Javier González Fraga (Martín Rosenzveig)
Javier González Fraga (Martín Rosenzveig)

Por momentos, casi siempre, habla con el traje de presidente de Banco Nación puesto. Pero en otros se le escapa el economista profesional y también demuestra su experiencia como banquero central, cargo que ocupó a principios de la década de 1990. Con todo ese bagaje de fondo, el titular del Banco Nación, Javier González Fraga, no dudó en señalar que es "mucho más optimista que hace algunos meses. Ahora los problemas están sobre la mesa y llamamos al doctor adecuado, que es el FMI, para dar con el remedio adecuado".

González Fraga recibió a Infobae en su despacho del primer piso del BNA, en lo que fue su primer reportaje desde que se desató la crisis cambiaria. En una charla matizada con café y algunas masitas vienesas, se lo notó entusiasmado a pesar de la fuerte crisis financiera del último mes. Defendió su decisión de haber suspendido momentáneamente el descuento de cheques ("fue para no fogonear una corrida contra el peso"), adelantó que este año la estrella de la entidad serán los microcréditos, pero también que continuará el otorgamiento de créditos hipotecarios.

Y a la hora de hablar sobre política económica, puso mucho énfasis en la necesidad de reducir la cantidad de Lebac en circulación, una vez que se acuerde con el Fondo Monetario. "No puede ser que el Central deba mantener las tasas tan altas para renovar Lebac todos los meses. Es obvio que genera un impacto negativo en la economía.  Esto hay que desarmarlo en forma ordenada".

-¿Por qué en el peor momento de la crisis decidieron frenar el descuento de cheques a empresas?

-Nosotros vimos la demanda explosiva del descuento de cheques en el momento en que empezó la corrida. Y lo que vimos fue que los dueños de las empresas venían a buscar pesos pero para comprar dólares. Eso fue lo que motivo la decisión muy rápida de cortar la línea, pero duró sólo 15 horas. Alguien lo pudo haber malinterpretado pero estuvo conversada en todo momento con las autoridades y me agradecieron la actitud solidaria del Banco Nación con el Central. Nosotros no íbamos a fogonear esa situación. Ahora estamos descontando cheques de PyMEs al 33% de una manera fluida, normal. Y vemos un tipo de cambio más estabilizado en torno a $ 25, más allá de la venta de dólares del Tesoro que realizamos en las últimas jornadas.

“Volvimos a descontar cheques enseguida y hoy tenemos una tasa razonable del 33% anual. Seguiremos con los créditos hipotecarios, aunque a un ritmo menor. Y nuestra gran apuesta son los microcéditos este año”.

-¿Siente que en algunas ocasiones ponen bajo tela de juicio el rol que viene jugando el Banco Nación?

-No comparto algunas críticas que recibimos el año pasado, que decían que el Central mantenía una política restrictiva, poniendo un pie en el freno, y nosotros apretábamos el acelerador. Nuestro objetivo es dinamizar la actividad productiva, ésa es nuestra Carta Orgánica y no lo vamos a resignar.

-¿Cuál es el futuro del crédito hipotecario, gran estrella el año pasado?

Abril fue record absoluto, dimos un crédito cada 39 segundos, dimos más de 7.500. Fueron alrededor de $ 8.000 millones. Fue un mes excepcional, porque era el último con la tasa anterior y apuramos el otorgamiento. En mayo seguimos con buen ritmo sobre todo porque dimos algunas excepciones por la gente que no había llegado por problemas propios del banco. Pero ahora pasamos de una tasa mínima del 3,5% al 6,5% y al 8% para los que no son clientes. En mayo vamos a terminar con un poco menos de 5.000 operaciones y pensamos estabilizarnos en unas 4.000 por mes, no es un mal número. Nuestro objetivo es otorgar 60.000 millones de pesos en el año y se va a cumplir. No pensamos detener el otorgamiento de hipotecarios por este cambio de contexto, pero el ritmo será menor a partir de ahora.

“Subimos la tasa de interés de los créditos hipotecarios UVA al 6,5 y 8%, según si son cliente o no, con el objetivo de vender la cartera en un futuro y seguir fondeando nuestro crecimiento”

-¿Por qué subieron tan agresivamente la tasa hipotecarios que ajustan por UVA?

– El objetivo es que podamos vender la cartera, es decir que sea securitizable. Cuando lanzamos con el 3,5%  y el 5% queríamos marcar la cancha, es decir que el resto de los bancos salga a competir y es un objetivo logrado. Hoy el crecimiento está en el orden de unos 3.000 millones de dólares anuales. Ésa es la demanda que se observa en Chile, un ritmo más normal. Había un stock de demanda que ya fue digerido  y ahora el crecimiento será más normal. Si el mercado está para descontar cartera hipotecaria UVA a una tasa de entre 5% y 6% anual, nosotros no podemos colocar debajo de este rendimiento porque perderíamos plata. La tasa del 8% no es solo un objetivo de rentabilidad del Banco y cubrir todos los gastos, sino que hay un objetivo de poder vender la cartera y seguir la rueda crediticia.

Economía en retroceso

-¿Cuál es su visión de lo que está pasando con la actividad económica?

