Fue la última gran pelea del 2018. En el Madison Square Garden de Nueva York, Saúl "Canelo" Álvarez derrotó a "Rocky" Fielding en un duelo que tuvo como principal condimento el objetivo del púgil mexicano: conseguir el título de los supermedianos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

El azteca se enfrentó al británico, quien llegó a su compromiso con el cetro de rey de los supermedianos, ya que había logrado la corona luego de vencer en Alemania al local Tyron Zauge por nocaut técnico.

Desde que comenzó el combate se notó la superioridad de Saúl Canelo Álvarez. La caída que se observó en el primer asalto fue una clara muestra de la debilidad de Rocky Fielding, quien recibió un duro golpe en la zona de las costillas y quedó de rodillas frente al mexicano.

En el segundo round ya se esperaba la definición. La diferencia física era muy notoria y la falta de reacción del inglés era llamativa. Mucha permeabilidad del europeo que no podía responder a los ataques del azteca que conectaba contra el sector intercostal.

Para el tercer parcial se observaba la actitud agresiva de Canelo Álvarez, quien no perdonó absolutamente nada. El final previsible era muy anunciado: nocaut después de 4 caídas.

Fue un enorme fraude, porque no se le puede poner a un púgil de la jerarquía del mexicano un rival que no esté a la altura. Una vergüenza de Fielding, quien se mostró como un amateur en un espectáculo que generó la expectativa de dos campeones del mundo.   

Seguí leyendo