Corrían 48 minutos del segundo tiempo cuando se desarrolló la gran polémica del Superclásico que Boca Juniors le ganó 1-0 a River Plate. Con el marcador a favor de la visita con el gol de Leandro Paredes de penal, Marcos Acuña envió un pelotazo al área contraria, en el que detectó a un Lucas Martínez Quarta ya en función de N° 9. A sus espaldas, Lautaro Blanco apoyó sus manos en su espalda al momento del salto y el central cayó sobre el césped. Todo el Millonario reclamó penal, pero Darío Herrera no sancionó y el VAR, a cargo de Héctor Paletta, no lo convocó a revisar.
Desde el punto de vista reglamentario, el empujón debe evaluarse en función de la fuerza aplicada y sus consecuencias en la acción. En este caso, Herrera juzgó que el contacto es leve, sin intensidad suficiente, y no provoca desplazamiento significativo ni altera de manera clara la estabilidad o el control del adversario.
Por lo tanto, concluyó que no reúne los elementos necesarios para ser considerado infracción, ya que entendió que carece de impacto real en el desarrollo de la jugada. River no quedó convencido. “Me extraña de vos, vas al Mundial, es penal, no me deja jugar la pelota”, reclamó Martínez Quarta.
El juez, uno de los tres árbitros principales argentinos elegidos por la FIFA para el Mundial 2026, sí sancionó penal por mano de Lautaro Rivero en el final de la primera etapa, luego del remate de Miguel Merentiel. Su decisión llegó luego de la intervención del VAR para que observara la secuencia en la pantalla junto al campo de juego.
El brazo del defensor estaba separado del cuerpo, por lo que amplió su espacio corporal voluntariamente y bloqueó directamente la trayectoria del remate, por lo que, reglamentariamente, es una infracción sancionable.
- Todas las alternativas del intenso partido en el Monumental
Un debate que surgió en las redes tuvo que ver con que el zaguero estaba amonestado. Y no faltaron voces que reclamaron una segunda amarilla y que el jugador se marchara a las duchas anticipadamente.
En lo disciplinario, no corresponde amonestación, ya que la falta se sanciona reglamentariamente con penal y no configura conducta adicional sancionable. Conclusión: penal correctamente sancionado, sin tarjeta.
Luego, hubo un festejo de Paredes que también llamó la atención: se llevó la mano al oído repetidamente ante los silbidos que escuchó antes de la ejecución y después imitó el festejo del Topo Gigio que supo inmortalizar Juan Román Riquelme, hoy presidente de Boca Juniors. ¿Se trató de una provocación? ¿Merecía acrílico amarillo?
El gesto de llevarse las manos al oído por parte de Paredes debe interpretarse como una manifestación emocional del juego, sin contenido provocador ni destinatario específico. No se observa burla, incitación ni actitud ofensiva que encuadre dentro de las conductas antideportivas tipificadas en el reglamento. Luego, Paredes sí fue amonestado por su duelo de empujones con Marcos Acuña, compañero suyo en la selección argentina campeona del mundo en Qatar 2022.
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