Cuando el reloj marcaba los 37 minutos del primer tiempo en el Estadio Libertadores de América la preocupación se hizo presente dentro del área que defendía Independiente por entonces.

El momento tuvo como protagonistas a Leonardo Sigali y Pablo Hernández disputando una pelota aérea. Ambos saltaron para intentar ganar el balón y tuvieron un choque de cabezas que fue imperceptible para las cámaras pero que dejó visiblemente conmocionado al hombre de Racing.

Apenas cayeron al suelo, el árbitro Néstor Pitana frenó el juego y pidió el veloz ingreso del cuerpo médico de la "Academia". El defensor estaba en el suelo casi inmóvil y a su alrededor compañeros y rivales mostraban su preocupación.

Luego de la atención de los especialistas, se determinó colocarle un cuello ortopédico y llamar al carrito de la asistencia para sacarlo del campo de juego.

Eduardo Coudet decidió el ingreso del ex Independiente Nery Domínguez en la última línea como reemplazo del ex Godoy Cruz y Nueva Chicago. Mientras tanto, Sigali era trasladado a un hospital para realizarle estudios luego del fuerte golpe de cabezas. Por el incidente, el árbitro adicionó siete minutos y en uno de ellos llegó el empate del "Rojo".

Lo llamativo de esta escena es que unas horas antes había sucedido algo similar en el triunfo de Unión sobre Huracán en Parque Patricios. Augusto Lotti, atacante del equipo santafesino, chocó su cabeza con el defensor del "Globo" Federico Mancinelli y debió abandonar el terreno de juego con un cuello ortopédico.

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