
Una exposición en el palacio de Versalles arroja luz sobre Luis de Francia, el “Gran Delfín”, quien nunca reinó pese a ser hijo del “rey Sol” Luis XIV y padre de Felipe V, primer Borbón de la corona española, en una muestra que resalta las relaciones entre ambos países en aquella época.
La exhibición, que se puede visitar en el palacio de Versalles desde este martes y hasta el 15 de febrero de 2026, repasa la vida de esta singular figura, que fue “hijo de rey, padre de rey, pero nunca rey”, como señala el título de la muestra.
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El “Gran Delfín” (1661-1711), como primogénito de Luis XIV y su esposa María Teresa de Austria, infanta de España, estaba destinado a gobernar Francia, pero el largo reinado del “rey Sol” y su propia muerte a los 49 años impidieron que subiera al trono.

Sin nunca ser coronado, el “Gran Delfín” se convirtió en padre de monarca: su hijo Felipe, duque de Anjou y sobrino-nieto del soberano español Carlos II, fue designado rey de España en 1700. Así se inició la rama española de los Borbones, todavía reinante.
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La muestra es “a la vez una exposición de historia, porque pone de relieve una personalidad histórica, pero también centrada en las bellas artes, ya que a través de las colecciones del príncipe se cuestiona el gusto” en el siglo XVII, explica Lionel Arsac, comisario de la exposición y conservador de patrimonio en el palacio de Versalles.
Mediante unas 250 obras, algunas inéditas en Francia, se presenta la vida de este personaje poco conocido de la realeza francesa, en la sombra de su progenitor, el “rey Sol”, de su hijo Felipe V, y de sus futuros descendientes, que sí llegarían al trono de Francia, como su nieto Luis XV.
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Colaboración con el Museo del Prado
Varios cuadros lo muestran en su más tierna edad, como en el que se ve junto a su madre o en el que lleva el traje del bautismo, ambos prestados por el Museo del Prado, en Madrid.
También proviene de España un retrato suyo, con armadura y un bastón de mando tras una victoria militar, una obra que normalmente se encuentra “en la antesala del despacho del [actual] rey de España" en Madrid, precisa Arsac.
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Otra parte de la exposición se centra en la propia vida familiar del príncipe, tras casarse con María Ana de Baviera, con la que tuvo tres hijos. El segundo de ellos, el duque de Anjou, se convirtió a los 17 años en rey de España, iniciando la dinastía de los Borbones en el país, de la que es descendiente el actual monarca, Felipe VI.

Esto explica que gran parte de las colecciones del “Gran Delfín” se encuentren en España ya que, tras su muerte, la herencia se dividió entre los tres hijos, pero Felipe V se quedó con los mejores objetos, según el comisario.
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En la colaboración con las instituciones españolas para preparar la exposición, el Museo del Prado y Patrimonio Nacional “enseguida se mostraron muy sensibles” al hecho de que la muestra trataba en cierta medida las relaciones franco-españolas en el siglo XVII, revela Arsac.
A modo de ejemplo, se exponen dos imponentes cómodas de marquetería en las que se distinguen los característicos delfines, marca de Luis de Francia, y que forman parte de un préstamo “excepcional” puesto que normalmente se encuentran en la residencia privada de Felipe VI.
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Fuente: AFP
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