Truman Capote, un cuádruple homicidio y un libro que acabó con él pero me abrió un mundo a mí

“A sangre fría”, escrita sobre un caso sangriento y verdadero, fue una revolución en la idea de qué es una novela. Su lectura dejó huella en una periodista en ciernes, que hoy es referente del género. El autor murió hace 40 años

Truman Capote
A los 17 años, una futura periodista descubrí la magia del nuevo periodismo de Truman Capote (Keystone/Getty Images)
Guardar

Cuando Truman Capote publicó en 1966 su no-novela (así la llamó él porque de ficción, nada) A sangre Fría, fundadora del género Nuevo periodismo que hoy llamaríamos true crime, yo tenía apenas tres años. Fue recién terminando el secundario, cuando anuncié que iba a estudiar periodismo, que alguien me recomendó este libro. No dudé y lo compré en una librería de la calle Corrientes. Encontré uno editado en 1980 por Bruguera. Y acá está todavía, luego de tres mudanzas, dos hijos y una larga carrera. Sobrevivió, amarillo y con algo de aroma a humedad, al deshoje de las malas encuadernaciones de las ediciones más baratas de la época.

Su tapa de barrotes, en tonos de blanco y negro y rojo, la tuve siempre estampada en mi retina así que encontrarlo en mi biblioteca hoy fue fácil y, sacarlo de su enclaustramiento, me arrancó una sonrisa. Tenerlo entre mis manos me otorgó, una vez más, la certeza de haber sido muy bien acompañada en la vocación por los policiales.

book img

A sangre fría

Por Truman Capote

eBook

$6,99 USD

Comprar

Pero vayamos al pasado. Cuando la leí tenía 17 años. Todavía no había descubierto mi vocación por los sucesos, nadie hablaba del true crime y andaba con los Corín Tellado arruinando mi cabeza. No recuerdo nada de nada de esa primera lectura. Lo que me viene a la memoria son mis sucesivas búsquedas muy posteriores para descubrir eso tan fundacional de su estilo y cuando ya trabajaba en Editorial Atlántida, rodeada de plumas y periodistas de verdad. Esos mismos que cada tarde ponían sobre la mesa del Café Colón, a la vuelta de las redacciones más importantes de la época, temas de discusión literarios y políticos.

Tenía 19 años y la cabeza con más rulos de permanente -era la moda del momento- que ideas. No podía seguir con seriedad esas conversaciones sesudas. Menos atreverme a abrir mi boca. Poco entendía todavía de actualidad, de casos conmocionantes, de marginalidad, de personajes famosos y demás yerbas. Pero enseguida me dispuse a aprender. Quería ser parte de esas eternas charlas antes del cierre de madrugada. Moría por progresar.

El estilo de Capote marcó la diferencia contando historias reales sin golpes bajos
El estilo de Capote marcó la diferencia contando historias reales sin golpes bajos

Fue leyendo y observando esos mundos no vividos, que encontré la posibilidad de comprender mi profesión. Cómo se busca una nota, cómo se relata una historia, dónde empieza o dónde termina. Aprendí a prestar atención a las “perlitas” de las entrevistas y, también, de lo fatal que suenan los diminutivos. Me enteré del desdén de algunos colegas por los gerundios y de la importancia vital de mantener a flote la atención del que lee. Después de decenas hojas pautadas rotas y al cesto, de miradas compasivas e impaciencia de los avezados con los principiantes, empecé a vislumbrar algo.

Ahí entró Capote en escena, con su narrativa directa, sin golpes bajos, que te mantiene alerta y atrapada. Los Corín, los Nippur, los Patoruzito quedaron en el pasado y empecé a leer de verdad, con ojos ojos bien redondos, a García Márquez, a Dostoyevski, a Camus, a Poe, a Chéjov y a tantos otros que se fueron sumando a mis estantes casi vacíos. Descubrí el periodismo que se asoma a la literatura y el que se mete en los intestinos de la realidad más truculenta. Capote me ayudó a entender que contar un suceso puede ser mucho más que una crónica y que una historia puede escribirse de manera que resulte imposible detener la lectura. Después de todo de eso se trata nuestra profesión: conseguir que el lector no nos abandone y llegue con nosotros hasta el final. En A sangre fría él consigue la máxima atención sin que, en ningún instante, decaiga el deseo de seguir leyendo.

El ejemplar de "A sangre fría" de Carolina Balbiani
El ejemplar de "A sangre fría" de Carolina Balbiani

Capote se tomó tres veranos en Cataluña para terminar de escribir este libro y para ello se recluyó en una casa blanca, tan blanca como el escenario del cuádruple crimen de los Clutter. Lo que iba a ser un artículo para The New Yorker terminó siendo un libro bisagra de la “no ficción”. Y esa masacre ocurrida el domingo 15 de noviembre de 1959, en Kansas, donde dos sujetos desconocidos asesinaron salvajemente a un rico granjero, a su mujer y a dos de sus hijos menores de edad, terminó construyendo su obra cumbre cuando los detenidos fueron colgados en 1965.

