Argentina estaba realizando un partido épico ante Polonia, el último campeón del mundo de la categoría en 2014. Había conseguido reponerse en del flojo nivel en el primer set y alcanzó el 2-2 para arribar a la definición por tie break. Allí todo explotó.

Los comandados por Julio Velasco estaban adelante por 10-9 y Facundo Conte marcó un punto que le permitió a Argentina estirar a dos la distancia luego de sostener su defensa en cuatro ocasiones.

En ese momento, el entrenador Vital Heynen comenzó el show que logró exasperar al habitualmente calmo Velasco y a todo el plantel nacional.

Exigió que el punto sea revisado y realizó una serie de gesticulaciones ampulosas. Después de varios minutos de revisión, el árbitro dominicano Yuri Ortiz decidió repetir el punto y causó un fuerte malestar en los argentinos.

Apenas un par de acciones más tarde, ya con Polonia 11-10 en el marcador, llegó la segunda queja que decantó en la furia. Nuevamente Conte fue el protagonista del punto polémico que debía ser favorable para la albiceleste y, tras las airadas quejas de Heynen, se lo dieron a los polacos.

Velasco explotó por completo, gritó en la cara de los jueces, mientras sus jugadores también gesticulaban. "Esto no es deporte, sólo plata", gritó en inglés.

La tensión siguió hasta el final: los campeones del mundo e invictos en el certamen tuvieron tres match points para apoderarse del duelo. Argentina evadió la situación desfavorable, anotó cinco puntos consecutivos y se llevó un partido memorable que también estuvo plagado de provocaciones en los festejos.

Los de Velasco sumaron su tercer triunfo en el Mundial que se celebra en Italia y Bulgaria. Todavía marchan lejos de la posibilidad de acceder a la siguiente instancia y deberán dar muestras de carácter en los dos partidos que le restan de esta fase: mañana contra Serbia y el domingo frente a Francia.

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