Era una de las figuras de la Liga de España y estuvo a punto de pasar al Barcelona, pero la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda impidió la transferencia. A los 26 años, Ezequiel Ávila se encuentra en franca recuperación y su club, el Osasuna, padece su ausencia: desde que se lesionó uno de los cinco partidos que disputó y quedó eliminado de la Copa del Rey.

El Chimy, con pasado en San Lorenzo y Tiro Federal de Rosario, siempre recuerda su infancia y adolescencia conflictiva, de la cual logró salir gracias al fútbol. "Yo era albañil, trabajaba en una demoledora, con las mazas de cinco kilos rompiendo paredes, y no me alcanzaba. Yo a San Lorenzo lo tengo muy arriba porque me dio la oportunidad de volver a ser un jugador, a hacer lo que amo y sobre todo a formarme como persona y como profesional. Porque la vida es tan complicada que en el barrio yo ya me estaba tirando para la opción A, que era lo más fácil: la delincuencia y la mala vida. Eso, quizá te daba los mejores lujos, pero no dormía tranquilo”, reveló en una entrevista en diciembre de 2019.

En una nueva nota, esta vez con el canal Movistar +, Ávila realizó una cruda radiografía de su pasado, en un video que se transformó en viral en las últimas horas. "He cometido errores en mi vida y muchas veces hice el mal. Me acuerdo de mis compañeros en la infancia, y hoy el que no está privado de su libertad, está en un cementerio”, aseguró el atacante, por el que Osasuna pagó 3.1 millones de dólares por el 50% de la ficha que pertenecía al Ciclón. Hoy la cláusula de rescisión asciende a 25 millones de euros.

“Me he llegado a decir a mí mismo: ‘qué cerca estuve de ser yo el que estaba en ese cajón’. Yo le pedía de rodillas a Dios que me perdone, y siento que me perdonó”, concluyó su confesión.

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