Mostaza Merlo, a fondo: “No tengo ningún rencor con Gallardo, el motivo del conflicto que tuvimos me lo voy a llevar a la tumba”

Campeón con River luego de la sequía de 18 años y campeón con Racing donde tiene su estatua, ahora vive encerrado en su departamento durante la cuarentena, con ganas de volver a dirigir. Sus recuerdos junto a Coco Basile, la selección, Maradona y su relación con el Muñeco, con quien se enfrentó en River


Mostaza Merlo eligió siempre vivir solo. Alguna vez le confesó a Susana Giménez -en su living de TV- que fue porque nunca se enamoró. Pero pocas veces el entrenador estatua se sintió en soledad. Siempre anduvo con la multitud de sus amigos. Sus momentos solitarios tienen que ver con encontrar sus espacios. Con disfrutar de su departamento siempre súper ordenado. De sus pocas fotos siempre en el mismo lugar. Ahí tiene dos de River, una como jugador robando una pelota de atrás, y otra dos como entrenador de Racing. O con otros de sus gustos: escuchar música en su auto. Tal vez sea parte de ese equilibrio que siempre defendió dentro de la cancha. El problema ahora es que no puede liberarse adelante. No puede ir a caminar al parque por la mañana. Ni tomar algo con los amigos por la tarde. Y menos aún alargar la noche de la mesa más famosa del fútbol argentino.

“Cuando escucho la televisión, por momentos me agarra tristeza por lo que pasa en la Argentina. En todo el mundo en realidad. Yo trato de estar bien de arriba. Porque si no estás fuerte anímicamente se complica. Más para el que vive solo como yo... Si no, te caés”, se arenga a él mismo como las épocas de vestuario. Ellos no son muchachos de Zoom, la aplicación estrella de la cuarentena. Mostaza -a un mes de cumplir los 70- llama por teléfono a sus amigos para ver cómo están. Al Coco Basile, el capitán de la sobremesa. A Horacio Pagani, de los pocos periodistas que entran a ese círculo selecto. Más difícil le resulta ubicar a otro famoso comensal... “Con el Bambino Veira me quise comunicar dos o tres veces y no pude. No usa WhatsApp. Gracias que usa celular el Bambi, ja”, dice y se le escapa una sonrisa cariñosa. El técnico del Racing campeón después de 35 años no cambió su sencillez por más que en ese año 2001 por la calle le decían que era Dios. El no mira a nadie desde arriba.

-Antes solo encendías la cocina para calentar el agua para el mate. ¿Te hacés algo para comer ahora que no podés salir?

-Nooo. No sé cocinar. Tengo todo congelado. Y lo meto en el microondas. A veces pido delivery también. Y una vez por semana salgo acá a la vuelta de mi casa, a Virrey del Pino y 3 de Febrero. Ahí tengo una despensa.

-¿Qué es lo que más extrañás?

-Mi vida normal.

-¿Te acordás qué pensaste la primera vez que viste tu estatua?

-Fue antes de que la terminaran. Me impresionó ver la estatua. Me quedé medio en shock. Después me acostumbré.

-¿Y cuando viste los cuernitos?

-Me causó gracia. Y a la vez me dije "qué papelón hice". Me salieron por las ganas de ser campeón. Ahora me veo haciendo los cuernitos y me da vergüenza. Después no lo volví a hacer. Con el diario del lunes, no me gustó.

-¿Qué se siente tener una estatua?

-Yo lo tomé como algo simbólico para todo el equipo. Cinco o seis años antes ya se decía "al técnico que saque campeón a Racing le van a hacer una estatua". Yo no pensaba en eso. Si cuando llegué a Racing jugué por el descenso. Tenía que hacer 29 puntos con el equipo que estaba, sin desmerecerlo. Hubo dos incorporaciones. Que fueron Rueda y Adrián Rojas, el chileno que no lo podíamos usar. Fueron seis meses difíciles los primeros. Después quedaron los jugadores del club. Más las incorporaciones (Campagnuolo, Vitali, Maciel, Loeschbor, Bedoya, Viveros, el Melli Gustavo, Maceratesi). Al final del segundo torneo empezaron a hablar de la estatua. Yo no le daba importancia. Sólo pensaba en ser campeón.

-¿Cómo es ir ahora al Cilindro y ver tu estatua?

-Me impresiona. Y en el fondo me pone contento.


Mostaza en el River de 1977 donde jugaban cuatro de los seleccionados por Menotti que un año después lograrían el Mundial
Mostaza en el River de 1977 donde jugaban cuatro de los seleccionados por Menotti que un año después lograrían el Mundial

-¿Sacando a Maradona, a quién le harías vos una estatua en el fútbol? Puede ser por su calidad, por algo afectivo de tu parte...

-Yo le haría una estatua a Messi. Por lo que es. Diego ganaba partidos y este chico gana partidos. Hace un montón de goles. Es fenomenal. Aunque no me gusta comparar... Hubo grandes jugadores en la historia del fútbol argentino pero los que definen son éstos.

-¿Cuál fue la anécdota más loca que viviste cuando sacaste campeón a Racing?

-Hay miles. Cuento una historia de un amigo. Cima se llama. El último partido, contra Vélez, él estaba en la cancha con su mujer y su mamá. Y resulta que a la madre le pegaron un piedrazo. Estaba sangrando. Entonces su mujer le decía "dale, vamos a llevarla al hospital a ver si tiene algo". Todavía faltaban entre 5 y 10 minutos. Lo seguía apurando y él no le respondía. Hasta que paró y le dijo: "Mirá. Si se tiene que morir mamá, que muera mamá. Pero yo quiero ver a Racing campeón".

-¿Ese Racing fue el momento de más presión en tu carrera?

-Sí. Sentí presión. Después de la quinta fecha ya nos pedían ser campeones. Nosotros, la verdad, armamos el equipo para pelear. Y de golpe nos encontramos arriba. Cuando agarramos la punta, pasábamos por el puente Pueyrredón y tardábamos 40 minutos en llegar a la cancha. Teníamos que salir antes del hotel del centro. La gente paraba al micro y no había otra que ser campeón. Los muchachos supieron sobreponerse a esa presión. Porque los que jugaban eran ellos. Yo trataba de armarlo lo mejor posible. Teníamos 14 jugadores... Si agarrás la lista de ese equipo campeón, Arano tiene como 19 partidos. Porque siempre que faltaba uno entraba él. Contra River por ejemplo jugó Bedoya en el medio y Arano de 3 porque habían amonestado a Chatruc. Siempre necesitaba a ese jugador versátil que era Arano. Si no jugaba Loeschbor pasaba a Ubeda de líbero... Buscaba variantes así.

-¿Qué fue más presión: dirigir a Racing después de 35 años sin ser campeón o jugar en un River con 18 años de sequía?

-Las dos etapas fueron de mucha presión. Con River hubo un momento en el que suspenden a Alonso y nos caímos. Boca venía de atrás. Entonces teníamos que ganarle sí o sí a San Lorenzo, cuando volvía el Beto. Ese día salimos 2 a 0 y sacamos tres puntos de ventaja... Después, el partido famoso con Argentinos que no pudimos jugar pero ya prácticamente éramos campeones.

Merlo junto a su estatua que eterniza su paso como técnico de Racing. En la obra artística se reprodujo su cábala de "los cuernitos".
Merlo junto a su estatua que eterniza su paso como técnico de Racing. En la obra artística se reprodujo su cábala de "los cuernitos".

-Ese había sido el momento más difícil de la historia de River. ¿Te imaginabas que años después podía descender?

-No. Nunca lo imaginé. Cuando pasó me dio mucha tristeza porque yo nací ahí. Imaginate. Llegué a los 10 años y medio al club. Y me fui... En realidad quedé libre a los 34 y medio... Encima el entrenador era mi amigo, el Negro Jota Jota López. Passarella de presidente... Jota Jota hizo un campañón, salió sexto. Pero claro, la gente siempre se queda con el final.

-Lo habrás tenido que contener a Jota Jota. En un momento hasta le era difícil salir a la calle.

-Sí. Viste cómo es la gente de River y Boca. Es la gloria o Devoto.

-¿Cómo fue dirigir a la Selección con un amigo como Basile?

-Fue una experiencia enorme porque Coco me hizo viajar mucho a ver a los jugadores. Yo me quedaba 10/15 días en Europa... Seguía a Chamot, a Balbo, a Franco... Me sirvió mucho para mi carrera ver todos los entrenamientos internacionales. Y una experiencia bárbara porque estuve al lado de Coco. Aprendí muchísimo en el juego, en la táctica. Estar al lado de esas figuras te abre la cabeza.

