Julián Román pasó once meses aprendiendo a montar a caballo, a manejar automóviles de los años treinta, a tocar el acordeón y a escribir en caligrafía de época. Se sometió a cuarenta pruebas de vestuario y a prostéticos que transformaron su cuerpo. Todo para encarnar, al mismo tiempo, a dos personajes distintos dentro de la misma familia: los gemelos José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo de Cien años de soledad, la serie de Netflix que estrenó su segunda parte esta semana y cuyo episodio final llega el 26 de agosto. “Es lo más grande en lo que he trabajado”, dijo el actor colombiano a revista Bocas, de el diario colombiano El Tiempo.
El desafío central era separar a dos gemelos que, en su versión joven —interpretada por Jorge Quintero—, los espectadores confundían con frecuencia. “Cuando entré a hacerlos, los dos personajes debían ser distintos, más allá de la gordura de uno y la rigidez del otro; las diferencias debían ser internas”, explicó Román. El método, heredado de su padre, el actor Edgardo Román, consiste en construir cada personaje desde el inicio hasta el desenlace sin saltarse etapas: escribe, especula, imagina detalles que quizás no aparecen en cámara pero que se notan en el cuerpo. En esta producción tuvo cuatro meses de ensayo con los directores Laura Mora y Carlos Moreno para afinar esa arquitectura interna antes de pisar el set.
PUBLICIDAD
Julián Román llegó a la serie por un camino indirecto. Tres años antes del llamado definitivo, hizo una audición para el papel del coronel Aureliano Buendía y no quedó. “Me dio durísimo, pues, con más de 40 años, si no lo hacía ahora ya sería imposible”, confesó. Cuando vio el trabajo de Claudio Cataño en el papel, entendió la decisión. Dos años después, la producción lo contactó para la segunda parte. De septiembre a diciembre realizó cuatro audiciones. La confirmación llegó el 4 de enero, cuando estaba a punto de abordar un vuelo a Chile. En Santiago, las señales de García Márquez lo rodearon según cuenta: un homenaje en un museo, un mural con mariposas en una calle, una sala de teatro con su nombre.
El primer día en el set fue un golpe de realidad. Una grúa que jamás había visto, más de 500 extras, un actor internacional en su primera escena. Actuaba junto a Marleyda Soto y Claudio Cataño, de quienes ya era admirador tras ver la primera parte. “Vi que todo era muy grande”, recordó. Tuvo noches de insomnio y ataques de pánico. Recurrió entonces a una enseñanza de su padre Edgardo: llegar con seguridad y con la convicción de que, en el buen sentido, “se los iba a comer a todos”.
PUBLICIDAD

García Márquez ha atravesado la carrera del actor desde sus primeros años. Interpretó a Ulises, un adolescente de 16 años, en La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, bajo la dirección de Jorge Alí Triana. Luego fue Santiago Nasar en Crónica de una muerte anunciada. “Desde niño lo he leído, lo he estudiado, se me volvió una obsesión”, dijo. No llegó a conocer al escritor en persona; lo más cerca que estuvo fue en un conversatorio durante una gira en México. Para preparar los gemelos, se sumergió en la obra durante un año y encontró en la serie un retrato del país. “Viendo el país retratado, como esa culebra que se muerde la cola que menciona Úrsula Iguarán”, describió al medio colombiano.
La escala de la producción de la serie no tiene antecedentes en Colombia. Los 16 capítulos —divididos en dos partes— demandaron una inversión estimada en 50 millones de dólares. En una finca de 560 mil metros cuadrados en Alvarado, Tolima (a unos 200 km de Bogotá), se construyó un pueblo de más de 16 mil metros cuadrados y se recreó la casa de los Buendía, con más de 18 mil plantas sembradas. El rodaje se extendió a 30 ciudades y poblaciones de Boyacá, Cesar, Cundinamarca, La Guajira y Magdalena. Se diseñaron y cosieron 64 mil vestidos y más de 8.500 pares de zapatos. El equipo técnico superó los 600 especialistas, con cerca de 1.200 personas en los momentos de mayor intensidad y casi 13 mil extras. La producción ejecutiva estuvo a cargo de Gonzalo y Rodrigo García Barcha, hijos del Nobel, y es la realización más grande de la plataforma fuera de Estados Unidos.
PUBLICIDAD
“Fueron once meses muy difíciles, pero eso se lo pido a la vida, que todo lo que me llegue sea así, para que me cueste”, dijo Román. Despedirse de los personajes es, para él, un proceso que aprendió a entender con ayuda de un psicoanalista: escribirles una carta, agradecerles, quedarse con algo de ellos y cortar el vínculo. La despedida de los gemelos, admite, ha sido de las más difíciles de su carrera.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Dustin Hoffman recuerda cómo pasó de tener “pocas posibilidades” a convertirse en una estrella de Hollywood aunque nadie apostaba por él
Le decían que era bajo y que el físico no lo ayudaba. Ahora, el actor de 89 años repasará seis décadas de trayectoria en “Look at Me” (Mírenme), un libro que pone en la balanza el éxito y la felicidad

Freddie: el perro que enseñó a su dueña a ser humana
En ‘Living With Freddie’, la periodista estadounidense Anna Heyward recuerda a la mascota que la transformó: “En realidad, era muy difícil estar a la altura de un perro”

La Fundación Konex premió a 100 intelectuales de 2016-2025 en filosofía, derecho, economía, psicoanálisis, ciencias sociales y estudios de género
La ceremonia, realizada en la Facultad de Derecho de la UBA, contó con los discursos del presidente de la institución, Luis Ovsejevich; la presidenta del Gran Jurado, Aída Kemelmajer de Carlucci; y Martín Diego Farrell, en representación de los premiados

Un libro de partituras manuscritas revela cómo George Martin y McCartney transformaron “Yesterday” en un clásico eterno
La obra reconstruye el proceso creativo detrás de la canción, desde la negativa inicial del músico a alejarse del sonido de rock and roll hasta la insistencia de su productor para sumar instrumentos de cuerda; así fue el camino que la convirtió en la balada más versionada de la historia

Cómo era el método de Sarmiento, que enseñó a leer bien a varias generaciones
¿Hay que volver a pensar en cómo enseñamos a leer a partir de los malos resultados de las pruebas PISA? Aquí, el programa que el Padre del Aula concibió en 1845 y cómo funcionó

