Periodismo y política, según el “testigo inglés”: Sebastián Lacunza presentó su libro sobre el Buenos Aires Herald

En el Centro Cultural Morán, el último director que tuvo el emblemático periódico cerrado en 2017 conversó con Cecilia González y Javier Timerman sobre “El testigo inglés” (Paidós), un repaso por la historia de esa publicación. “El diario hubiera podido seguir”, aseguró

Sebastián Lacunza, ex director del Buenos Aires Herald, junto a Cecilia González y Javier Timerman durante la presentación de "El testigo inglés"
Sebastián Lacunza, ex director del Buenos Aires Herald, junto a Cecilia González y Javier Timerman durante la presentación de "El testigo inglés"

Pasadas las 19 horas de una tarde apacible como las calles del barrio de Agronomía, lejos del centro porteño donde tuvo sus oficinas el Buenos Aires Herald, se presentó El testigo inglés, el flamante libro de Sebastián Lacunza que repasa las distintas etapas y los avatares del periódico en idioma extranjero más longevo del país a lo largo de sus 141 años de historia. De a poco el Cultural Morán fue recibiendo a colegas y viejos trabajadores del diario, quienes se reencontraron una vez más cara a cara para revivir algunos momentos de los que atravesó el Herald durante su último tiempo, antes de que cerrara finalmente en 2017, y ampliar la vista hacia atrás y hacia el presente del periodismo en Argentina y en el mundo.

Acompañado por la periodista mexicana Cecilia González, a quien Lacunza presentó como una testigo latinoamericana que desde hace años observa de cerca la realidad argentina, y por el inversor y analista financiero Javier Timerman, hermano del excanciller Héctor e hijo de Jacobo Timerman, el fundador de la revista Primera Plana y el diario La Opinión, el periodista que dirigió el Herald durante sus últimos cuatro años de existencia avisó de entrada que no quería monopolizar la palabra y se la ofreció a sus invitados como al público para que aporten distintas miradas en torno al lugar que ocupó el diario a través de las sucesivas coyunturas del país y también sobre el compromiso periodístico para ofrecer información de calidad.

“El libro fue de adelante hacia atrás. Empezó como un proyecto de contar una historia sobre los cuatro años que me habían tocado vivir y después dije vamos hasta (el ingreso de Robert) Cox –uno de sus editores más destacados– y luego me encontré con El testigo inglés, el testigo de la historia argentina que empieza con la posición fundacional y de alguna manera narra la Argentina contemporánea con esa posición que a veces tuvo de tomar distancia, de decir ‘yo no me mezclo’, ‘voy a ser una hoja de servicio para mi comunidad’ y que termina allanado por la triple A. Ese viaje tiene tanta densidad que desde lo técnico tuvimos que abordarlo con cierto esquema”, contó Lacunza sobre el proceso de escritura y de investigación, que afrontó con la ayuda de Cecilia Camarano.

El Centro Cultural Morán, en el barrio de Agronomía, recibió al público, entre los que se contaron antiguos compañeros de redacción del Herald
El Centro Cultural Morán, en el barrio de Agronomía, recibió al público, entre los que se contaron antiguos compañeros de redacción del Herald

Durante la charla, estuvo en primer plano el rol del Herald durante la última dictadura, en base al cual se consolidó el prestigio simbólico que –según describió Lacunza a Infobae semanas atrás– le dio sobrevida cuando, en contraste, la mayoría de las publicaciones en habla inglesa de la región habían dejado de existir. Cecilia González aprovechó para recordar las desapariciones vigentes hasta la fecha en México, que apenas recientemente está abriendo el proceso para investigarlas. Timerman, por su parte, resaltó el coraje y la determinación de periodistas de la talla de Robert Cox, Andrew Graham-Yooll y James Neilson para denunciar las atrocidades del régimen militar y valoró especialmente el gesto que tuvo este último para informar sobre la desaparición de su padre, torturado por las fuerzas armadas.

Este aspecto heroico del Herald, que lo pinta como un diario a favor de los valores democráticos, es algo que Lacunza se ocupa de matizar en su libro. “Un diario liberal no apoya todos los golpes de Estado que hubo en la Argentina”, dijo su último director, quien de todos modos profundiza en sus páginas sobre esas contradicciones del periódico de la comunidad británica, que reflejan las tensiones al interior de la redacción entre sus distintos actores. Ese apoyo, señaló en su discurso, fue sin excepción por parte de toda la prensa gráfica en Argentina durante los inicios del proceso, y el Herald en todo caso fue uno de los pocos que se permitió rápidamente –más allá de sus ambivalencias– revisar su postura y no mirar hacia un costado.

"El testigo inglés. Luces y sombras del Buenos Aires Herald", el flamante libro de Sebastián Lacunza editado por Paidós
"El testigo inglés. Luces y sombras del Buenos Aires Herald", el flamante libro de Sebastián Lacunza editado por Paidós

“Es muy difícil pensar en el periodismo y la actitud de algunos periodistas durante aquellos años con la información que tenemos hoy”, reflexionó Timerman, quien agregó que apenas previo al golpe del 76, “no era tan fácil entender lo que estaba pasando y saber cuáles eran las consecuencias” de las decisiones editoriales que tomaban los medios por ese entonces. “Creo que a Cox como a mi padre los motivó su lucha contra el fascismo, vieron una oportunidad histórica que no quisieron desaprovechar”, consideró sobre la determinación que tuvieron uno y otro –desde el Buenos Aires Herald y La Opinión– para dar cuenta de los delitos cometidos por la dictadura dentro de un contexto en el que la prensa local se censuró sobre los propios contenidos.

Entre el público, surgieron algunas preguntas para el autor acerca del cierre de este periódico centenario en 2017. “Se acumularon múltiples tormentas que en el periodismo las vivimos día a día porque el sector atraviesa una crisis multifacética. Fue una decisión de la empresa que asumió en marzo de 2015, que de inmediato dijo que no le veía demasiado futuro, y eso después se aceleró con el gobierno de Macri que sostenía que sus dueños debían ir presos. Estaba el desinterés manifiesto de Indalo –el grupo que lo administraba– por un diario tan singular como el Herald, el desconocimiento absoluto del producto que tenía en las manos, más la circunstancia política, la crisis de los medios y la crisis económica argentina”, esgrimió Lacunza.

“El destino del Herald era la información económica manteniendo la enorme rareza de ser un diario con una agenda de derechos humanos y liberal en la vida cotidiana”, sostuvo el autor de "El testigo inglés" (Fotos: Chule Valerga)
“El destino del Herald era la información económica manteniendo la enorme rareza de ser un diario con una agenda de derechos humanos y liberal en la vida cotidiana”, sostuvo el autor de "El testigo inglés" (Fotos: Chule Valerga)

El periodista que dirigió el periódico de 2013 a 2017 consideró que hubiera sido posible continuar con la empresa periodística bajo ciertos parámetros. “El destino del Herald era la información económica manteniendo la enorme rareza de ser un diario con una agenda de derechos humanos y liberal en la vida cotidiana”, señaló, y agregó que la salida también requería proyectarse en la web, “desarrollarla como corresponde, con navegabilidad amplia”. Así y todo, y más allá de la diversificación del público que se buscó de distintas maneras, remarcó que el norte era la comunidad británica en la que tradicionalmente se apoyó el diario y que desde hacía tiempo se había reducido mucho. “Eso se hizo difícil de sostener”, comentó, antes de cerrar su balance con las posibilidades de realizar un periodismo sustentable hoy en día y dejar el escenario para dialogar con viejos colegas y firmar ejemplares.

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