
Con su majestuosa fachada, el bloque de mansiones londinenses de los años 30 se parece a tantos otros. Pero una casa oculta una historia de uno de los capítulos más oscuros de la historia europea del siglo XX. El célebre escritor austriaco Stefan Zweig vivió en el departamento número 71, en el 49 de Hallam Street, durante tres años hasta 1939, tras huir de su país natal cuando el líder nazi Adolf Hitler comenzó su ascenso al poder.
En gran medida olvidado por los lectores modernos, Zweig —la inspiración para la película de Wes Anderson de 2014 El Gran Hotel Budapest— fue una importante figura literaria que, durante su vida, fue el autor más traducido del mundo.
PUBLICIDAD
En caso de una invasión de Gran Bretaña, el escritor habría sido uno de los objetivos de mayor perfil del llamado “libro negro” nazi. Las unidades de las SS habrían sido enviadas a Hallam Street para detener y “neutralizar” a Stefan Zweig. La dirección estaba incluida en la lista secreta Sonderfahndungsliste G.B. (“Lista Especial de Búsqueda Gran Bretaña”), la cual contenía los nombres de aproximadamente 2.820 políticos, escritores, científicos, refugiados, periodistas y otros considerados enemigos del régimen nazi.
Noventa años después de que Zweig se instalara en Hallam Street, admiradores británicos como el fallecido dramaturgo Tom Stoppard y el novelista Julian Barnes finalmente lograron su objetivo de que la dirección sea oficialmente conmemorada. Una placa redonda azul, recién colocada en el exterior del edificio, ahora alerta a los transeúntes sobre el famoso exresidente del inmueble.
PUBLICIDAD
“Stefan Zweig 1881-1942, escritor austriaco, vivió en el apartamento 71, 1936-1939”, dice la placa colocada como parte del programa Blue Plaques (Placas Azules) de la organización benéfica protectora del patrimonio English Heritage. El programa, que funciona desde 1866, busca honrar el vínculo entre figuras notables y los edificios del Reino Unido donde vivieron y trabajaron.
La historiadora de Blue Plaques, Susan Skedd, dijo que el estado mental de Zweig parecía fluctuar durante su estancia en la capital, donde también vivió en varias otras direcciones. “En sus cartas dice cuánto consuelo le aporta Londres, pero el hecho de que a los británicos en general no les afecte la guerra —eso le enfurece”, explicó.
PUBLICIDAD

Reunir material para su autobiografía El mundo de ayer también le hizo reflexionar sobre el mundo perdido de su vida pasada en Viena, señaló. Dejó la ciudad en 1933. “Siente que la civilización está perdida... lo cual es profundamente triste”, añadió. En septiembre de 1939, cuando estalló la guerra en Europa, Zweig pronunció el elogio fúnebre por el también exiliado, el psicoanalista Sigmund Freud, en el cementerio de Golders Green en Londres.
Pérdida cultural
Según English Heritage, otros 30 destinatarios de placas azules aparecían en la lista nazi, pero el apartamento de Zweig en Hallam Street fue uno de solo dos lugares mencionados explícitamente, siendo el otro el hogar del escritor británico de ciencia ficción H. G. Wells.
PUBLICIDAD
Las obras del escritor austríaco incluyen Carta de una desconocida (1922) y Veinticuatro horas en la vida de una mujer (1927), que fueron traducidas a decenas de idiomas. Su novela posterior Cuidado con la piedad (1939) fue escrita y publicada durante el tiempo que vivió en Hallam Street.
El cineasta Wes Anderson dijo en un mensaje en video para conmemorar la placa azul que “nunca había oído” hablar de Zweig hasta que se topó por casualidad con un ejemplar de Cuidado con la piedad, lo que le llevó a buscar inmediatamente otra de sus obras, La novela de ajedrez, publicada póstumamente en 1982. “En cierto modo robé elementos de ambos libros para El Gran Hotel Budapest”, afirmó, añadiendo que el personaje de Ralph Fiennes en el filme está ampliamente inspirado en el autor.
PUBLICIDAD
Aunque halló refugio en Londres, no hubo un final feliz para Zweig, cuyas obras posteriores se basaron en sus propias experiencias de desplazamiento y pérdida cultural. Se marchó a Nueva York en 1940 y luego se estableció en Brasil. Sin embargo, el empeoramiento de la situación en Europa lo dejó profundamente deprimido. El 23 de febrero de 1942, al día siguiente de terminar su autobiografía, Stefan Zweig, de 60 años, y su segunda esposa Lotte, de 33, tomaron cada uno una dosis mortal de barbitúricos.
Fuente: AFP
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un libro de 1552, primeras ediciones y tesoros literarios: qué se podrá encontrar en la Feria del Libro Antiguo
La edición número 19 se realizará del 28 de octubre al 2 de noviembre, con cerca de 40 libreros, obras de colección y actividades dedicadas a los libros publicados en 1926

Yayoi Kusama, pintora japonesa: “La autodestrucción del ego es el único camino hacia la paz”
A finales de los años sesenta, una joven artista oriental escandalizó a los Estados Unidos con sus performances de desnudez masiva. Detrás del aparente descontrol hippie, se escondía un manifiesto místico y político radical

Tip de la RAE: Día de las Bibliotecas, claves de redacción
Las erratas pueden dar la imagen de ser una persona poco preparada

Los cinco discos fundamentales de Charly García, el hombre que puso en canciones los traumas, sueños y obsesiones de la Argentina
El ciudadano Carlos Alberto García Moreno cumple 75 años y el aniversario invita a seleccionar sus grabaciones más relevantes, parte de una inmensa obra musical de más de medio siglo

Amalia Andrade, diez años después del libro que redefinió el duelo amoroso: la perfeccionista que se negó a corregir a la persona que fue
“Uno siempre cambia al amor de su vida (por otro amor o por otra vida)” cumple una década con una edición revisada que expone errores en lugar de borrarlos. La escritora colombiana confiesa que releer ese texto fue un ejercicio de humildad poco habitual para ella

