
Reflexionar sobre la situación del aislamiento social y el arte no necesariamente significa una transformación del quehacer artístico: para Nicola Costantino -artista visual y performer- es más bien una oportunidad para trabajar en la intimidad sin distracciones, investigar nuevas técnicas y continuar reflexionando sobre la necesidad de una conciencia colectiva “más orgánica y menos narcisista”.
Costantino (Rosario, 1964), artista visual, escultora, investigadora y experimentadora de materialidades que transforman sus obras en intensas experiencias sensoriales, trabaja en un balance entre lo inquietante, lo oscuro y lo sombrío. La comida, la costura y la observación precisa del funcionamiento de los objetos se reflejan en sus creaciones, así como la intertextualidad con obras de otros artistas y tiempos.
En síntonía con las políticas ambientales de preservación ecológica y sustentable no contaminante, los temas autorreferenciales de la artista -cuerpos, naturaleza, disecciones, taxidermia, peletería humana, animales, vida, muerte, comida- se capilarizan en el uso de la cerámica como su técnica actual de investigación y sustentabilidad. El uso de este material le permite seguir expandiendo su obra, ya no cómo algo a ser ingerido -como muchas de sus series anteriores- sino como recipiente y contenedor.

-Ante esta situación de aislamiento social ¿cómo se modifica tu dinámica de trabajo y proceso creativo?
-La cuarentena es como una situación ideal para todos los creativos. Tengo la suerte de tener mi taller en casa, así que fue como especie de concentración en un nivel muy alto, sin interrupciones, algo que hace mucho no tenía. En estos tiempos aprovecho para pensar y desarrollar cosas. Es una situación bastante ideal. El contacto con el mundo exterior no me resulta muy necesario, y tampoco quiero salir.
-¿Hay que repensar la práctica artística?
- La práctica artística va a ver modificada: hay que repensarla, igual que todo. Los cambios van a ser positivos en el sentido de que teníamos que reaccionar y formar una conciencia global real que vaya más allá de cada país.
-En una entrevista, el año pasado, ya había surgido este tema de la obsolescencia del circuito galería, feria y exposición ¿Por qué?
- Hacía ya un par de años que estaba buscando otro camino además de la galería y el museo para “tener contacto con”, para que el público se encuentre con la obra. Una obra es válida si tiene una relación, una conexión con el público: si no, no vale nada. Hace un tiempo decidí unificar un poco mis dos pasiones, la gastronomía y el arte, y decidí llevar la gastronomía al nivel de experiencia artística, porque me permite además el contacto a través de los sentidos. El objeto artístico no es en realidad un objeto, sino que es una experiencia. Hoy, con la performance y con la revalorización de la experiencia artística, este tipo de obras son mucho más enriquecedoras, porque lo que queda en un recuerdo, en la memoria, con el tiempo es más lindo, y hay una verdadera conexión con los sentidos sin pasar tanto por la razón.

-¿Por qué la elección de crear y diseñar vajilla, cómo se relaciona con tus trabajos previos?
- Este banquete performático está inspirado en el Jardín de las Delicias y tiene como centro la fuente de la vida, que aparece en el panel izquierdo del tríptico de el Bosco (1450-1516, Países Bajos). La realicé como si hubiese existido verdaderamente, no como fruto de la imaginación del artista, como si fuera un hallazgo arqueológico. Alrededor de este objeto están estas esculturas que tienen que ver con el universo vegetal, flores, hojas y plantas y también cuernos, formas orgánicas de la naturaleza, hechas en vidrio: contenían los manjares y la comida, de donde la gente podía libar de las flores con sorbetitos, tomar esos líquidos como si fueran colibríes y abejitas.
Durante esta cuarentena me puse a desarrollar parte de estas instalaciones para mis banquetes en cerámica. Es una forma de estar volviendo a técnicas milenarias, como el soplado de vidrio. También estuve experimentando el llevar al gobelino (tapiz) mis fotografías -imágenes tejidas con hilos de colores-. Me faltaba la cerámica, que acompaña al hombre desde el primer día de su existencia. Me parece muy significativo haber llegado a esto porque siempre trabajé con químicos, plásticos, resinas y poliester, siliconas, que me fueron llevando a buscar materiales más orgánicos y naturales, no contaminantes. Ahora también como un proceso normal, como todo cambio -espero- volver a cosas más naturales y sustentables.
- ¿Cómo es el trabajo con la arcilla comparado con otros materiales y técnicas? ¿Qué te hizo elegir la técnica neriage nerikomi?
-Mi interés estético nunca estuvo en la pintura ni en el dibujo, pero esta técnica japonesa que estoy utilizando, neriage, consiste en amasar la arcilla con pigmentos y armar grandes bloques, en los que se puede dejar una melange o hacer dibujos que se pueden controlar un poco -no tanto- pero dejan planificar el diseño. Lo genial es que cuando haces una pintura o un dibujo trabajás en la superficie, pero en esta técnica el dibujo se hace en profundidad. Se arma un bloque que después se corta en láminas y en cada una está el mismo motivo.