La misma obra cumbre a la que el autor culpó de todas sus miserias y adicciones: “Nadie sabrá nunca lo que A sangre fría se llevó de mí. Creo que, en cierto modo, acabó conmigo”. Como los hijos se llevan pedazos nuestros en cada parto, los libros pueden arrancar del interior de su escritor hasta el corazón, para que luego sea devorado por el público caníbal.

El libro sobre el cuádruple crimen de los Clutter resuena como obra cumbre de la "no ficción"
El libro sobre el cuádruple crimen de los Clutter resuena como obra cumbre de la "no ficción"

Quizá eso le haya pasado al pobre Capote. Porque también estaba la autoexigencia a la que se sometía. Eso es evidente en el prólogo de su libro Música para Camaleones: “La escritura dejó de ser divertida para mí cuando descubrí la diferencia entre escribir bien y escribir mal. Más adelante haría un descubrimiento mucho más alarmante todavía: la de escribir muy bien y el verdadero arte; es una diferencia sutil, pero salvaje”. No menospreció Capote el poder de las palabras ni el orden en que se usan sino que las llevó a su máxima expresión.

Las efemérides pueden ser un poco sensibleras y un poco tontas. Después de todo, el tiempo no es más que una convención que utilizamos para distraernos de nuestra mortalidad. Las fechas cada 365 días podrían tomarse como una burla repetida, pero en el periodismo solemos abusar de ellas. Siempre salen de paseo, más cuando el número es redondo, para acechar a los que tenemos memoria todavía. Por eso es que no puedo evitar recordar que un día como hoy, hace cuatro décadas, Truman Capote murió por causas naturales como consecuencia de todos sus excesos cometidos durante sus 59 años.

book img

Música para camaleones

Por Truman Capote

eBook

$6,99 USD

Comprar

Si lo encontrara por aquí, cruzando la frías y húmedas calles de Buenos Aires con su cigarrillo entre los dedos y sus anteojos empañados por el vapor de su propia respiración agitada, le diría tímidamente, como una fan porteña y atrevida que llega desde el futuro al que él no llegó: “¡Tremendo todo lo que podrías haber escrito viviendo un poco más!”.

Últimas Noticias

Isabel Allende, premio Planeta 2026: “Si están esperando una continuación de ‘La casa de los espíritus’, se van a llevar un chasco”

La autora más leída de habla hispana del mundo, obtuvo el galardón con una novela que “cierra el universo” de su bestseller pero que aún así es “independiente” de aquella historia, aclaró

Isabel Allende, premio Planeta 2026: “Si están esperando una continuación de ‘La casa de los espíritus’, se van a llevar un chasco”

Santiago Roncagliolo: "El papa es un hombre bueno, pero el bien no es como en las películas de superhéroes"

El escritor peruano publicó "El pastor y los lobos", una investigación sobre el camino de Robert Prevost hasta el papado, su papel en la disolución de una organización católica peruana acusada de abusos y los dilemas de la fe. "Seas o no creyente, León XIV es una de las pocas figuras globales que hablan de dignidad humana", dice

Santiago Roncagliolo:  "El papa es un hombre bueno, pero el bien no es como en las películas de superhéroes"

De Odessa a los Andes: la increíble historia del judío ucraniano que huyó de la guerra civil rusa, combatió en España y revolucionó el estudio del Imperio inca

Se cumplen 20 años de la muerte de John Victor Murra, quien luego de escapar a los desastres de la Revolución Rusa, luchó contra el ascenso de Franco en España y rompió con las visiones que reducían al mundo andino a una rareza exótica

De Odessa a los Andes: la increíble historia del judío ucraniano que huyó de la guerra civil rusa, combatió en España y revolucionó el estudio del Imperio inca

De los monasterios a las redes sociales, una historia del español a través de lo que no se dice

El ensayo “El dedo en los labios”, de Lola Pons, rastrea cómo los límites de lo decible han cambiado a lo largo de los siglos, y cómo esas transformaciones registran exclusiones, censuras y negociaciones con la autoridad

De los monasterios a las redes sociales, una historia del español a través de lo que no se dice

Guía de Arte y Cultura: semana del 16 al 23 de octubre de 2026

Una agenda completa con variadas propuestas: música, teatro, cine, ferias, muestras y cursos que componen un programa de imperdibles

Guía de Arte y Cultura: semana del 16 al 23 de octubre de 2026