Juan José López cuenta su verdad a 9 años del descenso de River: los refuerzos que no llegaron, las internas y la injerencia de Passarella en el equipo

El director técnico analiza su paso como director técnico en el Millonario y sostiene que no se arrepiente de nada. “Si me daban el equipo faltando 4 fechas, yo no le sacaba el pecho”, sentenció

jgagliardi@infobae.com
Juan José López describe su relación con Daniel Passarella

“Yo aprendí que el capitán del barco no se baja nunca. Salva a los tripulantes y a toda la gente del barco, pero él se hunde con el barco. Y yo soy un capitán. Yo me hundo con mi barco. Así es mi vida. Al que le gusta, que le guste. Y al que no, mala suerte. Yo soy así. Yo por River doy la vida. Que no te quepa la menor duda”.

Así se describe Juan José López, aquel destacado mediocampista que brilló con la camiseta millonaria en la década del 70 y principios de los 80, pero que hoy carga con la cruz de ser el técnico que mandó a River a la B.

A días para un nuevo aniversario de la derrota ante Belgrano en la Promoción (el 26 de junio de 2011), Jota Jota, que dejó Zárate para realizar la parte final de la cuarentena en Capital junto a sus hijos, dialogó con Infobae para contar su verdad y desmitificar varias versiones que rondan alrededor de este doloroso hecho para el Mundo Millonario.

Luego de su paso por Juventud Antoniana en 2016 no volvió a dirigir. ¿Qué fue de su vida en este último tiempo? ¿Tuvo ofertas para tomar las riendas de algún equipo?

Tuve ofertas de centroamérica, pero en ese momento el dólar no estaba como ahora y no había tanta diferencia. Además era para que fuera solo, y a mí me gusta ir con un cuerpo técnico. Al menos con un técnico alterno o con un preparador físico. Allá te ponen gente a la que le pagan dos pesos con cincuenta, y después de trabajar con ellos se quedan en tu lugar. La oferta que me hacían no era para llevar a otra persona. Me hablaron también del Ascenso, pero sin proyectos ni elementos de trabajo. Son tipos que ponen una plata y dura tres meses. Si después no hay resultados se van. Hoy se trabaja con pelota, mucho con psicólogos. Hay una estructura detrás de un plantel que hay que conformarla bien para ayudar a los jugadores.

¿Extraña el volver a dirigir y estar en el día a día con un plantel?

Sí, imaginate que desde los 12 años que llegué a River estoy ligado al fútbol.

¿La función de manager le interesa?

No, no tanto. Depende de la propuesta. Pero es difícil, a mí me gusta el vestuario, estar con los jugadores. Me gusta hacer docencia, preguntarles a los chicos qué necesitan. Me gustaría más ser manager, pero de inferiores. Bajar una línea de fútbol, saber qué necesitan los chicos. En River utilizaba un psicólogo y teníamos charlas con los padres. También buscábamos cambiarles su forma de pensar e inculcarles que estudien, por si no llegan, para que puedan defenderse en la vida. También enseñarles inglés o sobre computación.

Juan José López quedó marcado como el técnico que descendió con River (NA)
Juan José López quedó marcado como el técnico que descendió con River (NA)

¿Cómo ve a River hoy?

Creo que Gallardo ha tenido una etapa brillante, una de las mejores, junto con la del Bambino Veira, Labruna y el Pelado Díaz. Es brillante. Su trabajo es muy bueno y ha tenido resultados ante el rival de toda la vida, como lo es Boca. Le ganó una final de Copa y trascendió a nivel mundial. Ese triunfo lo catapultó un poco más de lo que era River en Europa.

¿Cuál cree que es la clave que está teniendo este River?

El trabajo de Gallardo y todo su cuerpo técnico con los jugadores. La tranquilidad de Francescoli para apoyarlo. Nunca buscó trascender a través de Gallardo, siempre con perfil bajo. Y un presidente que creo que les dio las comodidades para poder trabajar. Mejoraron el predio de Ezeiza. Todas esas cosas influyen para trascender a nivel internacional. Ellos lo lograron. Todos tienen el mismo objetivo y trabajan para dejarle algo a River a futuro. Como hincha de River me siento orgulloso.

Recién resaltaba la unión de todas las partes para este proceso de River. ¿Cree que eso fue lo que faltó cuando usted fue entrenador?

Nosotros hicimos una buena campaña. Lo agarramos sobre el final del Apertura y en el torneo siguiente terminamos arriba. Lo que pasa es que veníamos con un promedio muy bajo. No le echo la culpa a nadie. Yo tenía mucha relación con Daniel, pero había políticos de la guardia vieja en el club. La interna era difícil para la convivencia. Tratamos de aislarnos de eso y buscar el objetivo que era mantenernos. No se logró. Son circunstancias del partido, como que no nos acompañó la suerte. Contra Belgrano nos hacen un penal tremendo y no lo cobraron. No puedo opinar si hubo mala intención de Pezzotta, pero era penal. En el segundo tiempo nos dieron un penal, pero a Pavone se lo atajaron. Son situaciones del partido. Así llegamos al momento que llegamos. Pero se veía venir eso. No es algo de un año, es de tres. Después nos cargaron todas las tintas a Passarella y a mí. Pero bueno, es el riesgo que corrés en esta profesión. Yo lo asumí y di el máximo. Traté de hacer lo mejor posible. Los jugadores dieron todo. No me puedo quejar de nada, salvo de algunos arbitrajes. Yo no quería ventaja, solo quería que fueran imparciales. A esta altura de mi vida, lo tomo como un momento malo. Soy hincha de River, jugué en River y salí campeón después de 18 años, cuando pasaron un montón de cracks que no lo pudieron lograr. Fuimos los primeros bicampeones. También llegamos a la final de la Copa Libertadores, pero con 7 jugadores suspendidos y lesionados.

Ruggeri dijo públicamente que usted la estaba pasando mal y que trataba de evitar salir a la calle para que no le recriminaran lo que pasó. ¿Esto es así?

La gente de River me trata bien. Cuando hablé con Ruggeri le decía que cuando pasó lo de River nadie se animaba a llamarme. Eso le dije, que uno quería seguir trabajando y estaba mal por eso. Hasta ese momento siempre había trabajado con equipos de Primera. Yo tengo pasión por el fútbol, me encanta. Me gusta hacer docencia y planificar el trabajo con mi cuerpo técnico. Yo la mente la tengo bien para transmitir mis experiencias. Jugué en grandes instituciones, jugué torneos internacionales, fui convocado a la Selección. Mi experiencia le puede ayudar a los chicos. Yo estaba cómodo en inferiores, hasta que pasó lo de Cappa. Dirigimos 6 partidos y nos fue bien. Yo no estaba convencido de seguir, a mí me gustaba mucho el trabajo que estábamos haciendo en inferiores. Pero bueno, Daniel nos dijo que los técnicos que fue a buscar le dijeron que no. No tuvimos esa cuota de suerte, como en el partido con San Lorenzo, que nos patearon desde mitad de cancha y nos empataron. Si ganábamos ese partido salíamos de la Promoción.

Juan José López reconoció que pidió como refuerzos a Rivero y Néstor Ortigoza. El único que llegó en ese mercado de pases fue Fabián Bordagaray (NA)
Juan José López reconoció que pidió como refuerzos a Rivero y Néstor Ortigoza. El único que llegó en ese mercado de pases fue Fabián Bordagaray (NA)

Recién comentó que dudaba en seguir al frente del equipo. Ahora, a la distancia, ¿se arrepiente de esa decisión?

No, para nada. En la vida tenés que tomar decisiones. Vos cuando tomás decisiones en tu trabajo no sabés si te va a ir bien o te va a ir mal. Tanto el Pato Fillol como Héctor Pitarch eran tipos con experiencia. Mi duda era porque estaba muy cómodo con mi trabajo con los chicos. Bajábamos una línea de trabajo. De cuarta a sexta de una manera y de séptima a novena de otra. Hay muchas cosas que la gente no sabe. Pero cuando llegamos no había ropa para que se entrenaran los chicos de inferiores, y lo terminamos supliendo con un dirigente que tenía una fábrica de ropa. Pero tampoco me gusta sentarme a llorar. Yo tomé la decisión, pero no se dio. No podemos bajar la cabeza por eso. En el fútbol se pierde más de lo que se gana. Nos tocó una racha buena, pero con final infeliz.

