Almodóvar y Sofía Coppola frente a frente: coordinadores de intimidad, adaptaciones literarias y el actor que ignoró sus órdenes

Los cineastas dialogaron en el Festival de Cine de Nueva York sobre las adaptaciones literarias, la presencia de coordinadores de intimidad y los desafíos de dirigir, entre otros temas

Pedro Almodóvar y Sofia Coppola participan en un coloquio durante el Festival de Cine de Nueva York (NYFF)
Almodóvar y Sofia Coppola hacen una radiografía sobre cine, adaptación literaria y rodajes (EFE/ Sarah Yáñez-Richards)
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Los directores Pedro Almodóvar y Sofia Coppola protagonizaron un distendido coloquio en el Festival de Cine de Nueva York (NYFF), donde repasaron su visión de la dirección cinematográfica, debatieron sobre las adaptaciones literarias y la entrada de coordinadores de intimidad en los rodajes, y compartieron anécdotas de su trayectoria ante un auditorio entregado.

El cineasta manchego fue contundente respecto a la escritura cinematográfica y sentenció que “nunca es buena idea” colaborar directamente con el autor de una novela al adaptarla a la gran pantalla.

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Coppola coincidió al recordar cómo afrontó la adaptación de Las vírgenes suicidas con el escritor Jeffrey Eugenides: “Me reuní con él para pedírselo y le envié mi guion. Al principio no le convenció del todo y me hizo comentarios; comprendí que era su criatura”.

Una imagen de 'Las vírgenes suicidas', película de Sofia Coppola basada en la novela homónima de Jeffrey Eugenides
Una imagen de 'Las vírgenes suicidas', película de Sofia Coppola basada en la novela homónima de Jeffrey Eugenides

“Pero con el tiempo lo entendió y quedó muy contento con el resultado. Al adaptar, uno debe cambiar cosas para llevarlo al lenguaje cinematográfico”, recordó la directora.

Almodóvar, que se puso unas gafas de sol para que los focos no le dieran migraña y durante el coloquio saltó del inglés al español, argumentó que el cine y la literatura son “disciplinas distintas” y que el realizador requiere total libertad de reinterpretación para no sentirse atado o con la impresión de estar “traicionando” al creador original.

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En materia literaria, Almodóvar desveló que está inmerso en la lectura de Cosamala, de la escritora española Alana S. Portero, ambientada en la Guerra Civil española, y de Peces, de Eva Baltasar.

Respecto a esta última, centrada en una relación lésbica intensa, confesó que le atrae llevarla a la pantalla, aunque admitió dudas sobre si hoy encontraría actrices “con la valentía que demostraron Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos en La vida de Adèle para rodar ese tipo de secuencias.

Pedro Almodóvar y Sofia Coppola participan en un coloquio durante el Festival de Cine de Nueva York (NYFF)
Los cineastas protagonizaron un distendido coloquio en el Festival de Cine de Nueva York (EFE/ Sarah Yáñez-Richards)

Abdellatif Kechiche, el director francés de La vida de Adèle, ganó el máximo galardón en Cannes en 2013, pero luego fue investigado por agresión sexual.

Poco después de ese rodaje, ambas actrices denunciaron el carácter tiránico del director y que exigiera cientos de tomas para una misma escena.

Del trío al cuarteto en el rodaje

La conversación derivó hacia la incorporación de coordinadores de intimidad y entrenadores de interpretación (coaches) en los rodajes modernos.

Almodóvar apuntó con humor que el vínculo entre el director y los actores ya es un “trío”, pero que sumar mediadores lo transforma en un “cuarteto” que puede obstaculizar la visión creativa si surgen discrepancias de criterio.

Pedro Almodóvar y Sofia Coppola participan en un coloquio durante el Festival de Cine de Nueva York (NYFF)
La conversación derivó hacia la incorporación de coordinadores de intimidad y entrenadores de interpretación (coaches) en los rodajes modernos (EFE/ @TheNYFF)

El director relató la fricción que vivió en el pasado con un muy buen actor -cuyo nombre no reveló- que seguía a rajatabla las pautas externas de su ‘coach’ en lugar de las suyas, lo que le obligó a zanjar la situación imponiendo su autoridad como director. “Luego te digo quién era”, le comentó el director español a Coppola en el escenario.

Por su parte, Coppola relató su propia experiencia tras incorporar por primera vez a una coordinadora de intimidad durante la filmación de Priscilla: “Al principio me resultó extraño, pero luego agradeces el apoyo”, apuntó la cineasta neoyorquina.

Madurez y autoridad tras las cámaras

Coppola rememoró el desafío y la angustia de haber liderado una superproducción de 40 millones de dólares como Marie Antoinette siendo muy joven y buscando imponer una mirada femenina en los salones de Versalles.

Una mujer sentada en un sillón y un hombre con peluca blanca y traje de época miran una computadora portátil en una sala decorada
La directora Sofia Coppola y el actor Jason Schwartzman revisan una computadora portátil durante el rodaje de la película María Antonieta.

Con ironía, señaló que ahora, cumplidos los 50, “es maravilloso simplemente decirle a la gente lo que tiene que hacer y que te escuchen, en vez de tener que negociar cada paso”.

Ambos realizadores, que se conocen desde 1999 cuando coincidieron en la temporada de premios con Todo sobre mi madre y Las vírgenes suicidas, y volvieron a encontrarse en 2006 al presentar Volver y Maria Antonieta, hicieron gala de su complicidad durante la más de una hora que duró la charla.

Entre anécdotas, recordaron la fiesta en Los Ángeles en la que ambos intentaron sin éxito entablar conversación con la glamurosa actriz británica Joan Collins.

Amarga Navidad y la mirada de Versalles

Almodóvar arrancó los aplausos unánimes de la sala al recordarse que mañana presentará el festival su largometraje número 24, Amarga Navidad

Coppola, por su parte, presenta en el festival Making Marie Antoinette un filme rodado originalmente por su difunta madre, Eleanor Coppola, y terminado por Sofia que revisita la creación de la película de 2006.

Fuente: EFE

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