“Encuesta Nacional de Cultura: Caracterización de personas y organizaciones de la cultura en el contexto de covid-19″. Así se titula el informe que presentó por estos días el Ministerio de Cultura de la Nación. Se trata de una encuesta realizada entre el 6 y el 27 de abril a 13.019 personas (el 61% tiene entre 30 y 49 años) y 2.241 organizaciones donde se da cuenta de la situación que atraviesan los trabajadores durante el aislamiento y las restricciones que se impusieron para aminorar el contagio de la pandemia.

Si bien los encuestados responden a todo tipo de disciplinas, la mayoría pertenece a la música y al teatro; el 37% sostiene que su actividad cultural principal se vincula a la Enseñanza y, entre éstas, el 67% la ejerce de manera independiente. Un dato importante: el 56% de los encuestados vive de su trabajo en el ámbito cultural, percibiendo más del 50% de sus ingresos por esta tarea.

El 60% realizó aportes jubilatorios durante los últimos tres meses, el 49% tiene cobertura de salud por obra social y el 28% se atiende en hospitales públicos. La problemática mencionada con mayor frecuencia (en los últimos doce meses) es la búsqueda de ingresos alternativos: el 41% no percibió ingresos del campo cultural con frecuencia y el 37% experimentó retrasos en el cobro por trabajos realizados.

La cuarentena aceleró el proceso de teletrabajo. El 42% de los encuestados empezó a hacer actividades virtuales pero solo parcialmente, mientras que el 18% lo ve imposible. En cuanto a la monetización de la actividad virtual, el 38% pudo percibir dinero, el 31% aseguró que no por ahora, pero “podría ser”, y el 30% respondió con un rotundo no.

Más datos. La mayoría de las personas encuestadas participa o trabaja todos los meses en el circuito cultural independiente (58%), en tanto que un tercio (34%) nunca trabajó en el circuito oficial ni en el comercial. Un 43% de las personas que poseen ingresos estables, trabaja con frecuencia en el circuito oficial (por lo menos cada tres meses); mientras que apenas el 22% de las personas sin ingresos estables trabaja frecuentemente en este circuito.

Las personas encuestadas que perciben ingresos de manera estable tienen más participación en los circuitos oficial y comercial; mientras que quienes no tienen ingresos estables tienen más participación en el circuito independiente que las personas con ingresos estables. En cambio, las proporciones se emparejan en el circuito comunitario. Se observa además que los varones tienen mayor participación frecuente en el circuito comercial que las mujeres (24% vs 18%).

Con relación a la situación ocupacional en el ámbito cultural durante el último año, el 73% de las personas encuestadas afirmó trabajar únicamente de manera independiente, un 6% solo en relación de dependencia, y un 5% estuvo desocupado (no pudo trabajar de su actividad cultural a pesar de haber buscado). El porcentaje de mujeres desocupadas (en su actividad cultural) el último año representa un 5%, disminuyendo un punto en el caso de los varones que respondieron la encuesta. Entre quienes trabajan solo de manera independiente, nueve de cada diez personas declararon no tener ingresos estables.

En cuanto a las organizaciones, solo el 33% posee personería jurídica (la mitad, bajo la figura de Asociación civil), en el 52% de ellas participan entre 6 y 25 personas y en el 32% entre 1 y 5. Cuando se le preguntó por el gasto principal que tenían, el 58% marcó el casillero de sueldos y el 40% que la principal fuente de ingresos está en la venta de entradas. Por último, en cuanto a la problemática más frecuente, el 45% respondió lo siguiente: “búsqueda de ingresos alternativos al campo cultural”.

Entre las situaciones problemáticas atravesadas el último mes, el 38% lo tiene la cancelación de actividades, el 33% es “no percibir ingresos por mi actividad cultural”, el 31% “disminución de ingresos por mi trabajo en la actividad cultural”, el 30% “atraso en los pagos que debo realizar” y 29% “imposibilidad de pago de alquiler o servicios de mi vivienda”. En cuanto a las estrategias de supervivencia, el 22% empezó a realizar trabajos desde el hogar y reuniones virtuales, otro 22% comenzó a dar clases y talleres, y el 15% espera que la cuarentena termine mientras vive de sus ahorros.