Maradona debutó en Gimnasia de La Plata con una derrota ante Racing Club (Reuters)
Maradona debutó en Gimnasia de La Plata con una derrota ante Racing Club (Reuters)

Nadie puede discutir al Diego Armando Maradona futbolista. Un fuera de serie, dueño de una zurda mágica, protagonista en grandes gestas, héroe de una nación e ídolo eterno. Aquellos gloriosos años dentro del campo de juego tienen un valor que difícilmente puedan ser alcanzados por su labor fuera del césped. Podría decirse que, entre los grandes jugadores de todos los tiempos, solamente Cruyff ha tenido el talento para ser también un sublime entrenador. Y quizás aquel 0-4 contra Alemania en Ciudad del Cabo aún sea la imagen del Diego técnico que más presente tiene en la retina el fanático promedio, más allá de su trabajo en el fútbol árabe y las dos finales por el ascenso en México.

Lo cierto es que Maradona ya no es el entrenador que dirigió a la Selección Argentina en el Mundial 2010 tras sus experiencias en Deportivo Mandiyú y Racing. Dejó de ser aquel DT que en Sudáfrica colocó a un inexperto defensor central de lateral y agrupó a sus jugadores más habilidosos en la zona ofensiva. En su debut en Gimnasia y Esgrima de La Plata, el séptimo equipo de su etapa como entrenador, se ha visto el mismo estilo práctico y enérgico con el que tuvo éxito en Dorados de Sinaloa.

Ya ha pasado casi una década de aquel paso de Diego Maradona por el banco de la Selección Argentina, favorecido por un Lionel Messi en estado de gracia y un plantel con experimentados caudillos y jóvenes con proyección de clase mundial. Muy atrás quedó para Maradona aquel ciclo marcado por un estilo de "golpe por golpe" que era posible por la calidad de sus dirigidos. En las últimos tres temporadas estuvo activo, dirigiendo más de 50 partidos en total y llegando a instancias de definición, aunque en ligas de bajo calibre y con equipos modestos. Quizás esos factores sean la explicación de su actual estilo de juego.

Maradona posó en la foto junto a los jugadores de Gimnasia y Esgrima de La Plata (Twitter: @gimnasiaoficial)
Maradona posó en la foto junto a los jugadores de Gimnasia y Esgrima de La Plata (Twitter: @gimnasiaoficial)

Maradona llegó a un Gimnasia necesitado de puntos, con un plantel sin grandes figuras –perdieron a Rinaudo, Faravelli, Silva y Hurtado en los últimos mercados–, y que ha comenzado esta campaña de la Superliga sacando apenas un punto en las primeras cinco fechas. Según datos de Superliga Innova, el Lobo mostró una bajísima efectividad en el arco rival (2,7%), una marcada tendencia a las tarjetas (4,2 amarillas por partido) y algunos otros valores que atentan contra su intención de quedarse en la Primera División del fútbol argentino.

Ya no lo acompaña Alejandro Mancuso, el Negro Enrique o Luis Islas, hoy su ladero es el Gallego Méndez. En su estreno en Gimnasia dispusieron un 4-4-2 bien rígido, con Alexis Arias en el arco; Morales, Guanini, Torsiglieri y Licht en la defensa; Comba en la derecha, Víctor Ayala y Franco Mussis en el eje, Matías García en la izquierda; y Pablo Velázquez con Tijanovich en ataque.

Se vio un equipo revitalizado en lo anímico, motivado por jugar al servicio del Dios del fútbol, impulsado por la fiesta de las tribunas, pero que con el correr de los minutos no pudo ocultar las dificultades para elaborar juego, resolver en ataque y no sufrir las turbulencias en cada embestida del rival. Sin pelota, ejecutó una presión alta pero sin ser vehemente ni agresivo para recuperarla. Los jugadores del Lobo se dedicaron a cubrir espacios y tapar a los posibles receptores. A Racing le costó mucho encontrar a sus interiores y no estuvo cómodo en la salida. Gimnasia se mantuvo durante la primera media hora muy enérgico en los duelos individuales y le puso el partido cuesta arriba al último campeón de la Superliga.

Gimnasia fue enérgico en los duelos individuales pero tuvo dificultades para desplegar su juego (Nicolás Aboaf)
Gimnasia fue enérgico en los duelos individuales pero tuvo dificultades para desplegar su juego (Nicolás Aboaf)

A su plan de cederle la tenencia a Racing y forzarlo al error en el primer piso de la cancha, lo acompañó una estrategia muy básica con pelota: atacar directo y resolver rápido. En ofensiva abuso del juego largo y vertical. Mostró una incomprensible urgencia en el último tercio, como si la pelota quemara. Y también un notable déficit de creatividad. Intentó generar peligro con estériles remates de larga distancia y desbordes por las bandas que rara vez tuvieron final feliz. De hecho, quizás solo en la jugada del gol de Matías García haya sido una herramienta efectiva. No es casualidad que sus mejores posibilidades de anotar hayan sido con pelotas paradas. Como en el primer tiempo, con un tiro libre de Víctor Ayala y luego un cabezazo de Torsiglieri, ambos tapados de manera consecutiva por Gabriel Arias.

Los ingresos de Jesús Vargas, Claudio Spinelli y Brahian Aleman dieron un nuevo aire al equipo que mantuvo siempre sus líneas muy cercanas y que peleó con intensidad cada pelota. No quedan dudas que Gimnasia puede ser un equipo que da batalla, algo fácil de lograr en el deslucido fútbol argentino. De hecho, en lo que va del campeonato nadie lo superó de forma inapelable. Pero tampoco ganó. Sus desatenciones y errores individuales le han costado caro, como la atajada fallida de Alexis Arias en el primer gol de La Academia. Actitud y entrega siempre hubo. Y habrá de sobra con Diego arengando desde la línea de cal. Pero el sacrificio no es el único componente que gana partidos.

¿Podrá el estilo de juego de Diego Maradona salvar a Gimnasia del descenso? (Reuters)
¿Podrá el estilo de juego de Diego Maradona salvar a Gimnasia del descenso? (Reuters)

Este Gimnasia probablemente sea como aquel Dorados que apostaba al equilibrio defensivo –jugó el 67% de los partidos con sistema un 4-4-2 y terminó con la valla invicta en el 40% de los encuentros con Maradona como DT– y que cedía la pelota al rival. Pero su urgencia de puntos y la lucha por el descenso no son el contexto propicio para la filosofía que tantas alegrías le dio en el ascenso azteca. Este es el fútbol argentino, acá la vorágine por el triunfo y el existimo pueden devorarse a cualquiera. Incluso a un fuera de serie como Diego Maradona.

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