“La población argentina está muy alienada cuando se trata de los asuntos indígenas”, afirmó Lucrecia Martel en una entrevista con el diario británico The Guardian. Y agregó que “se han hecho todos los esfuerzos posibles para no reconocer los derechos de las comunidades indígenas.” Para la directora salteña, ese rechazo no es casual sino estructural: lo vincula a la forma en que Argentina se percibe y proyecta ante el mundo: como una nación de raíz europea que mira hacia el norte del Atlántico y da la espalda al resto de América Latina. “Siempre nos comportamos como si no perteneciéramos a América Latina”, afirmó. “Argentina necesita terminar con esta fantasía de ser un país europeo inexistente.”
Esa narrativa identitaria, según la cineasta, se reproduce desde la infancia. “En la escuela no recibimos ninguna información sobre las comunidades indígenas ni sobre sus derechos”, señaló. Y describió el racismo contra los indígenas como una práctica que opera principalmente a través de mecanismos más sutiles que la violencia directa. Al referirse al juicio por el asesinato del líder indígena Javier Chocobar, ocurrido en 2009, cuyo proceso judicial es el tema de su más reciente película-documental, Nuestra tierra, sostuvo que el racismo institucional se manifestó “sobre todo a través del paternalismo, la infantilización y la idea de que los bienes de las comunidades indígenas son algo que el Estado debe decidir cómo administrar”. Martel asistió a los 14 días de audiencias del proceso judicial y lo calificó como “uno de los espectáculos más extraordinarios que he presenciado en mi vida”.
PUBLICIDAD
La cineasta también abordó el debate sobre la apropiación cultural en el cine y tomó distancia de quienes, a su juicio, llevan esa preocupación a un extremo paralizante. También dijo no ver inconveniente en hacer un filme centrado en la problemática indígena. “Ves a hombres aterrorizados de hacer películas sobre mujeres, a mujeres que no saben con qué temas se les permite trabajar, a todos tratando de descifrar qué es legítimo que cuenten”, señaló. “Entiendo esa preocupación, y deberíamos tenerla, pero no podemos dejar de hablar de los problemas de nuestra época simplemente porque los protagonistas no han vivido las mismas vidas que nosotros.”

En términos globales, Martel opinó que los primeros 120 años del cine estuvieron dominados por hombres blancos de clase media-alta, y celebró la mayor diversidad de voces que existe en la industria en la actualidad, aunque advirtió que el discurso sobre la apropiación cultural generó, a su vez, nuevas formas de autocensura entre los realizadores emergentes. “Ese discurso también creó otro problema”, especialmente entre los jóvenes aspirantes a cineastas, afirmó.
PUBLICIDAD
La entrevista con The Guardian tuvo lugar en los días previos a la proyección de Nuestra tierra (del viernes 29 de mayo al jueves 4 de junio) en la sala Bertha DocHouse, la única sala del Reino Unido dedicada íntegramente y de forma permanente al cine documental, con sede en el complejo de cine Curzon Bloomsbury, en el centro de Londres. El diario inglés indica que Lucrecia Martel es “reconocida por películas de ficción como Zama (2017) y La mujer sin cabeza (2008) e informa que la directora argentina “ha dedicado unos 15 años a trabajar en Nuestra tierra, que ganó el premio a la mejor película en el festival de cine BFI de Londres del año pasado".
Al término del ciclo de promoción del filme, consigna el medio británico, Martel informó transferirá los derechos de la película a la comunidad Chuschagasta, que además fue la primera en ver el documental terminado. La directora explicó su motivación para llevar adelante el proyecto durante más de 15 años: “Hice esta película porque quería contribuir a la historia de nuestro país y a la salud de la sociedad argentina, que ha cargado con este problema durante demasiado tiempo: a través de la indiferencia, la negación y la duda constante sobre la existencia o la legitimidad de los reclamos indígenas.”
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Gustavo Dudamel ya tiene reemplazante como director musical de la Filarmónica de Los Ángeles
El director venezolano, que se marcha para ser director musical de la Filarmónica de Nueva York, será reemplazado por un colega británico

Ray Bradbury, escritor estadounidense: “No hace falta quemar libros para destruir una cultura, solo basta con lograr que la gente deje de leerlos”
En la era de la distracción digital y las pantallas omnipresentes, la profecía definitiva del padre de la ciencia ficción moderna se vuelve realidad. ¿Y si el verdadero peligro para el pensamiento humano no viene de la censura de un Estado totalitario, sino de la apatía voluntaria de los propios ciudadanos?

Tips de ortografía: urgir de, usos propios e impropios
La Real Academia Española promulga normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante

Las grandes adaptaciones de libros que se estrenarán próximamente: De ‘La Odisea’ a ‘La bola negra’, de Jane Austen a Mariana Enríquez
Repasamos algunas de las películas que se basan en libros que podremos ver tanto en cines como en streaming en los siguientes meses

Mersa, plebeyo, masivo: Leo Dan, según Pablo Alabarces
Infobae Ediciones lanza un libro del investigador argentino sobre un ícono de la música popular: el hombre que vendió la mayor cantidad de discos en la historia de Argentina. En este diálogo, el repaso de su obra y las tensiones entre la cultura popular y la de masas