Comentó que Passarella y usted quedaron marcados Pero su caso es diferente, ya que solo estuvo un año de esos tres que comprenden el promedio.

Quedé marcado como el técnico que se fue al descenso, pero nada más. Pero en la calle, el hincha que peina canas, el que me vio jugador y sabía la situación en la que estaba River, me dice que me dieron un fierro caliente. Yo por River haría cualquier sacrificio. Aunque me hubiesen dado los últimos cuatro partidos, yo no le sacaba el pecho. Yo lo agarraba. Yo agarré porque soy de River, lo hice sin titubear y creyendo que podíamos salir adelante. Después son circunstancias de la vida. Yo me debo a River. Yo aprendí que el capitán del barco no se baja nunca. Salva a los tripulantes y a toda la gente del barco, pero él se hunde con el barco. Y yo soy un capitán. Yo me hundo con mi barco. Así es mi vida. Al que le gusta, que le guste. Y al que no, mala suerte. Yo soy así. Yo por River doy la vida. Que no te quepa la menor duda.

Se habló mucho de los arbitrajes contra River antes del descenso. ¿Cree que influyeron para que pierdan la categoría?

Se habló tanto... No sé. Yo prefiero creer en los árbitros, son seres humanos. Que pueden tener una pelea con su pareja, un hijo con fiebre. También están presionados, ellos no tienen hinchada. Es difícil culpar. Sí me da bronca. Como el penal con Belgrano, pero tampoco le puedo echar la culpa a Pezzotta. Nosotros tendríamos que haber ganado más partidos para no llegar a esa instancia con la soga en el cuello. Y si Pezzotta lo hizo con intención, él tendrá su conciencia limpia, o no. Yo la tengo tranquila. Yo di todo, pero no se dio. Cada vez que me acuerdo me da bronca, pero no le hecho la culpa. Pezzotta también dirigió Quilmes-Olimpo y no le dio un penal a Quilmes. ¿Y qué querés que le diga? Que Pezzotta es el culpable y nosotros no. No, no es así. Que Pezzotta haga su vida. Tuvo una mala tarde, pero nada más.

En la Promoción, River perdió 2 a 0 ante Belgrano en Córdoba e igualó 1 a 1 en el Monumental (NA)
En la Promoción, River perdió 2 a 0 ante Belgrano en Córdoba e igualó 1 a 1 en el Monumental (NA)

Daniel Passarella tuvo una fuerte discusión con Julio Humberto Grondona. ¿Eso pudo jugarles en contra a ustedes?

Yo te voy a ser sincero. Siempre digo esto que me enseñó mi viejo. Vos tenés que hablar en el momento justo y en el momento que corresponde. Después que pasaron las cosas ya no sirve decir que fulano de tal tiene la culpa. Ya pasó, ya está. Por más vuelta que le des nosotros nos fuimos al descenso y tenemos esa mancha. Yo no le puedo echar la culpa a una discusión que tuvo Daniel con Grondona. No sé si nos mandaron al descenso o no. Yo digo que si hubiésemos tenido una cuota de suerte y estado más tranquilos en el club… No te olvides que Passarella ganó por poquitos votos. Pero esto es un juego y cada uno quiere triunfar, quiere dirigir, quiere estar cerca de los jugadores, ser vocal u ocupar algún cargo. Yo no creo que nos hayan mandado al descenso. Si después del descenso River fue a entrenar al predio de la AFA, y estaba Grondona. ¿Cómo es entonces? Si realmente estaba peleado no iba. Si yo me peleo con un tipo no le doy más bola. Me puede dar el Palacio de Buckingham que yo no voy. Prefiero ir a una villa donde están mis amigos a tomar una gaseosa y jugar un truco. Hay cosas incoherentes que se dicen, que se hablan. Decían que Passarella me formaba el equipo. Y cómo no voy a hablar con Passarella. Tuve dirigentes que tenían agencia de coches, que vendían fideos o verduleros que me querían poner un jugador y nunca se los puse. Yo con Passarella fui compañero, dirigió River, la Selección. ¿Vos creés que no puedo hablar con él de fútbol? ¿No puedo cambiar de opinión y hablar de táctica? Jugó en Europa, es un tipo preparado. Yo tenía que sacarle el mayor jugo posible a él hablando de fútbol, no de política. Cambiábamos de opinión, pero de ahí a que me dijera de cambiar o sacar a un jugador, ahí no. Hasta ahí llegamos. También dijeron que mandó un papelito con el equipo para jugar en Córdoba. Hoy siguen diciendo eso. Creo que hay parte del periodismo que a Passarella no lo quería de la época de la Selección y que le pasaron la cuenta.

