
Frente a los reiterados ataques generados en el microclima de Twitter luego de que Mariana Enriquez se solidarizara con la colombiana Carolina Sanín porque le negaron la publicación de dos de sus libros por parte de la editorial mexicana Almadía, la escritora argentina decidió eliminar su cuenta de la red social y el público lector, junto a referentes literarios, como Samanta Schweblin y Claudia Piñeiro, expresaron su repudio a las críticas y demandas que recibió la autora de Nuestra parte de noche en redes sociales. El último viernes 4 de noviembre la autora colombiana Carolina Sanín había compartido, a través de un hilo de Twitter, su experiencia con la editorial Almadía. “Quiero contarles que @Almadia_Edit, después de haber comprado y pagado por los derechos de mis libros Somos luces abismales y Tu cruz en el cielo desierto para México, me hizo saber hoy que no los publicará debido a mis cuestionamientos a la política identitaria”, relató.
Enriquez, autora de los libros de cuentos Las cosas que perdimos en el fuego y Los peligros de fumar en la cama, simpatizó con Sanín y le respondió: “Solidaridad Carolina, no lo esperaba de ellos a quienes aprecio mucho. Creo que es importante discutir y no estar de acuerdo. Es importante inclusive para afirmar la posición propia, sin contrastar cómo saber”. Pero en la contienda de las redes sociales los mensajes se malinterpretan hasta ensombrecer el panorama entre demandas y acusaciones. Enriquez se expresó a favor de la escritora colombiana y fue catalogada de “transodiante”, una definición que difiere mucho de la postura ética y política que ha marcado siempre la autora.
Lo que le ocurrió a Enriquez, sin embargo, tiene antecedentes en numerosas figuras del campo cultural cuando deciden tomar posición en función de ciertos temas, como le ocurrió a Claudia Piñeiro o Ariana Harwicz. Como respuesta, el discurso de la “cancelación”, esa tendencia que impugna y distorsiona, se viraliza y termina encasillando a las personas en etiquetas desprovistas de contexto. Y todo escándalo tiene también margen para la reflexión, como propuso hoy en su perfil de Twitter Samanta Schweblin haciéndose eco de lo sucedido: “Tant@s ‘liberad@s’ atrapad@s otra vez en nuevas ataduras. Brindo por todo lo que nos ayude a pensar. Es decir, brindo por ambas”.
La célebre escritora, autora de Pájaros en la boca y Distancia de rescate, publicó en su perfil de Twitter una imagen de un fragmento de la ensayista estadounidense Susan Sontag para cuestionar esta seguidilla de discursos cancelatorios. “Encontré esto en Testimonios, de Victoria Ocampo, y pensé en cómo se las ataca esta semana en redes a @LaEnriquez1973 y @SaninPazC”, escribió. En la imagen se lee: “Toda mujer ya ‘liberada’ que acepte con complacencia su situación de privilegio se hace cómplice y participa de la opresión de las demás mujeres. De esto acuso a la gran mayoría de las que han hecho una carrera en las artes y las ciencias, en las profesiones liberales y en la política”.

“Compren, pidan prestados o saquen de alguna biblioteca libros de Mariana Enriquez. Háganse un favor. Yo en este momento mismo la estoy leyendo”, escribió Claudia Piñeiro, escritora finalista del premio Booker Prize por Elena sabe este año. Luego de este pedido, recomendó con un hashtag el éxito literario de la escritora y ganador del Premio Herralde de novela Nuestra parte de noche.
También una gran cantidad de internautas se pronunciaron en contra de la exponente del género de terror argentino con insultos como “transfóbica” repetidamente y hoy cuestionaron su decisión de abandonar la plataforma. “En vez de irte, esto se solucionaba con decir que no avalabas gente que reproduzca discursos transodiantes”, arremetió la cuenta @Ing_Torta.
En contraposición, Pablo M. Schiff, licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y periodista, pronunció en la red social: “Team Mariana Enriquez, siempre. Además de argumentar su posición con claridad, nunca perdió la elegancia y se tomó un respiro de Twitter para descansar de tanta mierda y ataque gratuito. Chapeau”. Sergio Olguín, a su turno, evaluó: “Mariana Enríquez no se va de Twitter por ataques nazis, ni por trolls pagos. Se va porque la intolerancia está más allá de las causas, por más dignas y nobles que sean. Atacan a alguien que siempre estuvo del lado correcto. Cuánta torpeza e ignorancia”.
La autora de Maleducadas y Decididas, María Florencia Freijo, también se solidarizó con Enriquez: “Se fue la mejor escritora contemporánea que tenemos en Argentina de Twitter porque somos todos muy imbéciles. Que dinámica insoportable esta. Insoportable y adictiva”. Por su parte, Walter Lezcano expresó “Sin Busqued y sin Mariana ya no tiene mucho sentido seguir acá”.
Fuente: Télam S.E.
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