Las imagen aceptable que dejó la Selección en su incursión por Brasil opacó el desorden que se vive en los pasillos de la AFA. Con la continuidad de Lionel Scaloni estimada hasta diciembre, en la calle Viamonte aún deben resolver el futuro de César Luis Menotti y del misterioso proyecto del que tanto alardea Claudio Chiqui Tapia.

Producciones pobres como en los compromisos ante Colombia y Paraguay pasaron al olvido por la pésima implementación del VAR en las semifinales de la Copa América. La injusta eliminación de la Argentina frente al anfitrión marcó la tendencia para que jugadores y dirigentes apoyen al actual cuerpo técnico.

A pesar del pedido del Presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien impulsó a Gabriel Heinze como principal candidato a quedarse con el cargo y del clamor popular que refleja la unanimidad en el nombre de Marcelo Gallardo, Gustavo Alfaro optó por un entrenador que ya vivió una experiencia con la Selección.

"Para nosotros como argentinos es muy importante que el Tata Martino esté acá en México. Lo felicito por la obtención de la Copa de Oro. Tengo una sana envidia porque me gustaría que el Tata sea el técnico de la Selección Argentina. Lo tiene México, y ha demostrado la capacidad que tiene", dijo el DT de Boca en la conferencia de prensa que se desarrolló en Tijuana previa al encuentro amistoso contra Xolos.

En su análisis, Lechuga argumentó el buen manejo de grupo que tuvo el hombre con pasado en el Barcelona y recordó una anécdota que refleja su admiración: "Tuve la oportunidad de decírselo. Se frustró un proceso que venía muy bien. Después de las dos Copas América que la Argentina perdió por penales con Chile, recuerdo que lo encontré y le remarqué la evolución que había notado en su Selección, con una defensa que podía jugar mano a mano en la mitad de la cancha, lo que hacía que la tuviera la solidez de un equipo corto. Y él me comentaba que su idea era llevar esa postura a los Juegos Olímpicos, ya que esa iba a ser la base del próximo Mundial. Luego cuando quería armar eso, tuvo que trabajar con siete jugadores".

"El fútbol argentino no le dio la mano para que pudiera desarrollar algo que, no tengo dudas, hubiera terminado de la mejor manera. Siento que ese proceso, que era evolutivo, se vio abruptamente abortado. La Selección iba a encontrar una identidad. Luego se fue desintegrando ese proceso. Me hubiera gustado que él hubiese tenido la posibilidad de culminar su etapa", concluyó.

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