Rosa Antonelli
Rosa Antonelli

Rosa Antonelli es una de las pianistas argentinas más reconocidas en el mundo. Desde hace más de dos décadas partió hacia Nueva York, donde reside desde entonces, y gracias al talento de sus dedos gráciles recorrió el mundo de manera ininterrumpida a tal punto que jamás pudo regresar al país para tocar frente a un público que extraña.

A los 3 años supo que su vocación era el piano, a los 13 ingresó al Conservatorio Superior Nacional de Música -se recibió en 3 años rindiendo libre con honores, en una carrera de 6- y luego comenzaron a llegar las becas que la llevaron a Brasil, España y finalmente a Estados Unidos.

En este diálogo con Infobae Cultura recorre el largo camino que la llevó de ser considerada una niña prodigio hasta sus presentaciones en el mítico Carnegie Hall, con algunas historias vividas que parecen sacadas de una obra de ficción: cuando fue secuestrada por ser considerada una espía, un viaje en tren por Europa del Este mientras caía el Muro de Berlín o hasta el emotivo concierto que dio en una Tel Aviv asediada por los bombardeos.

Además, describe de qué se trata Bridges, su nuevo CD, en el que une musicalmente a Chopin con Piazzolla, y que presentará en un concierto en vivo a través de youtube el próximo 25 de junio y que espera sea una manera de poder reencontrarse con el público de su país.

Sobre su último disco

- ¿Qué es Bridges? ¿Cómo podrías sintetizarme cuál fue la idea de este CD, y por qué lo pensaste así?

- Pensamos mucho en el título del CD para que represente la idea y a la vez su significado intrínseco. Bridges, como sabemos, significa “puentes” y como tal, ya sean físicos o metafóricos, significan una conexión. Los puentes invocados en este CD representan una serie de conexiones personales y musicales entre cinco compositores a través de cinco generaciones, comenzando con el virtuoso compositor romántico del piano, Chopin, en el siglo XIX, y finalizando con el revolucionario creador del nuevo tango, Piazzolla en el siglo XX. Tienen un enlace y relación directa de maestros a alumnos: Chopin, Mathías, Williams, Ginastera y Piazzolla. El origen de la idea de este CD surgió al final de uno de mis conciertos en el Carnegie Hall- Stern Auditorium, donde toqué como bis un Nocturno de Chopin después de haber interpretado un programa completo de música clásica española y latinoamericana. Mucha gente en la audiencia, incluyendo la presidenta de Albany Records, manifestó sentir una cierta similitud musical entre la música de Chopin y de Piazzolla. Aclaro que yo sentí lo mismo. Vívidamente, esto me hizo, regresar a la historia musical. Me gustaría agregar por último que, además, los cinco compositores en este CD eran, literal y musicalmente, inmigrantes que viajaron siguiendo sus sueños de enriquecerse y progresar en su vocación y el repertorio muestra el libre intercambio de ideas que provienen de los viajes y la inmigración.

- Si tuvieras que resumir el desarrollo del CD, ¿qué dirías?

- El programa en este CD comienza en la Francia del siglo XIX con obras románticas de Chopin y su alumno Mathías y concluye con las obras del gran compositor argentino del siglo XX, Ginastera y su alumno Piazzolla. El centro de este arco es Alberto Williams, uno de los fundadores de la música clásica argentina quien viajó a París parta estudiar con Mathías. La primera obra es el mismo Nocturno in C# Minor, No.20, Op. Posth. de Chopin que interpreté esa noche en el Carnegie Hall y que representa a su vez mi propio puente musical, histórico y emotivo. Mi madre, cuando yo era muy pequeña, me regaló un disco llamado Rarezas de Chopin, por Pomerantz, y me enamoré de esta obra en particular. La oía permanentemente. En ese entonces tomó años conseguir la partitura. La conseguí en Polonia, en donde la toqué posteriormente en el Palacio Ostrogski-Sociedad Chopin de Varsovia, y en los mejores centros y teatros dedicados a honrar su música. Cada vez que interpreto esta obra, la dedico a mi madre que fue mi primer puente de inspiración y la inspiración para este este CD.

Rosa Antonelli interpreta "Nocturno", de Chopin, en el Carnegie Hall

- ¿Por qué Chopin y por qué Piazzolla?, ¿cuál es el puente que los une?

- Como ya habrás notado, Chopin fue mi compositor favorito desde mis primeros años. He estudiado profundamente todo acerca de él, su vida, sus costumbres por supuesto su música, historia social, etcétera. Es considerado uno de los compositores más importantes de la historia y uno de los mayores representantes del romanticismo musical a través de su refinamiento estilístico, lírico, sutil, poético y su elaboración armónica. Su influencia, a través de cinco generaciones de maestros a alumnos llega a Piazzolla, uno de los compositores más importantes del siglo XX. Después de Piazzolla no hay otro alumno significante. El puente que los une es la evolución del romanticismo manifestado claramente con un sentido muy profundo, de completar el circulo: las obras de Piazzolla en este CD, como Oblivion y Zamba-Canción son tan románticos en su concepto como los nocturnos de Chopin.

Sobre Ginastera, Piazzolla y la música latinoamericana

- Interpretas mucho a Ginastera. ¿Por qué? ¿Hay un rescate de las raíces folklóricas en tu CD? ¿O quizá porque Ginastera vivió en New York, como vos en estos años?

-Mi historia con Ginastera comenzó hace muchos años. Fue el primer compositor argentino que aprendí cuando era niña y me impresionó muchísimo. Admiro profundamente la arquitectura que creó en su música haciendo honor al folklore de nuestro país, pero también al de toda América latina. Por ende, sí, definitivamente hay un rescate muy profundo de las raíces folklóricas de nuestro país. Ginastera vivió y obtuvo muchos premios en Nueva York, y aquí comenzó su carrera internacional. Puedo decir que tenemos la misma curiosidad e inquietud musical al venir yo también a vivir a Nueva York. La historia continúa ya que conocí personalmente aquí a la hija del compositor, Georgina. Me escuchó en varios conciertos y después de uno de ellos en el Carnegie Hall, y con su presencia, decidimos hacer un concierto de homenaje por el centenario del nacimiento de su padre en el Auditórium del Consulado Argentino en mayo de 2016 contando con grandes personalidades de la música, los medios de comunicación y de cultura. Puedo decir que fue una noche inolvidable y un gran honor para mí.

- También hay un vínculo entre Ginastera y Piazzolla, ¿verdad?

- Si, claro, Ginastera y Piazzolla construyen el último puente en este CD. Ginastera fue el maestro de Piazzolla por muchos años cuando eran muy jóvenes y Piazzolla quería componer sinfonías y otras formas del género clásico (como sabemos, obtuvo muchos premios con sus composiciones clásicas). y siempre iba con su bandoneón en el estuche y lo dejaba cerca de la mesa de trabajo. Ginastera fue el primer maestro que observó y sintió lo que realmente Piazzolla quería componer y le dijo: "Si te gusta el tango, escribí un nuevo tango”. Puedo decir que la relación de ellos constituye un vínculo histórico-musical trascendental.

Rosa Antonelli interpreta "Danza del gaucho matrero", de Alberto Ginastera, en el Carnegie Hall

- ¿Por qué la música de Piazzolla no se conoce tanto como clásica?

- Es una pregunta muy interesante. El tango nació en Buenos Aires y como sabemos, se originó con los inmigrantes que se reunían para compartir sus sentimientos de nostalgia y melancolía y también de esperanza por un nuevo comienzo. Los padres de Piazzolla eran también inmigrantes de Italia, como los míos. Por lo tanto, el tango tiene fuertes y profundas raíces históricas y emocionales en Buenos Aires. Piazzolla amaba el tango y por eso el escribió un nuevo tango utilizando armonías clásicas, logró innovar la estructura del sonido e incorporó el contrapunto y también utilizó armonías del Jazz.

He leído mucho acerca de él, así como también aprendí mucho cuando vi la película Historia del Tango, a partir de la cual por primera vez yo empecé entenderlo y admirarlo y a tocar su música, que fue rechazada en los comienzos en Buenos Aires, pero idolatrada en Estados Unidos y Europa. Recuerdo muy vívidamente lo que escribió en sus Memorias, y que contesta tu pregunta, él dijo: “En el mundo a mí me van a escuchar por la música que hago que tiene que ver con el tango…y también saben que voy a tocar música que es argentina y me enorgullece. He sido un artista muy discutido en mi país y por el contrario muy elogiado en el exterior, donde a nadie se le ocurrió pensar si mi música era tango o no.”

