
La novela La débil mental, que la escritora Ariana Harwicz publicó en 2014 y que gira en torno al deseo femenino, la maternidad no deseada, la relación madre-hija y los sinsabores del “amor romántico”, se estrenará como obra de teatro el próximo martes 17 en Área 623 con la dirección y adaptación de la actriz Cristina Banegas.
“La débil mental es una novela que abre un tema fundante: la relación madre/hija. Realiza una operación que la desmitifica, la poetiza y su profunda deconstrucción permite llevarla al teatro sin traicionar su lenguaje, su feroz fragilidad, su escandalosa mirada sobre la relación más idealizada, sacralizada y padecida por madres e hijas”, describió Banegas a la obra, quien junto a Carmen Baliero, dirigirá la novela de Harwicz.
La obra, interpretada por Ingrid Pelicori y Claudia Cantero, se estrenará el martes 17 de mayo a las 20 horas en Área 623 (Pasco 623, en Balvanera, Ciudad de Buenos Aires) y, desde entonces, habrá una función semanal todos lo martes.
“Busqué deliberadamente dos actrices extraordinarias, Ingrid Pelicori y Claudia Cantero, de edades cercanas: nuestra débil mental es una mujer solo un poco más joven que su madre”, contó Banegas sobre cómo pensó el elenco.
En La débil mental, madre, hija, pasado, presente, el hombre de la hija, el hombre de la madre, pulsión sexual, amor y destrucción, se entremezclan conformando un universo intenso, perturbador y salvaje.

“Es un texto de enormes posibilidades teatrales, por su trabajo de lenguaje, su humor ácido, y su penetración en las contradicciones humanas. Hemos realizado una adaptación teatral que explora sus posibilidades escénicas, sin sacrificar su inquietante poesía y su misterio”, sostuvo Banegas al reflexionar sobre la novela de Harwicz.
En agosto, cuando se estrenó otra de las novelas de la autora en teatro, Precoz, ella contó hasta qué punto se involucra en las adaptaciones: “No es algo técnico sino más bien un proceso de conversar y de pasarles a los directores fotos, música, referencias y cuestiones que establezcan asociaciones. También ir viendo cómo aprenden la letra. De algún modo, es el mismo trabajo que hago con las traductoras, estar ahí para compartir cómo fue para mí escribir el texto. También hablo con el escenógrafo, con la vestuarista, con los músicos. Todo lo que pueda aportar desde mi experiencia de autora, lo hago. Creo que es todo lo contrario a los autores que prefieren ir directamente el día del estreno”.
Fuente: Télam
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