Mariana Chaud y su “Budín inglés”: “A veces una mala lectura es un muy buen ejercicio”

Cuatro lectores porteños, sus opiniones y sus vínculos son el nudo de esta pieza temprana de la dramaturga que vuelve al Teatro Sarmiento, la misma sala en la que se estrenó en 2006, en el marco de una retrospectiva de su obra. Infobae conversó con ella

Una pareja que se separa, sus respectivas madres y un interesado en el departamento, interpretados por Elvira Onetto, Maitina de Marco, Laura López Moyano, Marcos Ferrante y Santiago Gobernori, el elenco de "Budín inglés" (Carlos Furman)
Una pareja que se separa, sus respectivas madres y un interesado en el departamento, interpretados por Elvira Onetto, Maitina de Marco, Laura López Moyano, Marcos Ferrante y Santiago Gobernori, el elenco de "Budín inglés" (Carlos Furman)

Mariana Chaud es la invitada este año del Complejo Teatral de Buenos Aires, que desde 2016 viene desarrollando el programa Artista en residencia, una propuesta curada por Vivi Tellas, directora artística del Teatro Sarmiento, que cada temporada convoca a un realizador o grupo para presentar en esa sala una retrospectiva de sus obras, junto a la realización de un seminario para la comunidad artística y, finalmente, el estreno de un nuevo espectáculo. Bajo ese marco, por ejemplo, se estrenó en 2018 Petróleo, el último trabajo del grupo Piel de lava, que luego fue llevado con mucho éxito a la calle Corrientes. El programa también le dio espacio a las primeras pruebas del proyecto experimental de la Compañía Buenos Aires Escénica que dirige Matías Feldman y su edición anterior de 2019 estuvo dedicada a la bailarina y coreógrafa Leticia Mazur, que estrenó Phantastikon.

Además de revisitar Ubú Patagónico, una excursión audaz al mundo patafísico de Alfred Jarry, Chaud se ha enfrentado al desafío de montar nuevamente algunos de sus primeros trabajos, que tuvieron su estreno en el circuito independiente hace más de quince años. Acompañada por varios de los actores y actrices del elenco original, la directora teatral reversionó el mes pasado Elhecho, una comedia disparatada que le concede a una planta un lugar en el escenario para reflexionar sobre su existencia. Y desde este jueves podrá verse una nueva versión de Budín inglés, que se estrenó en el mismo Teatro Sarmiento en 2006, también bajo el ala de Vivi Tellas, quien por entonces coordinaba el ciclo de biodrama que llevó a escena distintos trabajos en torno a la vida de una persona viva.

Aunque se propuso como una obra sobre la vida de cuatro lectores porteños, con textos que fueron tomados de entrevistas a personas reales, Chaud ficcionalizó a partir de estos una historia de separación en la que “todos los conflictos, las carencias, los reclamos y las declaraciones se hacen a través de lecturas”, según define la directora teatral. “A veces son lecturas en el sentido más literal, pero otras, son lecturas personales, particularísimas, incluso pifiadas o arbitrarias”, le señala a Infobae Cultura. “Como a veces sucede con el fútbol o con la política, en este caso, sucede con la literatura. Los vínculos se establecen a través de las fricciones que se generan en las diferencias, en las afinidades, en los recuerdos selectivos y en las opiniones”, dice Chaud.

Mariana Chaud (Carlos Furman)
Mariana Chaud (Carlos Furman)

Con la constancia del humor punzante que caracteriza a la producción de la autora, Budín inglés se despega del abordaje documental del biodrama pero es, dentro de esta retrospectiva, la que más se ajusta a un verosímil realista. Por eso hubo un esfuerzo de reconstrucción mayor que en las otras, si bien surgieron dos reemplazos en el elenco: el de Esteban Lamothe por Marcos Ferrante y el de Marta Lubos por Maitina de Marco. En cambio, continúan con sus papeles Santiago Gobernori, Laura López Moyano y Elvira Onetto.

Antes del estreno, Infobae Cultura le hizo unas preguntas por teléfono a la directora.

Budín inglés nació como proyecto en el marco del ciclo de Biodrama de Vivi Tellas. ¿Qué te llevó a elegir la vida de cuatro lectores porteños como material para trabajar en escena?

–Siempre me generó mucha curiosidad el mundo que arma cada uno como lector, su relación con los libros. Para mí siempre fue muy importante la lectura y lo que se me armaba en la cabeza con cada lectura, no solamente lo que leía o cuánto sino el tipo de vínculo que se genera, ya sea de amistad o de transferencia extraña. Me interesa el recorrido que cada uno va haciendo como lector, por qué elegimos –si elegimos– un libro. Y también me generaba curiosidad que mi madre, que fue una de las personas que entrevisté para armar el material, tenía una biblioteca que no coincidía con su personalidad. Entonces me preguntaba dónde estaba todo eso que leyó, cómo se metaboliza ese material.

La hipótesis para las entrevistas tenía que ver a grandes rasgos con dos tipos de lectores, uno que busca escapar del mundo y otro que busca conocerse, eso sirvió para orientarnos hacia donde queríamos ir. No quería trabajar de una manera documental, entonces inventé una trama en la que incluí una especie de discusión con las lecturas de por medio. Pero no es simplemente una discusión sino maneras de vincularse a partir de la opinión.