Su sueño fue transferir el “tango” de los salones de baile y llevarlo a las grandes salas de conciertos del mundo y lo logró porque muchos músicos famosos como Yo-Yo Ma o Martha Argerich interpretan su música en las salas más prestigiosas.

- En otros CDs tuyos como Esperanza, Remembranza y Abrazando hay más compositores latinoamericanos que en Bridges. ¿Por qué?

- Ocurre que en 2009, Albany Records me pidió grabar un CD con música clásica diferente de la tradicional, y así se lanzó Esperanza, con compositores clásicos españoles y latinoamericanos. Tuvo tanto éxito que después se lanzaron Remembranza- con entradas agotadas. Y después Abrazando, cuyos repertorios interpreté en conciertos en el Carnegie Hall. Estos tres CDs representan la unificación y elevación de la imagen de los países latinoamericanos. Bridges es la evolución de este concepto, ya que a través de los puentes se está uniendo Europa, con Chopin y Mathías, y Latinoamérica, por ende, el mensaje es una idea de unificación del mundo. Quisiera seguir contribuyendo, aunque sea mínimamente con mi música, a este ideal de amor, integración y comunicación en el mundo.

Rosa Antonelli interpreta "Libertango", de Astor Piazzolla

Su momento como artista

- ¿En qué momento de tu actividad artística se encuentra este CD?. ¿Estás pensando en el siguiente, o ya lo tenés?

- Este CD me encuentra en un momento muy especial de mi carrera. Me siento en una etapa muy especial de mi madurez, con una gran y profunda comunicación con el público. Cuando estoy en el escenario siento que respiramos juntos. Ya no tengo tanto nerviosismo antes del concierto. Lo espero ansiosa ya que el sentimiento de entrega me completa y a la vez ¡recibo tanto del público! Es un momento de mucha felicidad para mí.

Con el sello con el que trabajo teníamos planeado varios proyectos musicales después de Bridges. Pero la Pandemia en el mundo, el dolor y las perdidas inherentes, me han tocado mucho como persona y como artista. Debido a esto, estoy inclinándome a grabar obras del mismo género, pero que abarquen más la conexión de todos los continentes en el mundo. Nosotros no podemos viajar, pero la música nos ha ensenado a través de la historia que podemos unirnos, no hay fronteras ni límites a través de su inspiración.

- ¿Cuáles son tus próximos pasos como artista?

- Definitivamente impactada con la situación actual. todos mis conciertos fueron cancelados, pero continuaré con conciertos virtuales desde mi casa. Tengo planeado un Concierto en Streaming por Youtube el próximo 25 de Junio a las 20:30, interpretando Bridges. Agradezco a la tecnología como nunca antes por permitir estar todos en contacto, unidos desde “nuestro hogar”. Contaré para eso con la colaboración del Consulado Argentino en Nueva York. Estoy pensando en alguna forma de beneficencia para ayudar a los países más necesitados y por eso estoy ya en contacto con varias organizaciones de todo el mundo. Cuando todo vuelva a la normalidad, todos mis conciertos serán reprogramados y continuaré con mis grabaciones.

De niña prodigio al Carnegie Hall

- Sos una artista muy reconocida en los Estados Unidos. Sos pianista Steinway, tocaste en el Carnegie Hall, tenés muchos premios de primer nivel. Me imagino que fue un largo camino. ¿Cuánto hace que vivís en New York y cómo fue este camino?

- Si, definitivamente, fue un camino muy largo e ininterrumpido. Trabajo permanentemente, y esta es una de las razones que no he podido ir a Buenos Aires en mucho tiempo. Vine en 1998 cuando fui designada “Artista Steinway”. Fue muy duro adaptarme a las costumbres y el idioma porque vine completamente sola Nueva York tiene un ritmo muy rápido, excitante y a la vez muy competitivo. Mucha gente de todo el mundo llega aquí para luchar y triunfar. Cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas, fue muy angustiante y quería regresar a Argentina, pero ya tenía acá mi cargo en la universidad y mi programa de conciertos y grabaciones programado. Sabía que tenía que esforzarme y esperar. En el 2006 me otorgaron la ciudadanía estadounidense como “Artista Extraordinaria”.

- ¿Por qué te fuiste de Argentina? ¿Pensaste que habías llegado al techo de tus posibilidades?

- En realidad, fue una combinación de situaciones personales, con muchas pérdidas afectivas, especialmente por el fallecimiento de mi querida madre, y por supuesto, profesionales también. Y sí, artísticamente pensé que llegué al techo de mis posibilidades, sumado a que el país estaba estancado y sin miras de progresar culturalmente a corto plazo. Había extremas limitaciones y estancamiento de todo tipo en el ámbito cultural y en el de la enseñanza. Era muy deprimente y triste. No había salida.

En el Carnegie Hall
En el Carnegie Hall

- ¿Si tuvieras que definirte como pianista como lo harías?

- Primero que nada, soy pianista clásica, con inclinación romántica, y con gran pasión por rescatar las obras de los compositores clásicos latinoamericanos.

- Cuando tocaste en la Universidad de Saint Johns, ocurrió algo especial, por favor contalo.

- Sí, fue algo inolvidable y muy emocionante. Las autoridades de Nueva York me entregaron una proclamación, en persona, y comenzaron a leerla. Lo primero que dijeron fue: “En el día de hoy, en la ciudad de Nueva York, siendo el 23 de abril de 2014, proclamamos el Rosa Antonelli Day por...” y leían punto por punto los detalles. Recuerdo muy bien que manifestaron admiración y gratitud por inspirarlos por mi labor internacional en la difusión de la música clásica española y latinoamericana, mis numerosos conciertos a beneficios, mi labor docente, mi libro, etcétera. ¡Las lágrimas se me caían! Y sentía mucha vergüenza porque no podía disimularlo, no esperaba un reconocimiento tan grande. Me toco el corazón muy fuerte.

Esto sucedió al final de mi concierto en el teatro de la Universidad de Saint Johns. La Sociedad de Honor de España celebraba su 50 aniversario y con este motivo me invitaron a dar un concierto allí y toqué algunas de las obras que repetiría seis meses más tarde en el Carnegie Hall para recaudar fondos para becas para estudiantes latinoamericanos. Además, recibí el titulo de Socia de Honor de la Honorable Sociedad Española. Y el titulo Orden de los Descubridores.

La proclamación del
La proclamación del "Día de Rosa Antonelli" en Nueva York

- ¿Añoras la Argentina, sos de extrañar, que es lo que más extrañas, las costumbres y cuáles?

- Sí, añoro mucho mi Buenos Aires querido. Extraño sobre todo mis afectos, mis amigos, mis alumnos. El mate compartido con un amigo, el cafecito, el tiempo para la amistad, los teatros, y sobre todo la gente y el fervoroso y cálido público argentino.

- ¿Te gustaría tocar en Argentina, tuviste chance de hacerlo?

- Definitivamente me encantaría reencontrarme con el público argentino. No se ha presentado la oportunidad todavía desde que llegue acá, ya que ha sido un camino lleno de proyectos ininterrumpidos. Aquí trabajo muchísimo investigando, preparando mis conciertos y ensenando. Seguramente, este concierto virtual con Bridges me permitirá reconectarme con mi cálida e inolvidable audiencia de mi querida Argentina.

- ¿Tuviste guías en tu carrera? ¿A quiénes admirabas?

- Quiero expresar en primer lugar que mi primer guía fue mi madre. Ella siempre me apoyó con todo amor mi vocación por el piano, a pesar de tener muchas dificultades económicas que tuvo que afrontar cuando llegó a la Argentina. Sus padres habían perdido todos los bienes en Italia por la devastación en Segunda Guerra Mundial cuando ella era muy pequeña. Luego, mi primera profesora de piano, María Luisa Carfi, fue quien conociendo nuestras limitaciones financieras y sabiendo que yo no poseía el instrumento, me facilitó un cuarto con un piano en el fondo, separado de la casa, al cual yo tenía acceso para entrar y practicar incondicionalmente. Eso duró casi diez años. Me llamaba “la lucecita del fondo,” ya que practicaba horas hasta altas horas de la noche. Para mí es un ejemplo de generosidad y honestidad.

