“Intranquilas y venenosas”, un diario coral para celebrar la amistad y repensar lo que nos deja la pandemia

Nació como intercambio de mails entre Olivia Gallo y Tamara Talesnik que se publicaba en formato newsletter. Luego invitaron a otras 22 autoras y se convirtió en un libro colectivo (editado por Odelia) que indaga sobre el amor, la pareja, la maternidad, el arte, lo cotidiano

Olivia Gallo y Tamara Talesnik, las autoras (Foto: Télam)
Olivia Gallo y Tamara Talesnik, las autoras (Foto: Télam)

Como una bitácora del encierro pandemial, pero también en un intercambio que alterna las grandes anécdotas con los condimentos íntimos que alimentan la amistad, Olivia Gallo y Tamara Talesnik pensaron Intranquilas y venenosas, un libro colectivo que nació como un newsletter de cuarentena al que se sumaron las voces de otras escritoras como Tamara Tenenbaum, Marina Mariasch, Valeria Tentoni, Adriana Riva, Ana Navajas, Ana Ojeda, Nadine Lifschtiz y Silvina Giaganti.

“Quiero empezar esto recordando la última vez que salimos juntas. No, la anteúltima. Salíamos de Los Galgos y caminábamos por Callao hasta Santa Fe”, le escribe Olivia a su amiga Tamara en el primer mail, a pocos días del inicio de la cuarentena estricta y reproduce así un gesto que se volvió habitual: recordar cómo fue la última instancia de la vida previa a la pandemia de coronavirus.

“El newsletter nació cuando todavía reinaba esa suerte de humor social que nos alentaba a hacer algo productivo durante el encierro. Y bueno, nos pusimos a escribir. En algún momento pensamos en trabajar las voces de dos personajes ficticios pero enseguida nos resultó más genuino que el intercambio fuera nuestro”, recuerda Tamara Talesnik (1994), estudiante de guión en la ENERC, periodista y gestora cultural.

“Intranquilas y venenosas”, de Olivia Gallo y Tamara Talesnik
“Intranquilas y venenosas”, de Olivia Gallo y Tamara Talesnik

Olivia Gallo (1995), estudiante de Letras y autora del libro de cuentos Las chicas no lloran, cuenta que decidieron convocar a otras escritoras para que la experiencia del encierro forzoso tomara otro espesor. “Queríamos que participaran otras autoras. Cada mail de por medio teníamos un mail que se mezclaba con nuestro intercambio. Convocamos a amigas, a conocidas y a autoras que habíamos leído en algún taller y cada una sumó lo suyo”, reconstruye Olivia.

Así nació el newsletter “Intranquilas y venenosas” con mil suscriptores que las leían y 22 escritoras invitadas. El primer mail es del martes 17 de marzo y el último del 3 de octubre. A veces los intercambios eran diarios y en otros momentos estuvieron más de un mes en silencio. Sin ningún tipo de jactancia o impostura, cuentan que el nombre del libro editado por el sello Odelia está inspirado en una cita del diario de Franz Kafka que no leyeron, pero que Florencia Kirchner compartió en su cuenta de Instagram, con el que encontraron sintonía. Dice Kafka: “Estoy intranquilo y venenoso. Ayer antes de dormirme tenía en la parte superior de la cabeza una llamita vacilante y fría. Ya se ha instalado encima de mi ojo izquierdo una tensión permanente”.

Los emails de las autoras, que Olivia esperaba con “felicidad ansiosa”, dan cuenta del miedo, la ansiedad y las divagaciones típicas del aislamiento, pero también son un testimonio de los temas y las cuestiones variopintas que las interpelan: la complejidad de las relaciones de pareja, las madres, el imaginario que se construye alrededor de las series, los libros y la escritura.

Tamara Tenenbaum, una de las invitadas de "Intranquilas y venenosas" (Crédito: Santiago Saferstein)
Tamara Tenenbaum, una de las invitadas de "Intranquilas y venenosas" (Crédito: Santiago Saferstein)

“Hace días que pienso en tirarme el I Ching, pero estoy enamorada del último hexagrama que me dedicó y no quiero pasar al que sigue. Un árbol crece en lo alto de una montaña: crece lento, lento, lento. Hace tres mil años que no alcanza su altura final. ¿Cuántas fiebres, pandemias, contagios, cataclismos y tragedias soportó ese árbol y sigue creciendo”, escribe Valeria Tentoni, en un texto con prosa poética para contar su hastío.

Marina Mariash narra su agenda de “actividades fijas y dieta mejorada” y advierte sobre cierto descubrimiento en su hija, Benita Llach, otra de las escritoras invitadas: “En esta cuarentena afloró el talento literario de mi hija, aguda, perfecta, mientras yo me niego a que crezca tanto y le canto canciones infantiles. Creo que ella me ama y me detesta en partes iguales, como corresponde. Leo un libro que me prestó mi ex marido. Nos leemos, tenemos hijos y compartimos retazos de la vida por WhatsApp”.

¿Por qué las invitadas son todas mujeres? Cierto capricho del gusto parece ser la explicación. “Leo más mujeres, contemporáneas y argentinas. Y creo que ahí nace esto, en la espontaneidad. Sí, en algún momento conversamos con Oli sobre la posibilidad de invitar a un varón hetero cis, propusimos nombres pero nunca se dio. Al final, nos pareció que ya no tenía gracia”, responde Tamara. El libro tiene, además, otra clave de lectura. “Es la historia de cómo nos fuimos haciendo más amigas. Nos conocíamos pero no éramos tan cercanas y la escritura y este proyecto nos acercaron mucho”, propone Olivia.

Silvina Giaganti, una de las invitadas de "Intranquilas y venenosas" (crédito: Maria Eugenia Salgado)
Silvina Giaganti, una de las invitadas de "Intranquilas y venenosas" (crédito: Maria Eugenia Salgado)

A principio de año, acercaron el proyecto a varias editoriales, convencidas de que el material reunido y el registro coral ameritaba la edición de un libro. Pero el proceso necesario para convertir el newsletter en un libro no implicó solo el cambio de formato. Tamara describe el proceso de edición como largo y exhaustivo: “Les pedimos autorización a todas las autoras e hicimos primar una idea: no tocamos mucho los textos porque no queríamos que perdieran el registro fresco del intercambio entre dos amigas. Nos interesaba conservar las circunstancias de escritura”. Para no perder la riqueza de lo digital en la versión papel, sumaron códigos QR que, al escanearlos, permiten acceder las fotos, los videos y los links que tanto sumaron al intercambio.

¿Es un libro con fecha de caducidad? ¿El fin de la pandemia también terminará con el interés por todo aquello que pueda haber sucedido en estos años? “Va a pasar mucho tiempo para que esto quede atrás, no sé cuál va a ser nuestra interpretación histórica. Al principio, generábamos cosas alrededor de esto por el extrañamiento que nos generaba y ahora pareciera que nadie va a querer leer sobre el coronavirus”, sostiene Tamara.

Olivia cree que la pandemia es el puntapié del intercambio, pero que el libro podrá leerse como el intercambio sincero entre dos amigas: “Sé de gente que no quiere saber nada de leer o escribir sobre la pandemia. Primero vamos a necesitar olvidarnos de todo esto y después sí, tal vez, a los lectores les interese reconstruir cómo vivimos encerrados. Nuestro diálogo tiene ese contexto, pero va mucho más allá”.

Fuente: Télam


SEGUIR LEYENDO