Me interesa mucho ir en contra de la obra de arte única y me interesa la serie, que de un gran esfuerzo salga una edición de obras. Estoy pintando, pero en realidad estoy haciendo una escultura, y estéticamente el resultado es maravilloso. Muy poco visto, así que me interesa y lo estoy desarrollando muy feliz. Pensé también en hacer esta producción un poco más accesible económicamente: hacer estos sets de mesa en donde uno siente que está comiendo en una escultura. Se pueden exhibir o usar como cuencos para poner comida y servir. Estoy muy contenta en poder diversificar mi producción en momentos en que además no se puede reducir a la venta al coleccionismo.
- ¿Cuál es la función del arte en este momento?
- La presencia del arte es fundamental y es la gran diferencia. Una vida en relación con el arte o no es una diferencia abismal, porque el arte te lleva a pensar otras cosas. Parece que el eje de la Tierra se está moviendo, cómo no vamos a cambiar nosotros. Hay cosas que definitivamente habría que terminar de cambiar. Este gran golpe al narcisismo de la humanidad, que es los que nos ha provocado esta pandemia, nos tiene que hacer dar cuenta que no somos dueños de nada y que tenemos que relacionarnos de otra forma con la naturaleza. Los artistas tenemos que estar alineados con eso, porque siempre que hubo algo importante para decir, los artistas estuvieron al servicio de eso. Cuando hubo que estar en contra de las dictaduras, en contra de las injusticias, siempre los artistas estuvieron ahí. Los artistas tenemos que estar también en esto, luchando y transmitiendo y haciendo reflexionar.
Fuente: Télam
SIGA LEYENDO
Últimas Noticias
La inquietante fascinación por los dobles y duplicados
Relatos de sombras que persiguen a escritores, gemelos digitales creados por algoritmos y cirugías para lograr el mismo rostro. La cultura contemporánea amplía la fascinación por las copias en todos los ámbitos sociales

Friedrich Nietzsche, filósofo alemán: “Sin música la vida sería un error”
Desde la Prusia del siglo XIX hasta la cultura global contemporánea, su pensamiento aún influye en la forma en que se concibe la relación entre arte y existencia. Más allá de la especulación metafísica, su obra se ha convertido en punto de referencia para quienes examinan el papel de la creatividad en la vida humana

“¡La novia!“: un clásico que desafía a sus propios monstruos bajo la dirección de Maggie Gyllenhaal
En esta versión moderna y punk de un ícono del cine, Jessie Buckley transforma a la novia de Frankenstein en una heroína revolucionaria, mostrando una interpretación tan inquietante como poderosa

“Améfrica”, la muestra de un coleccionista argentino reúne dos continentes en España
Más de un centenar de obras de la colección del empresario y filántropo Jorge M. Pérez reflejan la dimensión global de la diáspora africana y su impacto en la cultura contemporánea americana

La nueva obra de Hervé Le Tellier desafía la memoria sobre la Resistencia y el fascismo en Francia
Con “El nombre en el muro”, el autor francés explora la historia de André Chaix para cuestionar la desnazificación y exponer reflexiones sobre la pertenencia y los peligros del olvido colectivo



