el dólar amagó en un par de oportunidades con perforar el piso de la "zona de no intervención". Antes que suceda, aumentó la demanda de divisas, adelantándose a una posible intervención del BCRA. La expectativa es ver qué sucede en el arranque de enero.

Por lo pronto, la expansión de pesos de diciembre (definida por motivos estacionales) fue menor a lo que se había pactado con el FMI. Sin embargo, históricamente en el arranque del año el Central sale a pasar la "aspiradora" para absorber los excedentes de dinero. Ahora no está previsto que suceda, por lo que no habría que descartar que se registre presión sobre el dólar.

El mejor escenario, el que pondría en marcha el "círculo virtuoso", es que la entidad que preside Guido Sandleris salga a comprar dólares para sostener el precio y evitar un nuevo escenario de atraso cambiario. Sería lo más razonable teniendo en cuenta que las tasas de interés se mantienen muy altas en relación a la inflación, lo que debería ayudar para quitarle atractivo a la compra de dólares. Con más pesos en la calle, la probabilidad de una baja de tasas crece, lo que ayudaría a la recuperación de la economía.

Sin embargo, la desconfianza y la incertidumbre electoral también juegan su parte. En los últimos tres meses, tras el fuerte salto del tipo de cambio, cayó la demanda de dólares por atesoramiento. En caso de mantenerse en estos niveles, la lógica indicaría que la divisa debería apuntar a perforar el piso de la banda. En cambio, si aumenta el nerviosismo ante la cercanía de las elecciones podría suceder exactamente lo contrario, es decir que se acerque al techo de la banda.

Seguí leyendo: