Alfonsina Storni, escritora argentina: “No hay mujer normal de nuestros días que no sea, más o menos, feminista”

A más de un siglo de esta proclama que dinamitó los prejuicios de su época y redefinió el ejercicio del pensamiento como un acto de emancipación, ¿cómo influye en nuestro presente? El origen de una cita que condensa su obra y su vida, y la pregunta por el estado actual de las cosas

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Alfonsina Storni, escritora argentina: “No hay mujer normal de nuestros días que no sea, más o menos, feminista”
Alfonsina Storni, escritora argentina: “No hay mujer normal de nuestros días que no sea, más o menos, feminista”

Corría el año 1919 y el mapa de Buenos Aires mutaba al ritmo de los tranvías, la inmigración masiva y las tensiones sociales de la posguerra. En medio de esa colmena, una joven mujer de mirada intensa y pluma afilada firmaba crónicas que hacían crujir los salones burgueses. Era Alfonsina Storni. Aquel 27 de junio, en las páginas de la revista literaria La Nota, la poeta publicó un artículo titulado La palabra feminista, donde escribió: “No hay mujer normal de nuestros días que no sea, más o menos, feminista”.

No era un slogan cómodo, sino un artefacto de provocación intelectual. Para comprender su impacto, es necesario sumergirse en las aguas de su tiempo. A principios del siglo XX, la palabra “feminista” funcionaba en el espacio público como un insulto o una caricatura. La prensa hegemónica y los sectores conservadores retrataban a las sufragistas como “antifemeninas”, histéricos o desequilibrados que buscaban destruir el hogar. Storni, con una agudeza argumentativa admirable, invirtió la carga de la prueba.

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El texto original, que décadas más tarde sería rescatado en antologías fundamentales como Un libro quemado y Nosotras... y la piel, expande la idea con un pragmatismo luminoso. Alfonsina Storni explicaba que una mujer podía no querer participar en las rispideces de la lucha política partidaria, pero que el solo hecho de pensar, discutir y cuestionar su lugar en el mundo ya la convertía en feminista. Para la autora, el feminismo no era un dogma cerrado, sino “el ejercicio del pensamiento de la mujer”.

Alfonsina Storni (1892–1938) fue una poeta, periodista y dramaturga. Nacida en Suiza, se radicó desde muy pequeña en Argentina
Alfonsina Storni (1892–1938) fue una poeta, periodista y dramaturga. Nacida en Suiza, se radicó desde muy pequeña en Argentina

El párrafo completo es este: “No hay mujer normal de nuestros días que no sea más o menos feminista. Podrá no desear participar en la lucha política, pero desde el momento en que piensa y discute en voz alta las ventajas o errores del feminismo, es ya feminista, pues feminismo es el ejercicio del pensamiento de la mujer, en cualquier campo de la actividad”. Storni dio vuelta la ecuación: al ligar el feminismo a la “normalidad”, desplazó la patología hacia el otro bando: lo anormal, lo anacrónico, era no serlo.

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El contexto en el que se gestaron estas líneas es indisociable de la biografía de la autora. Nacida en Suiza pero argentina porque aquí se crio, Alfonsina Storni encarnaba en su propio cuerpo las batallas que libraba en el papel. Fue obrera en una fábrica de gorras, corista en una compañía de teatro, cajera y maestra. Además, tomó una decisión sumamente escandalosa para la moral pacata de la época: asumió con orgullo la maternidad soltera de su hijo Alejandro. Y escribió poesía como nadie lo hizo.

Cuando Storni escribía en La Nota o en sus famosas columnas bajo el seudónimo de Tao Lao en La Nación, no lo hacía desde una torre de marfil. Sabía perfectamente lo que significaba la brecha salarial, el acoso callejero y la muerte civil que el Código Civil de la época le imponía a las mujeres, consideradas legalmente menores de edad y sujetas a la tutela de sus padres o maridos. Su prosa periodística como su poesía destructora de mitos giran en torno a la autonomía económica, mental y afectiva de la mujer.

Algunas de sus obras son "La inquietud del rosal", "El dulce daño", "Mundo de siete pozos y "Mascarilla y trébol"
Algunas de sus obras son "La inquietud del rosal", "El dulce daño", "Mundo de siete pozos y "Mascarilla y trébol"

La cita dialoga con los versos de su poema Tú me quieres blanca, donde despedaza la exigencia masculina de pureza y sumisión. También reverbera en las estrofas de Hombre pequeñito y en la crudeza urbana de Cuadrados y ángulos. Alfonsina Storni intuía que la emancipación no vendría como un regalo del sistema, sino como un despertar de las conciencias. Su concepción del feminismo era profundamente humanista: buscaba la demolición de las jaulas invisibles que impedían a las mujeres desplegar su inteligencia.

Leer hoy esta advertencia centenaria nos obliga a mirar el presente. En tiempos donde las conquistas del feminismo en materia de igualdad de género vuelven a ser objeto de debate y polarización, la lucidez de Alfonsina Storni nos recuerda que este gran movimiento social y político, lejos de ser una moda pasajera o un adoctrinamiento, es la respuesta de cualquier mente que se niega a ser domesticada.

¿Quién es Alfonsina Storni?

Alfonsina Storni (1892–1938) fue una poeta, periodista y dramaturga. Nacida en Suiza, se radicó desde muy pequeña en Argentina, donde forjó una vida marcada por la autosuficiencia y la transgresión de los mandatos sociales de su época: fue obrera, maestra, actriz y madre soltera, desafiando abiertamente la moral de comienzos del siglo XX. Su obra poética evolucionó desde el romanticismo y el modernismo de sus primeros libros hacia una lírica mucho más vanguardista, oscura y filosófica.

Su obra poética evolucionó desde el romanticismo y el modernismo de sus primeros libros hacia una lírica mucho más vanguardista, oscura y filosófica
Su obra poética evolucionó desde el romanticismo y el modernismo de sus primeros libros hacia una lírica mucho más vanguardista, oscura y filosófica

Algunas de sus obras son La inquietud del rosal, El dulce daño, Mundo de siete pozos y Mascarilla y trébol. En paralelo, su faceta como cronista en medios la consolidó como una de las primeras intelectuales en defender públicamente la emancipación económica y los derechos civiles de las mujeres. Su trágico final terminó por convertirla en un mito cultural imperecedero. Tras ser diagnosticada con cáncer de mama y sufrir un marcado deterioro en su salud física y anímica, se exilió en Mar del Plata.

En aquella ciudad costera, la gran poeta argentina se suicidó arrojándose al mar el 25 de octubre de 1938. El día anterior a su muerte, envió a la redacción del diario La Nación su conmovedor poema de despedida, Voy a dormir. Su dramático desenlace inspiró años más tarde la célebre zamba Alfonsina y el mar, compuesta por Ariel Ramírez y Félix Luna, inmortalizada globalmente por la voz de Mercedes Sosa, sellando para siempre el nombre de la escritora en la memoria colectiva argentina.

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