
El portugués António Lobo Antunes, fallecido a los 83 años, fue uno de los escritores lusófonos más leídos y traducidos del mundo, autor de una obra exigente que revela con ironía los conflictos internos de la sociedad contemporánea de su país. Este hombre de mirada azul a veces intensa, otras perdida, y muy a menudo en los pronósticos para el Nobel de Literatura, ensanchó las fronteras de la novela para dar entrada a la poesía y la autobiografía.
Casado dos veces y padre de tres hijas, había superado tres cánceres mientras seguía escribiendo, de media, alrededor de una novela al año, pero dejó de publicar en los últimos tiempos. Según un periodista al que había concedido una serie de entrevistas, el autor habría padecido una forma de demencia, una información que nunca fue confirmada por su entorno.
Una de sus últimas novelas fue O Tamanho do Mundo (El tamaño del mundo), sobre un anciano que recuerda los pormenores de la vida, publicada en 2022. “Todo lo que rodea la literatura, las traducciones, los premios, el ruido que acompaña el éxito nunca tuvo una gran importancia para mí”, afirmó en noviembre de 2012.
De psiquiatra a escritor
A través de dramas personales como la muerte, la soledad, la ausencia de amor, Lobo Antunes hizo, con una prosa barroca, elaborada y metafórica, un retrato sin concesiones de una sociedad portuguesa que sigue marcada por medio siglo de dictadura y una guerra colonial en la que él mismo participó como médico militar en Angola de 1971 a 1973. Nacido el 1 de septiembre de 1942 en una familia de la gran burguesía lisboeta, Lobo Antunes, que era el mayor de seis hermanos varones, trabajó como psiquiatra en un hospital de Lisboa a su regreso del frente angoleño.

Su segunda novela, En el culo del mundo (1979), el monólogo de un hombre que regresa de la guerra de Angola, fue elogiada por la crítica y a partir de 1985 Lobo Antunes se dedicó exclusivamente a la escritura. De la muerte de un toxicómano en La muerte de Carlos Gardel (1995) a la despoblación de la región del Alentejo El archipiélago del insomnio (2008), pasando por las desventuras de una pandilla imaginaria en Mi nombre es Legión (2007), el escritor tomó siempre partido por las víctimas y los oprimidos.
Algunos críticos comparan su obra con la del gran escritor portugués Eça de Queiros, autor de un corrosivo retrato de Portugal en el siglo XIX. “Amo este país. Somos feos, bajos y tontos, pero lo amo”, declaraba un día quien en Manual de inquisidores (1996) denunciaba con acritud las mentiras y desilusiones que siguieron al advenimiento de la democracia en 1974.
Formado, según decía, leyendo a Faulkner y a Scott Fitzgerald, este gran admirador de Céline y de Tolstoi publicó una treintena de novelas y de recopilaciones de crónicas de prensa, y recibió en 2007 el Premio Camões, el más importante en lengua portuguesa.
Un hombre “en guerra civil”
Ese año reveló que padecía cáncer de intestino. Desde entonces, sacó varias novelas, una de las cuales, Sobre los ríos que van (2010), tiene como narrador a un hombre confrontado a la enfermedad y la cercanía de la muerte. “La literatura no es un placer”, porque el escritor “paga un alto precio en términos de salud y de esperanza” y está “constantemente expuesto a sus propios errores y limitaciones”, decía con cierto desaliento en octubre de 2013.
Lleno de contradicciones, Lobo Antunes se describía a sí mismo como un hombre “tierno y afectuoso”, pero también “introvertido y lleno de dudas”. “No me resulta fácil vivir conmigo mismo. Es como si estuviera siempre en guerra civil”. Provocador nato, fue también conocido por su sentido del humor: “He leído un texto de un crítico que decía que me seguirán leyendo con pasión dentro de 5.000 años. Creo que tiene razón pero no me sirve para nada”.

Duelo nacional en Portugal
El gobierno de Portugal decidió celebrar un día de luto nacional el próximo sábado por la muerte de António Lobo Antunes. El Consejo de Ministros, que en su reunión semanal estuvo encabezado por el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa -que se despide del puesto el lunes- aprobó un decreto para la celebración del día de luto nacional.
El Ejecutivo informó en un comunicado de que también propuso a Rebelo de Sousa conceder a título póstumo el Gran Collar de la Orden de Camões, la máxima insignia de la literatura portuguesa, lo que el jefe de Estado aceptó.
Por su parte, Rebelo de Sousa recordó en un comunicado publicado en la web de la Presidencia que como “lector, admirador y amigo”, ya concedió a Lobo Antunes en 2022 la insignia de la Gran Cruz de la Orden de Camões, una orden honoraria que distingue a los que hayan prestado “servicios relevantes a la lengua portuguesa y a su proyección en el mundo”. Ahora, tras su fallecimiento, “depositará junto a él” el Gran Collar, “el máximo símbolo de la literatura portuguesa”.
Rebelo de Sousa agregó que ya ha transmitido sus condolencias a la familia del escritor, que deja “una bibliografía vasta, visceral, sofisticada en términos narrativos, atenta a lo cotidiano y que rinde tributo a experiencias como la guerra y la práctica clínica de la psiquiatría”. El presidente aseguró que no ha habido “nadie” que haya sido más imitado por las siguientes generaciones, y que “pocos fueron tan leídos, traducidos, premiados y estudiados”.
Con información de: AFP y EFE
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