-¿Vos también sos de los que piensan que si no caía Diego en ese Mundial Argentina era campeón?

-Sí, éramos campeones del mundo. Un equipo muy fuerte. Estaba equilibrado y con mucho fútbol. Me acuerdo mucho del primer partido con Grecia. Yo había ido a ver para estudiar el rival contra Polonia, en Grecia. Viajé en marzo y el Mundial fue en junio. Entonces, Diego me preguntaba quién lo iba a marcar. Porque él conocía, había visto los videos. Ahí yo le decía uno y él me decía otro. Claro. ¡Lo marcaron tres! Uno de espaldas y otro dos de los costados. Nos sobraba Simeone, Balbo... Por eso el equipo jugó tan bien. A Diego lo marcaban mucho.

-Más que equilibrado iban todos para adelante. Tenía a Redondo, Maradona, Balbo, Caniggia y Batistuta.

-Seee. Un equipo ofensivo. Si seguíamos avanzando, digo yo, Coco iba a equilibrar un poco... Pero lo de Diego fue un golpe duro.

-¿Te acordás el momento en el que te enteraste que había salido positivo el control antidóping de Maradona?

-Sí, por supuesto. Me llama Moschella a la pieza porque yo estaba solo. A Moschella, el histórico administrativo de la AFA, lo habían llamado por teléfono de FIFA. Ya tarde. Una, dos de la mañana... Es más, cuando me llama yo creía que había pasado algo en mi casa, porque yo vivía con mi vieja... Y no. Ahí me comentó: "Hay un dóping, Mostaza". Yo le respondí: "Pero escúchame. Si le tocó a Sergio Vázquez que no jugó y a Diego". Es cuando me dice "sí, puede ser Diego... ¿Le aviso a Coco?". En ese momento yo lo frené. Así fue la historia.

-¿Le dijiste vos a Coco?

-No. Le dije a Moschella "avísale mañana, cuando lo tengas bien seguro". Porque en ese momento él no me lo confirmó. Me lo dio como un rumor. Yo fui uno de los primeros en enterarme. "Llamalo a Coco aparte y le avisás", le dije yo.

-¿Vos estabas ahí cuando Diego, entre lágrimas, dijo "me cortaron las piernas"?

-No. Yo ya no lo vi más. Fue Coco a la habitación y era un velorio... Todo un lío además. El hotel estaba todo rodeado. No podíamos salir. No sabés lo que fue. Un momento malo para todos. Y después a Diego se lo llevaron. No lo dejaban quedar con nosotros.

-La teoría de Basile, Ruggeri, Balbo, es "la FIFA nos volteó". ¿Vos pensás igual?

-Yo pienso lo mismo. Seguro. Fijate que en el partido con Nigeria la mujer del antidóping lo fue a buscar a él directo... Diego se entrenaba a la mañana con el equipo. Después, a la tarde, solo con el profesor. Maradona volaba. En un momento físico y futbolístico fenomenal.

Mostaza con sus amigos Coco Basile y Horacio Pagani, el año pasado en Mar del Plata.
Mostaza con sus amigos Coco Basile y Horacio Pagani, el año pasado en Mar del Plata.

-¿Cómo viviste esos días después del Mundial 94?

-Yo estaba mal después del Mundial. Y además me costó. Ahí arranqué solo como entrenador. Me tuve que ir a trabajar al Bolívar, en La Paz.

-¿Te tuviste que ir por algo puntual o se dio que arrancaste allá?

-No. Me tuve ir a Bolivia. No podía dirigir acá. Yo me la banqué, nunca dije nada. Porque un sector del periodismo, no todos, decía que yo lo tendría que haber cuidado a Diego. Pero Diego tenía su staff...

-No recordaba esa parte de la historia. O sea que la pagaste fuerte.

-Sí, decían que yo lo tendría que haber cuidado a Diego porque era el técnico alterno. Nombraban Basile y Merlo. ¿Pero al Coco qué le iban a decir? Entonces apuntaron a que lo tenía que cuidar yo. Pero no podía hacer todo. Convivir con Diego es genial, es un profesional bárbaro. Pero yo no entraba a la pieza. Lo respetaba. El tenía su médico. Estaba Signorini, estaba Franchi... ¿Qué le voy a decir yo a Diego? ¿Qué le vas a decir? Siempre se paga en la derrota. Y más a nivel Selección. Alguno tiene que caer. Los jugadores no iban a caer. Si eran todos figuras. Así fue entonces: Coco se fue a dirigir al Atlético de Madrid y yo fui al Bolívar...

-¿A ustedes, los amigos, Basile les dijo la verdad de por qué se fue de la Selección en su segundo ciclo?

-Esa vez fue en el 2008. Yo dirigía al Barcelona de Ecuador. Me acuerdo de que lo llamé después del partido con Uruguay en la cancha de River. El día que amonestan a Riquelme. Ese partido lo vi por televisión allá. Yo lo llamo, entonces, y le digo: "Coco, escúchame una cosa. Me parece que te bombearon, eh". Le dieron 200 patadas a Argentina... Pero no fue más que esa charla. Es más: me hicieron una nota en esos días, me preguntaron y yo respondí "no creo que renuncie". Hablaba por teléfono pero poco. Cuando estás afuera es más difícil el contacto. Igualmente, ya sabés: lo que se habla en esa mesa entre amigos no sale jamás.

-Coco declaró que se retiró "el día que Teo Gutiérrez sacó la máquina". ¿Vos tenés ganas de volver a dirigir?

-Sí. No me retiré. Yo quiero dirigir... Con un cuerpo técnico bien armado. Con dos profesores; con el Polaco (Daulte) y otro técnico alterno más. Tener la gente que se precisa ahora. El año pasado fui a dirigir Racing de Córdoba, en el Federal. A mí me gusta ser entrenador de un equipo.

-¿Te gustaría tener algún trabajo en Racing?

-Nunca pensé en eso. Si me ofrecen tendría que pensarlo, pero nunca se me pasó por la cabeza... Sólo volví cuando Racing tenía un punto en el campeonato. La vez que volví de Pergamino (Douglas Haig). Había que ir. Había que poner el pecho porque podía descender. Por eso lo dirigí otra vez. Si seguía perdiendo tenía problemas. Zafamos el día que le ganamos 1 a 0 a Vélez en su cancha.

-¿Qué sentiste cuando Chacho Coudet antes de salir campeón declaró "como dijo el gran Mostaza, Paso a Paso"?

-Me emocionó. Y me puso contento por Racing. Yo cuando a Racing y a River les va bien me pongo contento. A la gente de Racing le estoy eternamente agradecida porque me da cariño todos los días. Lo mismo que lo de River. Lo de Racing es en más cantidad porque fue más reciente. Y más fuerte. Salimos campeones después de 35 años...

-¿Te gusta Beccacece?

-Sí. Me gusta. Lo vi en Defensa. Racing está bien ahora. No lo conozco cómo trabaja pero lo debe hacer bien. Trata de tener la pelota. Quizá le falte un poco más de profundidad a Racing, llegar más. Pero lo va a conseguir trabajando.

-Antes Racing estaba asociado al fatalismo. Ahora está el Racing positivo. ¿Te sorprendió que le ganara el clásico a Independiente con 9 jugadores? En otras épocas ese partido lo perdía por goleada.

-Sí. Me sorprendió. En otro momento lo ganaba Independiente. Pero las historias cambian...

-¿Hoy quién es el mejor entrenador de la Argentina?

-Gallardo. Respetó el estilo de River desde que llegó. Nunca dejó de salir a ganar. A veces se descuida un poco atrás pero River históricamente se descuido atrás. En mi época era igual. Antes iba un lateral, ahora se van los dos juntos... Porque las tácticas cambian. Pero yo era el 5 y no me quedaba tanto. Gallardo mantuvo la historia y ganó cosas importantes que a River le costaban. Cuando yo jugué nos costó ganar la Copa Libertadores. Ahora los títulos internacionales los gana bien.

-¿Ahora River es copero?

-Sí, River es copero. Es uno de los grandes méritos. Además del buen juego, se tuvo que reinventar cada seis meses por la venta de jugadores y lo hizo. De los momentos feo salió rápido.

-¿El conflicto que tuviste con Gallardo en River cuando vos eras su entrenador está superado?

-No me gusta hablar de eso. Sólo digo que hubo una fiesta de Clarín, una entrega de premios, en la que coincidimos. Me saludó y lo saludé. Yo no tengo ningún rencor. Para terminar... El tema no fue por lo que se dijo, no fue por la forma de jugar ni por la táctica. Pero ya está. Me lo voy a llevar a la tumba.

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