Hoy tengo más optimismo que en los últimos cinco meses porque los problemas que estaban para estallar en cualquier minuto finalmente estallaron, y estos problemas, si bien eran soslayados, ya estaban afectando el funcionamiento. Fundamentalmente me refiero a la estructura del balance del Banco Central. Cuando tenés un balance con un stock tan gran de Lebac, el potencial aumento de la base monetaria te limita y condiciona tu política. Veo con optimismo que este problema finalmente hoy está arriba de la mesa y aplaudo la decisión del ir al Fondo Monetario porque es la entidad internacional especializada en este tipo de problemáticas. Todo se solucionará amigablemente, con mecanismos de mercado.

-¿Qué consecuencia tendría reducir el stock de Lebac?

Va a permitir que la tasa de interés de referencia del Central no se use para frenar la presión cambiaria, sino que esté alineada con la expectativa de inflación y la demanda de crédito. Estamos transitando la última etapa en la que la tasa de interés está relacionada con la vulnerabilidad del balance del Banco Central. A mí me da optimismo que el problema esté sobre la mesa y que hayamos llamado a los médicos que lo pueden solucionar.

-¿Qué escenario está imaginando?

-Después del acuerdo con el Fondo imagino un swap de LEBACs en papeles del Tesoro. De esta forma, el Central no tendría más esta renovación una vez por mes como sucedió como el "supermartes" . Esta situación obliga a poner tasas de interés muy altas que son una amenaza para la actividad económica. Ahora, por ejemplo, se alargó el período de cobranza para las PYME. Por fin el problema está diagnosticado y reconocido.  Hoy tenemos otra alternativa, que es la posibilidad de recurrir al Fondo, que la tuvimos que adoptar porque se detonó un cambio en la situación internacional. Creo que se pueden dar las bases por haber superado esta coyuntura de corrida cambiaria y de altas tasas. El Gobierno podrá volver a financiarse a tasas razonables, habrá nuevas expectativas inflacionarias y una política económica mejor fundamentada. El Central podrá ser dueño de su política monetaria y no estar pulseando todos los días con los tenedores de Lebac.

“No se pueden sostener mucho tiempo tasas tan altas, es muy nocivo para las PYME. Pero para eso, primero habrá que ir desarmando el stock de Lebac. El FMI ayudará mucho en esa tarea.

-¿Cuál sería el argumento para mantener la tasa del 40%?

-La tasa de interés es la resultante de mantener el stock de Lebac y evitar que te compren dólares El impacto antinflacionario de la tasa de interés es discutible en un contexto donde la profundidad del mercado financiero, que representa apenas 16% del PBI. Si ponés estas tasas en Chile entrás en deflación, acá eso no pasa.

– El otro tema gran tema de preocupación es el déficit de cuenta corriente, superior hoy al 5%. ¿Cómo se ataca?

-Eso tiene que ver con una gran cantidad de variables que no son de manejo del Banco Nación. Obviamente que sobre eso hay distintas lecturas, pero siempre caés en el valor del dólar. El tema cambiario tiene dos canchas en las que se juega. Por un lado está la especulación financiara, y por otro, la de los movimientos reales del turismo y otras cosas. Creo que tenemos un dólar más realista. Pero después está el tema de la negociación de bienes y servicios, incluyendo turismo, balanza comercial y otros rubros. Esto ya es bastante más complejo de solucionar.

-¿Por qué cree que la posibilidad de un acuerdo con el FMI generó más pesimismo?

-Veo que hay mucha frustración porque se pinchó la ilusión que tenía la gente. Pero por otro lado creo es positivo haber dejado la ilusión de que Argentina tenía una solución fácil a problemas incubados durante setenta años. En la reunión del gabinete se repitió varias veces que tenemos que tener la convicción que estamos haciendo lo que el país necesita que se haga. Y esto debe hacerse más allá de las especulaciones electorales siempre cuidando a los que menos tienen.  A mí me gustó la frase del Arzobispo Poli en el Tedeum, cuando dijo que hay temas que pueden llevar uno o varios períodos de gobierno y tenemos que encarar la tarea más allá que los horizontes nos excedan a nuestros mandatos.

-¿Por qué es tan difícil bajar la inflación?

-Es cierto que cuesta mucho, pero al menos ahora no se apela a recursos artificiales, como congelar tarifas o anclar el tipo de cambio. Tenemos que bajarla generando una mayor apertura económica, más competencia, y con políticas de ingresos que esté de acuerdo a las posibilidades de cada sector. Esto tal vez implica una renovación empresaria, va a implicar una renovación sindical, y es una tarea larga.

-¿Cuándo cree que da la vuelta la economía, recuperando una senda positiva?

-Antes de fin de año puede estar creciendo otra vez. La economía no se va a desacelerar demasiado porque acá no viene un ajuste mucho mayor al que se estaba haciendo y sigue un interés en la inversión. Las exportaciones están sorprendiendo y hoy, a este tipo de cambio, hay muchas economías regionales que se vuelven mucho más competitivas. Es cierto que el consumo se verá algo afectado este año, pero será compensado por la inversión. Hay que mirar los datos positivos, por ejemplo el gran éxito de la reciente licitación de la primera iniciativa público privada (PPP) para obras viales. También el récord de ventas de hot sale o la gente que se moviliza los fines de semana largo.