
La próxima transformación del Centro Cultural General San Martín marca un hito en la modernización de los espacios culturales de Buenos Aires, al enfocarse en la actualización tecnológica y la preservación patrimonial de uno de sus edificios más representativos. La Etapa 2 de la restauración, actualmente en proceso de licitación por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, contempla la recuperación integral de la Torre y de las Salas A y B, así como la refuncionalización de los pisos superiores para alojar el conservatorio de música Manuel de Falla. Este proyecto, desarrollado en conjunto con el Ministerio de Cultura, busca no solo restituir el esplendor arquitectónico original, sino también adaptar el complejo a las demandas culturales y tecnológicas del siglo XXI.
El plan de obras, que tendrá una duración de 18 meses, incluye la renovación completa de las instalaciones eléctricas, de iluminación, termomecánicas, sanitarias y de seguridad contra incendios. Además, se prevé la actualización de los medios de salida y accesibilidad, con el objetivo de cumplir las normativas vigentes y garantizar la inclusión de todas las personas. La modernización de ascensores y sistemas de elevación apunta a mejorar la eficiencia, la seguridad y el confort de los usuarios. Un aspecto central será la recuperación y preservación de materiales y terminaciones originales, en consonancia con la protección patrimonial que distingue al edificio.
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Entre los espacios que serán renovados se encuentran las Salas A y B, que en conjunto ofrecen una capacidad para 800 personas, así como la Sala Alberdi y la Sala Muiño, cada una con 180 butacas. También se intervendrán las Salas de Convenciones C, D, E y F. En total, la puesta en valor abarcará 24.000 m² del complejo. Según el Ministerio de Infraestructura, esta etapa permitirá que el edificio continúe siendo un referente cultural para las próximas generaciones, al tiempo que garantiza su funcionamiento pleno y seguro durante las próximas décadas.

El proceso de restauración integral del Centro Cultural General San Martín se ha estructurado en varias fases para abordar la magnitud de la obra y preservar la identidad original del inmueble. La Etapa 0, ya finalizada, se centró en intervenciones urgentes para asegurar la integridad del edificio, como el retiro de materiales con asbesto —incluyendo inspección, análisis y disposición final certificada ante la Agencia de Protección Ambiental (APRA)—, la instalación de bombas cloacales en el sexto subsuelo, la colocación de andamios y pantallas protectoras en la fachada, y el retiro de carpinterías en riesgo de desprendimiento.
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Actualmente, la Etapa 1 se encuentra en ejecución y abarca la renovación de la fachada de la Torre y de las Salas A y B. Esta intervención incluye la instalación de una nueva fachada tipo muro cortina, con perfiles de aluminio, vidriado estructural, ventanas proyectantes y paneles compuestos, respetando la modulación y el ritmo arquitectónico concebido por Mario Roberto Álvarez. Con la culminación de estas dos primeras fases, el edificio ya exhibe signos de recuperación y modernización, sentando las bases para la etapa que ahora se licita.
El Centro Cultural General San Martín constituye una obra emblemática de la arquitectura moderna argentina. Su construcción, que se extendió entre 1962 y 1970, culminó con la inauguración oficial el 8 de mayo de 1970. El complejo está conformado por una torre de 12 pisos, seis subsuelos y un cuerpo bajo que alberga salas históricas. A lo largo de más de cinco décadas, el San Martín ha sido escenario de acontecimientos culturales y políticos de relevancia, como el histórico enfrentamiento de ajedrez entre Bobby Fischer y Tigran Petrosian en 1971, la sede de la primera Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y el espacio elegido para congresos, conferencias y espectáculos de alcance nacional e internacional.
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En 1988, el centro recibió una Mención Especial en los Premios Konex por su aporte a la cultura argentina. Posteriormente, en 2011, fue declarado Bien de Interés Histórico-Artístico mediante el Decreto 837/2011, lo que implica la protección estructural y la preservación de sus características arquitectónicas originales.
Más allá de su valor arquitectónico, el CCGSM se ha consolidado como un símbolo de la vida cultural porteña y un punto de encuentro para artistas, creadores y público. Su estructura alberga salas de teatro, espacios para congresos, talleres, aulas y sectores administrativos, lo que lo convierte en un centro cultural integral. La restauración en curso no solo apunta a recuperar su aspecto y funcionamiento original, sino también a dotarlo de mayor accesibilidad, sustentabilidad y eficiencia energética. La incorporación de tecnología de última generación permitirá optimizar recursos, reducir consumos y mejorar la experiencia del público.
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