
La obra más enigmática y escandalosa de Gustav Klimt (1862-1918), La Medicina, revela el interés del célebre artista del Jugendstil por la anatomía y la ciencia, y cómo los descubrimientos de su tiempo dieron forma a su visión del cuerpo, la vida y la muerte.
Esta pieza, considerada pornográfica en su época, destruida al final de la II Guerra Mundial y resucitada con inteligencia artificial, da el tono de la exposición Gustav Klimt y la Medicina: Imágenes del Flujo de la Vida, sobre la estrecha relación entre arte, ciencia y progreso en la Viena de principios del siglo XX.
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La obra, encargada inicialmente para exhibirse en la Universidad de Viena y rechazada por la misma institución, fue controvertida desde su creación por mostrar cuerpos desnudos en distintas etapas de la vida.
Abierta al público hasta el 28 de junio en el Museo Josephinum de Historia de la Medicina, la exposición propone una mirada interdisciplinaria que sitúa al pintor vienés como un intérprete visionario del ciclo vital, abordando el nacimiento, el erotismo, la enfermedad y la muerte a través de su obra.
La muestra cuenta con alrededor de 25 dibujos originales del artista procedentes de instituciones y archivos austríacos, así como contribuciones de coleccionistas privados, y se complementa con piezas de la historia de la medicina pertenecientes al museo.
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“Klimt era amigo de un anatomista que le dejaba mirar a través del microscopio, donde vio células, óvulos, espermatozoides... tejidos corporales que luego usó como ornamentos en sus pinturas”, explica la directora del Josephinum, Christiane Druml.
“Siempre existirá una relación entre la medicina y Gustav Klimt”, añade.
Una obra reconstruida
Destruida en 1945, La Medicina fue recuperada mediante una compleja reconstrucción con inteligencia artificial realizada en 2024 en el marco de un proyecto conjunto entre el Belvedere y Google Arts & Culture, y gracias a este proceso, hoy es posible contemplar una representación en color de la monumental composición, visible en gran formato en el campus de la Universidad de Medicina de Viena.
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La pintura, que ya en su presentación inicial desató una “guerra civil estética”, en palabras del comisario de la muestra, Tobias G. Natter, fue concebida originalmente para la Universidad de Viena, pero provocó un fuerte rechazo en la comunidad académica y nunca llegó a exhibirse allí.
“En aquel entonces la gente todavía pintaba de una manera muy formal, y la Facultad de Medicina, al hacer el encargo, esperaba una especie de triunfo de la medicina, algo elegante”, explica también Druml, recordando que lo que hizo Klimt fue “pintar la belleza y la tragedia de la vida humana desde el principio”.
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De este modo, el carácter provocador del artista radicaba en una visión alejada de la exaltación triunfal de la medicina: Klimt representó, en cambio, el fluir de la vida con toda su ambivalencia, incluyendo la fragilidad, la enfermedad y la muerte.
Arte y ciencia
Los avances tecnológicos y científicos de la época, como el uso del microscopio, los nuevos métodos médicos y el diálogo abierto entre disciplinas, ofrecieron al autor del famoso cuadro El Beso nuevas formas de percepción e investigación que influyeron en su lenguaje visual, visible en los patrones decorativos y formas orgánicas presentes en su obra.
Este diálogo entre disciplinas permite comprender la medicina no solo como práctica científica, sino también como una fuerza cultural y social que marcó profundamente el pensamiento artístico de Klimt.
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En sus creaciones, se puede apreciar “la imagen real de lo que veía a través del microscopio y cómo lo transformaba en sus pinturas”, explica Druml.
Los dibujos y bocetos de la muestra incluyen representaciones de desnudos y formas que recuerdan a células o tejidos corporales.
Más de un siglo después de la creación de La Medicina, la exposición en el Josephinum ofrece una nueva perspectiva sobre el artista, revelando con claridad inédita cómo su obra se construye en torno a los grandes temas de la existencia y al constante fluir de la vida entre el nacimiento y la muerte.
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Fuente: EFE
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