La hora señalada: 15.19. Mientras el árbitro Roberto Tobar y sus colaboradores recorrían el campo de juego de La Bombonera para confirmar que el césped no se hallaba en condiciones para la disputa de la primera Superfinal entre Boca y River, Daniel Angelici, presidente del Xeneize, ratificaba lo que ya se percibía en el ambiente de la ribera: el partido quedaba postergado para el domingo a las 16.

Segundos después, la Confederación Sudamericana, desde sus redes sociales, bajaba el mismo mensaje. Atrás había quedado una jornada intensa, en la que a media mañana, después de transcurrido un chaparrón intenso y luego de un trabajo de drenaje de los encargados del campo de juego de Boca, autoridades de la Conmebol auguraban que el encuentro se iba a poder disputar.

Pero las lluvias no tuvieron piedad, el césped volvió a cargarse de agua (sobre todo en las bandas) y el partido debió ser postergado. Consumada la suspensión, el propio Angelici también hizo una evaluación del estado del campo y alegó que no habían utilizado una lona para protegerlo porque los profesionales le habían advertido que "podía quemar el césped" y que también dificultaba el drenaje.

Infobae tuvo acceso a imágenes de cómo se encontraba el Monumental, sede de la revancha de la Superfinal, pautada para el sábado 24 de noviembre. Las mismas mostraron que el agua escurrió mejor en el estadio de River y que podría haber albergado un encuentro, a pesar de los más de 100 milímetros de lluvia caídos desde la madrugada.

Mientras se postergaba el duelo en La Boca, sí se jugaron dos partidos de Ascenso y otras instituciones, como Sacachispas, Temperley, o algunos periodistas partidarios de clubes que militan en Primera, publicaron imágenes de sus campos de juego, comparándolos con lo sucedido con la Bombonera.

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