Alicia bebe un brebaje que reduce su altura a unos 10 centímetros, se hunde en sus lágrimas y llega nadando a la orilla de un lago. Entre otros personajes, encuentra allí a un gato que, desde la copa de un árbol le indica el camino hacia donde vive un sombrerero, en una dirección y una liebre de marzo, en la contraria. “Visita a quien prefieras. Ambos están locos”. Y agrega: “Todos estamos locos aquí”, afirmación que quizá se extienda a la sala de cine y sus espectadores. Alicia insiste en salir de ese lugar, y el gato responde que puede hacerlo si camina lo suficiente. Luego desaparece de la pantalla, pero su sonrisa queda colgada de las ramas.
La escena pertenece a la adaptación cinematográfica realizada en los años 70 de la novela Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Es el único largometraje de Eduardo Pla (1952-2012), artista plástico argentino que luego fue precursor en el abordaje de los sistemas electrónico-digitales como forma de expresión. Fue estrenado originalmente en diciembre de 1976 en el cine Premier y luego se perdió en la bruma de los tiempos, hasta ahora. Restaurada y digitalizada, se exhibe en tres únicas funciones este fin de semana en El Cultural San Martín.
Las filmaciones habían comenzado aproximadamente tres años antes del estreno, sin contar con subsidios ni apoyos estatales, pero sí con el entusiasmo de un grupo de amigos que se reunían “cuando podían” –recuerda hoy el sonidista Pepe Grammatico– en locaciones que abarcaban desde la playa y el Vivero de Miramar, la República de los Niños y el Parque Pereyra Iraola de La Plata, hasta las avenidas de Buenos Aires.
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En lugar de internarse en el bosque, la Alicia de Pla persigue al conejo blanco a través de un desfile que atraviesa las zonas más comerciales de la capital argentina a principios de los 70, con encuadres que permiten observar los carteles de las tiendas hasta adentrarse en las, por entonces, recientemente inauguradas Galerías Jardín. Allí suben a un ascensor de puertas automáticas que se transforma en la caja de madera de un antiguo reloj cayendo sobre un fondo infinito. Cuenta Celina Pla, sobrina de Eduardo y directora de Espacio Pla, que el equipo solía sufrir detenciones arbitrarias “todo el tiempo, por estar filmando en la calle” y en esa época.

Paul Duncan y Paul Young abren su antología de Cine artístico (Taschen, 2009) parafraseando las recapitulaciones que, sobre la pornografía, realizó un juez asociado del Tribunal Supremo de los Estados Unidos: “puede resultar difícil de definir –escriben–, pero se entiende cuando se ve”. En ese sentido, Alicia en el País de las Maravillas merece integrar la lista de películas artísticas y de vanguardia realizadas en nuestro país. Eduardo Pla declaraba: “El Conejo obsesionado por el tiempo lo asocié a un ejecutivo y la reina mala, al militar de la época. La hice ridícula y divertida. Asocié también los doce personajes a un signo del zodíaco y a una nota musical… Por ejemplo, el ‘do’ es el rojo, tiene la misma vibración” (en Eduardo Pla. 40 años en el arte, 2012).
Las canciones de Charly García
Fue alrededor del 73 cuando el artista convocó a Charly -o “Charlie” García, según aparece en los créditos-, quien junto con el pianista Gustavo Beytelmann, arreglador de Sui Generis, compuso tres temas originales para la película: “Alicia”, “Humpty Dumpty” y el instrumental “Valle de lágrimas”. Antes de comenzar, el sonidista Grammatico -presente en el reestreno- subraya que la prolijidad del joven Charly permitió llevar a cabo la grabación en solo dos jornadas de trabajo. Hoy sabemos además que la preservación de estos temas depende de la conservación del film, ya que “solamente se encontraban en las latas originales de fílmico… que Eduardo guardaba en una caja en su casa” –comenta Celina–.
Mientras que los últimos dos temas han permanecido inéditos, el primero fue vuelto a grabar, e incluido, con modificaciones, en el álbum Bicicleta (1980) de Serú Giran bajo el título “Alicia en el país”. Es una canción que trascendió a su tiempo y se ubica en lo mejor de la cosecha compositiva de todos los tiempos de Charly García. En la película puede apreciarse una primera versión, que cuenta con la inconfundible voz de Raúl Porchetto (a pesar de que su nombre no figure en los créditos). Pero entre 1974 y 1975, Porchetto no solo era amigo personal de Charly, sino que integraba con él PorSuiGieco junto a Nito Mestre, León Gieco y María Rosa Yorio.

En la célebre versión de Serú Giran se reconoce la voz de Charly García en la interpretación, que agrega nuevos versos plagados de alegorías y metáforas sobre la represión a través de alusiones la novela de Lewis Carroll, intentando evadir la censura del gobierno militar. Además, con el reemplazo de dos letras en el octavo verso, modifica por completo el espíritu de la canción, cambiando “el adivino te adivina” de la versión original por “el asesino te asesina”.
Al año siguiente del estreno de la película, Pla decidió expandir su universo y crear Alicia en el País de las Maravillas, versión teatral, que se presentó en el Auditorio Kraft de Buenos Aires utilizando el vestuario del largometraje, con Leonor Manso como protagonista. En 1978, el artista emprendió un largo exilio que lo llevó a vivir en los Estados Unidos primero y en Italia, después.
Mientras tanto, la película seguía “guardada entre archivos y remitos” –prosigue Celina, directora cultural de la iniciativa de restaurarla–. Los trabajos de restauración y remasterización se prolongaron por un año y medio y fueron realizados por Poster y Espacio Pla, con el apoyo de Mecenazgo del Ministerio de Cultura de la Ciudad, que también produjo la nueva proyección de la película y su inclusión en la cartelera de cine actual, a través del programa “BA Audiovisual”.

Cómo se restauró la copia original
La creación digital de alta calidad que se exhibe actualmente fue realizada desde la copia original filmada en 16 y 35 mm, escaneando fotograma a fotograma e incluyó una reparación de partículas blancas, partículas negras, rayaduras, ruido, grano y otros detalles técnicos. También se realizó la estabilización de la imagen y la corrección de color, entre otros procedimientos, todos a cargo la Fundación Gotika. La restauración sonora fue completada por Pedro Lombardi Suzzi, que resolvió eventos indeseados como clicks, distorsión armónica y de modulación cruzada, desbalance tonal y alto grado de compresión. La copia original en fílmico de la película se encuentra conservada y guardada en el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken.
Celina Pla expresa “una felicidad inmensa [por] rescatar esta pieza, ponerla en contexto más de 45 años después y [por] que se reestrene en coincidencia con los 40 años de democracia”. Por ahora, el cronograma de exhibición abarca funciones en la sala Graciela Borges de El Cultural San Martín: este viernes 16 a las 20 y el domingo 18 a las 16:30 y a las 18 hs. Además, una muestra en el hall del espacio documenta el “detrás de escena” de la filmación y registra los carteles de su estreno e incluye los afiches originales y una serie de pinturas basadas en fotogramas del film.
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