En "Budín inglés", “todos los conflictos, las carencias, los reclamos y las declaraciones se hacen a través de lecturas”, dice Mariana Chaud, la directora (Carlos Furman)
En "Budín inglés", “todos los conflictos, las carencias, los reclamos y las declaraciones se hacen a través de lecturas”, dice Mariana Chaud, la directora (Carlos Furman)

–Un clásico tema de disputa en la ruptura de una pareja que comparte la pasión por la lectura es el destino de los libros. Es interesante que la biblioteca no genera un conflicto en la obra, son en todo caso las lecturas mismas las que producen fricciones.

–Totalmente, la biblioteca está ahí como un disparador. El personaje de Mara quiere regalar todos los libros y en eso hay un gesto de desamor, las madres y su ex lo leen un poco así y el espectador se pregunta qué pudo haber ocurrido. La discusión pasa por las lecturas, que generan –por así decirlo– una grieta. Por un lado, lecturas que nos llevan lejos de lo cotidiano –de aventuras, ciencia ficción, historia– y, por otro, lecturas de la subjetividad, que nos llevan a pensarnos a nosotros mismos y a los grandes temas que nos agobian –fundamentalmente narraciones en primera persona, novelas extensas del siglo XX–. Pero esa grieta es falsa.

–¿En qué sentido?

–Es falsa porque uno siempre está un poco de los dos lados. Todo te lleva a pensarte a vos mismo y todo te lleva a distraerte, no existen esas categorías puras. Hay ciertas tendencias o atracciones con temas o con materiales, pero siempre está mezclado todo. La grieta tiene que ver más con las ganas de discutir que con buscar las diferencias y entender al otro.

–En algún momento de tu vida estudiaste Letras, ¿sentís que esa formación le aportó lo suyo a tu carrera teatral?

–Sí, la lectura es un lugar de inspiración permanente y de estímulo. Cuando leés algo bueno te dan ganas de hacer muchas cosas, de hacer eso mismo que leíste, incluso. Es mi influencia más fuerte y lo más pregnante, porque siento que es algo muy íntimo que uno completa mucho con la imaginación, casi como un diálogo. Me sorprende agarrar libros que leí en otra etapa de mi vida y volver a leerlos y comprender algo completamente distinto.

Soy muy lectora y también bastante mala lectora, a veces interpreto cualquier cosa y me agarro de eso. Por eso me divierte cómo uno lee, porque a veces una mala lectura es un muy buen ejercicio.

Maitina de Marco y Marcos Ferrante, las nuevas incorporaciones en esta versión de "Budín inglés" que se presenta en el Teatro Sarmiento (Carlos Furman)
Maitina de Marco y Marcos Ferrante, las nuevas incorporaciones en esta versión de "Budín inglés" que se presenta en el Teatro Sarmiento (Carlos Furman)

–La obra juega un poco con esto que decís, ¿no? Si bien no es tan delirante como otras, el humor está presente como un antídoto contra lo solemne y los espacios cerrados que puede generar la lectura.

–Sí, por un lado hay un verosímil realista que exige un montón de detalles, pero al mismo tiempo la premisa de que esta gente habla solo de libros en vez de hablar de su vida personal también es un poco delirante, quizás en un sentido más sutil. Lo que no hay son tantas cuestiones formales, está la simultaneidad y el hecho de que es una comedia de fuerzas, donde los personajes salen y entran. En ese sentido, el personaje de Santiago (Gobernori), que no es lector sino que disimula y se quiere adaptar, genera bastante humor.

–En la retrospectiva te acompaña una buena parte del elenco original de las obras. ¿En qué se basa esta continuidad con ellos?

–Desde un principio, la idea de la retrospectiva para mí fue que estuvieran todos los actores originales, porque me gusta trabajar con mucha participación creativa de los actores y del equipo también. Hay una apropiación de ese material y ciertas cosas que son muy personales de cómo se van armando los personajes, entonces un poco la retrospectiva le pertenece también a ellos.

Por otro lado, es muy difícil empezar siempre de cero para hacer una obra nueva. Hay una construcción colectiva, un diálogo y una confianza en el entendimiento que se va haciendo con el tiempo. En ese sentido nos veo casi como una compañía, sin ser explícita.

–Con Elhecho introdujeron chistes y referencias al paso del tiempo. ¿Le agregaste elementos nuevos a esta obra, además de los reemplazos en el elenco?

Elhecho estuvo bastante intervenida, la dimos vuelta porque era difícil hacerla así como estaba y también era más divertido romperla. Desde el principio esa era la intención, pero no quisiera hacer el mismo procedimiento para todas. Con Budín inglés me propuse hacer una obra casi de época, donde las cosas que quedaron viejas se ven viejas pero tampoco resaltan, entonces quise intervenirla lo menos posible y que se pudiera ver lo más parecido posible a como fue en su momento. Obviamente después hay miles de diferencias, la atraviesan los años que pasaron, los cuerpos de los actores, el vestuario también es diferente.

–Con Elhecho ya pasaste por la experiencia de revisitar este período de tu obra, al que también pertenece Budín inglés. ¿Qué sensaciones te quedan de ese reencuentro?

–La felicidad de volver a trabajar con un grupo increíble de actores y amigos. Fue muy festiva la manera en que volvimos a conectar con ese material, que se recuperó de una manera buena. Volvimos a conectar desde el lugar más loco y para que sucediera había que enloquecerse más. La verdad me gustó mucho, mueve muchas cosas de lo personal de cada uno, porque es un vínculo de hace mucho tiempo que se mantiene con los elencos.


*Funciones: jueves a domingos 20 hs en el Teatro Sarmiento (Av. Sarmiento 2715), hasta el sábado 13 de noviembre.

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