El saludo al público en el homenaje que le realizó San Antonio, retirando su camiseta (Foto: Soobum Im-USA TODAY Sports)
El saludo al público en el homenaje que le realizó San Antonio, retirando su camiseta (Foto: Soobum Im-USA TODAY Sports)

Exactamente un año atrás, el 27 de agosto de 2018, Manu Ginóbili comenzaba oficialmente una nueva etapa en su vida. Esa que lo alejó definitivamente del básquet profesional y que recién ayer lo volvió a ver en una cancha para "un partidito" con amigos, como él mismo lo definió, 16 meses después de su último encuentro oficial. Aquel 27 de agosto, con un simple tuit y en pocas palabras, anunció al mundo su retiro del básquet tras 23 años de actividad, 16 de ellas en la NBA, la máxima competición del planeta. Lo que vino después fue un aluvión de reconocimientos que tuvo su máxima expresión el 28 de marzo de este año cuando su camiseta número 20 fue retirada por los Spurs en un impactante homenaje que contó con el tributo de todo San Antonio, la NBA, los argentinos y la participación de sus principales afectos. Fue una semana movida en las que el bahiense pudo dejarse llevar por las emociones pero, al mismo tiempo, supo ocuparse particularmente de sus invitados especiales a los que agasajó con un pleno de actividades que él mismo se encargó de organizar.

La cena final realizada en una terraza al aire libre con vistas al River Walk – el Paseo del Río de San Antonio- la noche siguiente de la ceremonia del retiro de la camiseta, sintetizó lo mejor de esos días y hasta dio lugar para un disfraz de jubilado que sus amigos se encargaron de colocarle a modo de bienvenida a su nuevo tiempo, a sabiendas de que el Manu que conocen lejos estaba de sentirse en la pasividad de un retiro. Si bien el siempre reservado Ginóbili no dio señales de su actividad inmediata ni futura y ninguno se animó a hacer predicciones, quedaba claro que no pasaría mucho tiempo para que aflorase el Manu más activo. Y así fue.

Con el fin del ciclo escolar de sus hijos llegó el tiempo que algunos de sus amigos lo definieron como "Manu en modo avión", no sólo por la diversidad de los lugares que visitó y los kilómetros que recorrió, sino también por su impronta que quedó retratada en distintos posteos en sus redes sociales con actividades muy distintas de las que solía tener.
Uno de los primeros destinos elegidos por Manu fueron las Islas Vírgenes de donde es oriundo el gran Tim Duncan, que para esa ocasión no fue de la partida. Esa "gran semana" de mediados de mayo, como la definió Ginóbili, que pasó junto a sus ex compañeros de los Spurs (el francés Boris Diaw, el brasileño Tiago Splitter y el australiano Patty Mills, por los que tiene gran estima) dejó postales para el recuerdo como una divertida foto en la que se los ve a los cuatro a bordo de un bote "banana" en medio del mar.

Esos primeros meses post partido homenaje incluyeron también un viaje en familia a una playa al sur de Texas y otro mucho más lejano, esta vez a China, ya no en plan turístico sino para la preparación de un evento de la NBA al que fue especialmente invitado a mediados de junio. El periplo fue más allá de lo protocolar y un divertido Manu se dejó ver atravesando una experiencia muy particular: tirándose en un tubo vertical instalado en un hotel que atraviesa un acuario y cae en una pileta. "Terrible! Hidrolavado cerebral!!" escribió en Twitter con imágenes del momento al que definió como "en modo vacaciones de verano".

El siguiente destino estuvo signado por el compromiso de estar en el casamiento de su ex compañero Patty Mills, que a modo de lugar intermedio para que pudieran llegar invitados de distintas partes del mundo, eligió Hawaii para la ceremonia. Y hacia allí fue Manu que quedó impactado por un lugar que no conocía.

Sólo en esos tres viajes fuera de los Estados Unidos, Ginóbili ya había recorrido casi 40.000 mil kilómetros en tres meses. A los que luego sumó otro 6.500 (para un total de más de 46.000 en cuatro meses) cuando retomó el viaje en familia para ir a Costa Rica, uno de sus destinos preferidos pero al que en esta oportunidad recorrió con mayor profundidad y por más tiempo.

Allí, entre aventuras en la naturaleza, algo de pesca y atardeceres inolvidables, festejó el 28 de julio sus 42 años y los 38 de su esposa Marianela (cumplen el mismo día). Manu dejó una foto de ese momento con un posteo en sus redes sociales donde se los ve a ambos arrojándose a una pileta y un texto que lo pinta de cuerpo entero: "Celebrando nuestro cumpleaños. 42&38. Hermosos números. Sólo molesta que mi mujer ya salta más que yo", acompañado del emoticón del rostro tapado por las manos. Una muestra más de sus distendidas vacaciones y haciendo honor al "pura vida" que distingue a la idiosincrasia de los "ticos", quedó evidente con otro posteo en el que se retrató junto a un tucán. "Me encontré un hermanito en Costa Rica #Gemelos", escribió haciendo referencia al parecido con su ya famosa prominente nariz.

Un viaje a Cayon Lake en Texas fue la última escala para retomar ahora su rutina que se inicia muy temprano a la mañana cuando lleva a sus hijos a la escuela. Ya con más tiempo libre vía teléfono móvil incrementó el ritmo de contactos con sus más cercanos que vuelven a notar al Manu inquieto de siempre que ya está pendiente de la selección argentina de básquet que este fin de semana arranca su participación en el mundial de China. A las 7.30 de la mañana del próximo sábado en San Antonio, 9.30 de la Argentina, estará frente al televisor para ver el debut contra Corea del Sur.

Un Manu al que no le será para nada indiferente de lo que hagan sus ex compañeros, brindándoles su apoyo tal como él sabe hacerlo, ahora desde afuera de la cancha. Pero que importa y mucho. Con las palabras justas en los momentos justos. Como cuando felicitó públicamente a Facundo Campazzo y a Nicolás Laprovittola, designados en el quinteto ideal de la liga española y nuevamente a Facu cuando fue campeón con su club el Real Madrid y elegido MVP de las finales. O el aliento a los chicos de la selección argentina U19 que disputó en julio el mundial de su categoría en Grecia. Y de su emoción ante el triunfo en Wimbledon de Gusti Fernández y de la medalla de oro del básquet en los recientes panamericanos en Perú. Un Manu que se cansa con sólo mirar los partidos -como dijo jocosamente en ocasión de ese torneo- pero que con su impronta y su legado aun ahora ya sin estar, siempre está.

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