Agregar Infobae enGoogle

Gracias a una película de más de cinco horas, De Gaulle ha vuelto a influir en la política francesa

‘La batalla De Gaulle’, el díptico que convierte al padre de la Francia moderna en héroe de aventuras, se convirtió en inesperado éxito de taquilla en un año de elecciones presidenciales

La Bataille de Gaulle
Dirigida por Antonin Baudry y basada en la biografía del historiador británico Julian Jackson, La batalla De Gaulle retrata a Charles De Gaulle como un hombre solo y quijotesco que desafió tanto a la Alemania nazi como a los planes de Estados Unidos
Guardar

Antonin Baudry dirigió La batalla De Gaulle, el díptico cinematográfico que se convirtió en un inesperado éxito de taquilla en Francia y que recorre, en unos 320 minutos divididos en dos partes, los años más decisivos de Charles De Gaulle (1890-1970): desde su llamado a la resistencia por las ondas de la BBC el 18 de junio de 1940 hasta su entrada triunfal en París cuatro años después. Ahora en este caluroso verano francés, la película llega en un momento en que la figura del fundador de la V República genera una unanimidad poco habitual en un país profundamente fracturado.

La primera parte, La edad de hierro, concluye en 1942. La segunda, Escribo tu nombre —título tomado del poema “Libertad” de Paul Éluard, publicado clandestinamente ese mismo año—, recorre los años 1943 y 1944. Juntas, las dos entregas abordan la caída de Francia bajo el régimen títere de Vichy, los años de la Resistencia desde Londres y el regreso victorioso del general con las tropas aliadas. La producción se apoya en la biografía Una cierta idea de Francia, del historiador británico Julian Jackson, publicada en 2018 y nunca traducida al español.

PUBLICIDAD

Un Don Quijote contra dos imperios

El De Gaulle que Baudry construye junto a la coguionista Bérénice Vila es un hombre solo, sin empatía, guiado por una visión y un aire quijotesco. Un militar de 49 años, desconocido para el gran público, que se niega a aceptar el armisticio que el mariscal Philippe Pétain —héroe de la Gran Guerra— se disponía a firmar con los nazis. La Francia de Vichy lo condenó a muerte y lo despojó de la nacionalidad. “Había algunas biografías, pero demasiado icónicas. Y los iconos no aportaban mucho a lo que queríamos contar”, explicó Baudry a El País. “La obra de Jackson es la de un inglés hablando del personaje más importante del siglo XX en Francia, sin referencias al hombre que moldeó la República, a la bomba nuclear o a la independencia de Argelia. Nos gustaba ese lado del David contra Goliat”.

Vila fue más explícita sobre la referencia cultural que subyace al relato: “Como Astérix y Obélix, que explican lo que es ser francés en los 60: luchar contra la hegemonía cultural romana, o sea, la estadounidense. Y ahí volvemos a encontrar un poco lo que era De Gaulle”. La película muestra, entre otros episodios, cómo Estados Unidos planeaba convertir a Francia en una suerte de protectorado tras la liberación —al que Franklin D. Roosevelt quería llamar Nueva Balonia— y cómo llegaron a imprimirse francos estadounidenses para ese fin. “Eso fue así, aunque algunos historiadores no le hayan dado importancia. ¡Yo tengo uno de esos francos!”, señaló el director.

PUBLICIDAD

La Bataille de Gaulle
La batalla De Gaulle es un díptico de 320 minutos dirigido por Antonin Baudry que recorre los años de la Resistencia francesa, desde el llamado a la lucha del 18 de junio de 1940 hasta la liberación de París en 1944

La vigencia política de De Gaulle

La elección del momento no es casual. Francia atraviesa un año electoral en que la ultraderecha se encuentra más cerca que nunca del Palacio del Elíseo, y la figura de De Gaulle es reivindicada —con distintos grados de legitimidad, según sus biógrafos— por todos los partidos políticos. Jean-Luc Barré, autor de Devenir De Gaulle y coeditor de sus Memorias en la colección La Pléiade, rechaza esa apropiación por parte de la extrema derecha: “Ahora lo reivindican, pero es una usurpación. No es sincero. Podemos hacer decir a De Gaulle lo que queramos. Si no asumes sus valores no puedes reclamarle. A diferencia de ellos, nunca fue antisemita, reaccionario, alguien que rechazase Europa, racista… Es una impostura”, afirmó.

Julian Jackson, por su parte, señala la pertinencia del relato más allá de las fronteras francesas: “Lo que De Gaulle proponía sobre las limitaciones de la OTAN en la década de 1960 es extraordinariamente relevante en la actualidad, y ese mismo mensaje ya puede percibirse en sus conflictos con Roosevelt durante la década de 1940”. Para Baudry, la vigencia del personaje se resume en una sola idea: “Hoy sigue representando la idea de la libertad. Pero la libertad necesita la independencia y luchar contra el más fuerte. Da igual si es estadounidense o alemán… Cuando te enfrentas a alguien más poderoso que tú, tienes que estar vigilante si quieres vivir libre”.

El realizador no llegó al proyecto desde la distancia académica. Trabajó como diplomático a las órdenes de Dominique de Villepin cuando dirigía el Ministerio de Exteriores francés en 2002, y fue coautor del histórico discurso del 14 de febrero de 2003 en el que Francia expresó su oposición a la intervención militar en Irak. “La razón por la que trabajé con él fue la misma que me empujó a hacer la película. Tenía una idea clara sobre algo, y aunque ahora todo el mundo esté de acuerdo, entonces fue muy criticado por las élites francesas. Le ocurrió lo mismo a De Gaulle, a quien trataron como a un loco”, señaló.

El proyecto comenzó a tomar forma en 2015, en un contexto en que las ideas de De Gaulle sobre la soberanía francesa respecto a Estados Unidos volvían a cobrar relevancia. La película recorre también la resistencia militar francesa gestada en África de la mano del general Philippe Leclerc, y analiza elementos que, según el director, germinaron décadas después de los hechos narrados. “La pregunta ahora es: ¿estamos dispuestos a luchar? La libertad tiene un precio”, resumió Baudry.

El historiador Barré traza el arco completo del legado: “Es la única figura hoy en día que domina por encima de las demás en Francia. Es el único visionario del siglo XX. Pero fue muy atacado y discutido en su momento. Nunca su figura suscitó unanimidad. Se fue del poder perdiendo un referéndum. Le atacó la derecha y la izquierda. Hoy, por ejemplo, a todo el mundo le parece formidable que Francia tenga la bomba atómica. Pero en su momento fue muy criticado. La historia le ha dado la razón en casi todo”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD