Según datos de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), en el mundo hay 6,4 millones de refugiados en edad escolar. En 2017, los niños representaron el 52 % del total de los refugiados en el mundo, según estadísticas de la ONU.

A pesar de las bombas y la violencia, el juego y los momentos de diversión unen a los más pequeños en contextos de total desolación. A continuación, una serie de fotografías que retratan esa cotidianidad en escenarios de conflicto.

Foto: AFP.
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Ajenos al paisaje devastado por los bombardeos constantes, un grupo de niños sirios juegan en un tobogán destartalado en lo que solía ser una transitada calle de la ciudad de al-Nashabiyah, en la región de Ghouta, en las afueras de Damasco.

Foto: AFP.
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Unas simples tapitas de plástico sirven para que los niños del campamento de refugiados Hasan Sham, en Irak, escapen de la dura realidad que les toca vivir. Unas 60.000 personas desplazadas de sus hogares por la violencia en Siria viven actualmente en este campamento. Allí, se estima que 3.000 niños viven luego de que la violencia los separó de sus familias.

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La habilidad futbolística hace que por un momento, niños y efectivos militares olviden la dura realidad en un puesto de control en Bagdad.

Estos puestos, controlados por las Fuerzas Armadas y de Seguridad iraquíes, se encuentran desplegados por toda la capital y se han convertido en blancos predilectos para ataques terroristas, en particular, aquellos que involucran explosivos.

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Lejos de la retórica belicista de su gobierno, un grupo de chicos norcoreanos muestran a la prensa sus habilidades en el fútbol.

El fútbol es un deporte popular en Corea del Norte, pero las características que adoptan los partidos son muy diferentes a las que se ven en Occidente. Se juegan en silencio, y los partidos de la liga masculina solo pueden ser presenciados por hombres.

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El muro que separa a México de Estados Unidos no impide que la pasión por el fútbol americano traspase la frontera.

Los casi 3200 km que dividen a ambos países son una de las zonas más calientes del mundo, en la que año a año cruzan inmigrantes ilegales y cargamentos también ilegales de drogas.

Foto: AFP.
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Niños desplazados por uno de los conflictos olvidados del África, el de la República Democrática del Congo, se sobreponen a la violencia del día a día jugando con una pelota.

En el campamento de refugiados de Bolengo, se refugian niños –solos o con sus familias– que huyen de la violencia del conflicto armado en la provincia de Kivu Norte. En este contexto, los más chicos son frecuentemente víctimas de abusos, violencia sexual y también son obligados a sumarse a las filas de grupos armados.

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Niñas afganas bailan con sus típicos atuendos coloridos en un campo de refugiados en Surkh Rod, al norte de la provincia de Nangarhar. Son hijas de familias que fueron desplazadas de sus hogares por el Estado Islámico.

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Atardecer lúdico de una jornada agitada en el Kurdistán iraquí. A 40 km de la capital del Kurdistán, un grupo de chicos desplazados de sus hogares sobreviven en un campamento temporario, escapando de la violencia.

Según datos de UNICEF, los chicos representan la mitad del total de desplazados por el conflicto armado en Irak, y en 2017 había hay 5,1 millones de niños con necesidad de asistencia humanitaria en el país.

Foto: AFP.
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La sonrisa de dos amigos que transitan las calles de Aleppo en su bicicleta contrasta con una ciudad reducida a escombros.
Meses de asedio durante la guerra civil siria dejaron a unos 100.000 chicos a merced de bombardeos que dejaron en ruinas a la otrora segunda ciudad del país.

*La versión original de esta nota fue publicada en la revista DEF N. 119