
Guillermo Calvo (77) es el economista argentino más destacado y reconocido a nivel mundial. Director del programa de dirección de políticas económicas de la Universidad de Columbia, en Nueva York, fue quien anticipó la crisis económica que se conoció como Efecto Tequila, y que sacudió el mundo en 1994.
Calvo le contestó preguntas por correo electrónico a Infobae desde EEUU. Habló de la crisis cambiaria, del préstamo del Fondo Monetario Internacional, de las metas fiscales y la inflación.
—¿Cómo evalúa la decisión del gobierno de acudir al FMI?
—En cierto momento quedó claro que, debido a errores del BCRA e intromisiones desaconsejables del resto del gobierno, se había perdido credibilidad para manejar la política monetaria. Esto hizo indispensable buscar un ancla externa. El FMI era la mejor y más automática.
—Hay quienes piensan que la turbulencia cambiaria podría haber sido autoprovocada para generar conciencia de la necesidad del ajuste fiscal, ¿Qué opinión le merece esa idea?
—Esa hubiese sido una estrategia muy peligrosa, porque si se descubre, se cierra el mercado de capitales y el déficit cuasifiscal (el provocado por, digamos, las Lebacs) se va por la nubes. Más bien, creo que las tasas de interés altas sobre las Lebacs atrajeron capital caliente (siempre listo a correr) y el empeoramiento de la situación mundial coordinó la corrida. Bajo esas circunstancias, la tasa de interés alta, sin apoyo del Fondo, no es efectiva y puede llegar a exacerbar la corrida.
—¿Ve consistentes las metas fiscales con la monetaria y la insistencia con un régimen de metas de inflación?
—Hay que enfatizar lo fiscal e intentar bajar la inflación, pero no cometer el error anterior de hablar de metas inflacionarias muy concretas. La inflación es una variable muy volátil y, en el contexto del plan del Fondo, no se controla directamente. Depende de las expectativas y el humor del mercado, los que responden a los anuncios de política pero también a muchos otros factores (incluido temas mundiales).

—¿Por qué el gobierno no puede bajar la inflación? En campaña, el presidente Macri dijo que sería algo sencillo.
—Macri estuvo mal asesorado, hay volúmenes enteros dedicados a lo difícil que es parar la inflación, particularmente en situaciones, como la argentina, en que se viene de un largo períodos de inflación alta pero acotada. Es más fácil pararla cuando se viene de hiperinflación, pero ese no es el caso por el momento.
—¿Está de acuerdo con subir las tasas para frenar la corrida cambiaria, o es mejor una suba de encajes para secar la plaza de pesos?
—Tiendo a preferir un aumento de encajes, aunque ambas políticas tienen sus complicaciones si el público sigue esperando inflación alta (falta de credibilidad). En ambos casos sube la tasa de interés, lo que puede traer aparejado una fuerte recesión. Esto aumenta los costos sociales y, además, debilita el poder político del gobierno de turno y su capacidad de parar la inflación. Bajo estas circunstancias, algunos países han llevado a cabo un arreglo de precios y salarios (por ejemplo, Israel en los 80). Esto requiere una fuerte cooperación entre el gobierno y los diferentes grupos de poder, situación a la que se llega más fácilmente si se percibe que la economía está a punto de desbarrancarse. Quiero creer que Argentina está lejos de eso.
—¿Cómo evalúa el contexto global de inestabilidad? ¿Cree que podría haber en puerta otra crisis como la del Tequila?
—Muchos años de tasas de interés súper bajas han creado incentivos para que el capital migre de las economías avanzadas a las emergentes. Los anuncios recientes de la Fed, en cuanto al aumento de la tasa de interés, y el surgimiento del proteccionismo, tienden a revertir esos flujos, lo que, en casos extremos, puede producir una fuerte contracción en los emergentes. Hasta el momento hay algo de eso, pero todavía la situación está bajo control. Sin embargo, los déficits gemelos y los errores de política económica cometidos recientemente ponen a Argentina en una situación muy vulnerable. En relación a eso, me preocupa un poco que el plan del FMI le pone coto al uso de reservas internacionales, aun si ocurriera una fuerte salida de capitales. Esto está posiblemente motivado por tratar de que las reservas no se dilapiden innecesariamente, pero hay que recordar que hoy día las reservas se tienen, en gran medida, para suavizar el impacto de una caída fuerte del flujo de capitales (lo que se denomina, en inglés, Sudden Stop).
—¿Cuán relevante es la vuelta a categoría de mercado emergente para el país?
—Es relevante pero, por ejemplo, solo las acciones que cotizan en EEUU (denominadas ADRs) están incorporadas en el índice MSCI. Además, esa categoría se pierde muy rápidamente al primer intento de poner controles de capitales. Por esa razón Corea del Sur no la tiene, a pesar de que es un país altamente industrializado, con un ingreso per cápita que casi duplica al argentino.
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