Para el Clausura 2011 solamente llegó como refuerzo Fabián Bordagaray. ¿Usted lo pidió o solicitó que incorporaran a otros jugadores?

Passarella me dijo que venía Bordagaray porque era un negocio, que se podía hacer. Que era un pibe joven. Yo le pedí a Rivero y a Néstor Ortigoza. Yo quería a esos dos. Con Ortigoza habló con el hermano, parecía que estaban por arreglar, pero al final no firmaron. Con Rivero no se llegó a un acuerdo. Después estaba Bordagaray, pero no era un refuerzo. Daniel me dijo que era un chico joven que como tenía pasaporte comunitario quizá en un futuro lo podíamos vender. Yo se lo aclaré al pibe. Le dije que él no venía como refuerzo. También lo dije públicamente. Yo nunca lo pedí. Con esto no le quiero sacar merito. Pero los que yo quería eran Rivero y a Ortigoza.

Después de lo que pasó, ¿pensó que River podía resurgir tan rápido?

Lo logró porque Daniel fue astuto y puso un tipo joven como Almeyda, que conocía toda la cocina de River y a todos los jugadores. Se trajo a figuras como Chori Domínguez y Cavenaghi, que le cambiaron la cara a River, que eso fue importante.

Usted tuvo un paso como jugador, y muy exitoso, en River. ¿Qué recuerda de esa etapa?

Fue la época más brillante que tuve en mi carrera, junto con la de Argentinos. Pero River más, porque yo era hincha de RIver. Jugué con monstruos de la jerarquía de Perfumo, Passarella, Beto Alonso, Pato Fillol, Luque, Pedro González, Mostaza, que es un hermano de corazón, como el Nene Comizzo. El Negro Ortiz, que fue un monstruo, como el Mono Mas, que lo veía de chico y lo admiraba. Pude integrar ese grupo, que era sensacional. Amadeo Carrizo, un monstruo también. Tuve la suerte de practicar con él. Ermindo Onega, que fue uno de los tipos que más amé, como Solari.

Juan José López fue multicampeón en River en su paso como futbolista (NA)
Juan José López fue multicampeón en River en su paso como futbolista (NA)

Formó parte del Metropolitano del 75, que rompe una sequía importante sin títulos en River. ¿Cómo vivió ese título? ¿Tenían presión por coronarse?

Faltando 6 fechas no teníamos presión, pero después sí. Tuvimos dos caídas y un empate, y Boca, que venía lejos, se nos arrimó. Ahí sí hubo presión. Tuvimos que jugar con San Lorenzo, y el Beto estaba lesionado. Antes de ese partido aparecieron los brujos, los videntes, para ayudarnos. Yo no creo en las brujas, pero que las hay, las hay. La experiencia de jugadores como Perfumo, Pedro González y Perico Raimondo fue importante. Ellos nos tranquilizaron. Más Labruna, que lo vivía como algo normal. Él decía que jugáramos tranquilos, que ya nos habían robado un campeonato, que ese no se iba a escapar. Ganamos ese partido con San Lorenzo y ahí fue como que ya éramos campeones. Después se hace la huelga, y juegan los chicos. En la última fecha había más gente en el Monumental que en el Mundial 78, porque había gente sentada hasta en los pasillos. Era impresionante la gente que había.

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