Era un partido de ida y vuelta en Avellaneda. Racing estaba al frente del marcador, pero River también tenía oportunidades de nivelar el duelo. La acción era acorde a los protagonistas de primer nivel que estaban en el campo de juego. Sobre el final de la etapa inicial, todo se modificó de una manera drástica: el "Millonario" marcó tres goles en menos de tres minutos.

El primer grito llegó a los 34 minutos y 40 segundos. El último a los 37 minutos y 10 segundos. En ese lapso, la "Academia" vio cómo se le esfumaba lo construido tras el doblete de Rafael Santos Borré y la celebración de Matías Suárez.

Augusto Solari le había dado el triunfo parcial a Racing hasta el momento en el que se inició la debacle futbolística. El empate llegó gracias a la precisión de Exequiel Palacios, quien con un envío largo encontró desacomodada a la defensa del anfitrión y le dio campo libre al colombiano para correr. En el mano a mano ante Gabriel Arias, abrió el pie y ubicó la pelota bien lejos del arquero.

Con el reloj acariciando los 36 minutos, Suárez recibió nuevamente un buen pase filtrado de Palacios y vio por una hendija que su compañero de ataque estaba en soledad para empujarla. La cedió al punto de penal y Borré sólo debió gritar su segundo tanto de la noche.

La "Academia" no respondía ante lo que estaba ocurriendo y los de Marcelo Gallardo no lo desaprovecharon: estiraron la distancia con un rápido quite en la mitad de la cancha, un posterior pase al vacío de Nicolás De La Cruz y el remate cruzado de Suárez.

El panorama desolador para el dueño de casa se completó recién iniciado el complemento tras una brutal patada de Leonardo Sigali sobre Suárez que el árbitro Patricio Loustau decidió sancionar con la tarjeta roja directa.

La perlita estadística marca que el récord en este tipo de casos lo tiene el delantero de Independiente Eduardo Maglioni, quien en 1973 le anotó tres goles a Gimnasia en 1 minuto y 50 segundos.

Seguí leyendo: