Caputo, Dujovne y Lagarde en la embajada argentina en Washington, en abril
Caputo, Dujovne y Lagarde en la embajada argentina en Washington, en abril

La salida de Luis Caputo al frente del Banco Central fue inesperada para varios operadores del mercado local, pero otros –incluido el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne– lo consideraron un final anunciado. Por varios motivos, entre los que están la tensión del ahora ex funcionario con el FMI.

Hace sólo 15 días, el 11 de septiembre en una entrevista en el Financial Times, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, había hablado de las políticas fiscales y monetarias de la Argentina. Sus declaraciones dejaron  entrever un descontento por el manejo del Central presidido por Caputo.

En particular, la máxima autoridad del Fondo explicó que estaban buscando que la política monetaria del país tuviera "claridad, transparencia, información adecuada y debida para los operadores de mercado, y comunicación mejorada".

Ese tipo de comunicación, explicó Lagarde, "tendría significativo impacto en la confianza local dada la atención de los ciudadanos en el mercado cambiario". En los últimos meses, la discusión central sobre el dólar tenía dos bandos. Por un lado, había quienes sostenían que una política monetaria efectiva se basaba en "sorprender" al mercado mediante intervenciones, como buscaba Caputo.

Caputo y Lagarde durante la última reunión de ministros de Finanzas y presidentes de Banco Central del G-20
Caputo y Lagarde durante la última reunión de ministros de Finanzas y presidentes de Banco Central del G-20

Las mismas iban en contra de la estrategia pactada con el Fondo, en donde el Central solo podía influir en el mercado de cambios a través de sus subastas diarias. Esas herramientas eran consideradas insuficientes por Caputo para la misión de evitar fluctuaciones desmesuradas en el valor del dólar.

La partida de Caputo al frente de la autoridad monetaria y su reemplazo por Guido Sandleris, actual secretario de Política Económica, son fuertes indicios de que desde el Gobierno buscan que la política monetaria tome un rol secundario en el nuevo acuerdo con el FMI, priorizando la negociación directa con Hacienda hacia medidas en el gasto público. En el mismo, el principal cambio que se baraja es pasar de metas de inflación a metas de agregados monetarios, es decir, controlar la emisión monetaria.

El comunicado más reciente del Fondo expresa que desde el organismo esperan "continuar nuestra estrecha y constructiva relación con el BCRA bajo el liderazgo de Guido Sandleris". Sandleris, entre otros de sus puntos destacados, fue investigador visitante en el FMI.

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