Rosa Antonelli performing at Carnegie Hall, 10/22/14. Photo by Chris Lee
Rosa Antonelli performing at Carnegie Hall, 10/22/14. Photo by Chris Lee

- ¿Cómo fue tu formación en Argentina antes de irte a Estados Unidos?

- Mi formación empezó muy temprano. A los tres años y medio en el jardín de infantes, escuché el piano por primera vez y así comenzó mi pasión por él. A partir de los 4 años estudié con profesores particulares mayormente de la escuela de Scaramuzza hasta los 13, cuando ellos me recomendaron ingresar al Conservatorio Superior Nacional de Música. Así lo hice, me preparé para un examen y audición libres que eran equivalentes a los primeros seis años del Conservatorio. Lo aprobé y en tres años, siendo la más joven, me recibí con honores. La carrera era de seis años, di un examen libre correspondiente y así la terminé.

Como ya había comenzado a dar conciertos decidí completar el Curso Superior del Conservatorio unos años después ya que me gustaba mucho la docencia también.

Dos años más tarde obtuve una beca para estudiar un semestre en la Universidad Pro Arte en Rio de Janeiro con Daisy De Luca, discípula de Magda Tagliaferro. En este seminario gané el primer premio por la mejor interpretación pianística. Al año siguiente gané por segunda vez esa beca y el premio y luego fui becada por el Gobierno de España para estudiar en la Universidad de Santiago de Compostela, (maestros Manuel Carra y Alicia de Larrocha). Allí gane el premio “Rosa Sabater” por la mejor interpretación de música española. Luego gané otra beca para participar en el Festival de Música de Aspen Colorado en USA. Tomé diferentes cursos con notables maestros. Luego por dos años consecutivos gané una beca en Argentina para estudiar con el maestro Alfonso Montesinos, discípulo de Claudio Arrau.

Paralelamente estudié en forma particular con el maestro Roberto Caamaño en Buenos Aires. También en Europa con Rafael Puyana, Rosalyn Tureck, Franco Medori, Edith Fisher y otros notables maestros. Realicé numerosas y extensas giras en Europa, Asia, África, América del Norte, Central y América del Sur. Así como también dicté seminarios de técnica e interpretación pianística, y estudié Filosofía e Historia del Arte en la Universidad Nacional e Buenos Aires porque quería entender que ocurrió en la mente de los compositores para poder crear composiciones tan geniales.

Increíbles historias alrededor del mundo

- Si recorriste el mundo, tendrás mil anécdotas para contar.

- Muchísimas. En 1990, tenía programada una gira de cinco meses, comenzando en Rusia y finalizando en Suiza en enero, veinte países, ¡doscientos treinta conciertos! Cuando llegue a Moscú me asignaron una asistente, obviamente por el lenguaje y demás.

Llegué a la tarde, luego, más tarde fui a cenar al hotel, uno de los mejores hoteles de Moscú. Me llamó la atención que las porciones de comida eran extremadamente pequeñas. ¡Quedé con hambre!

Al día siguiente sucedió lo mismo con en el desayuno. La asistente vino a buscarme para llevarme al teatro a probar el piano; el concierto era esa noche. Cuando llegamos, después de practicar, le dije con cierta vergüenza “tengo hambre y me siento débil. ¿Puedes llevarme a comer a algún lugar?” ”¡No hay! – me dijo-, todos los camiones con comida son detenidos antes de llegar a Moscú y la tiran. Tengo comida en mi casa vamos a buscarla”. Cuando llegamos, abrió la heladera y para mi gran sorpresa, sacó lo único que se veía: un sándwich, lo partió en tres porciones y me dio una parte. El resto era para la cena, para ella y su hermana, según me dijo.

Esa noche, para el concierto, pedí un té, para aliviar los ruidos de mi estómago con hambre. Cuando salí al escenario, y vi la sala completa, todo se olvidó. Fue uno de los conciertos más inolvidables de mi vida. Y justo entre el público un periodista de uno de los diarios más importantes de la Argentina, llamó a Buenos Aires para contar de mi éxito. Otra anécdota ocurrió en 1989, después de mis presentaciones en Bélgica, Holanda y Alemania, y cuando estaba en el tren camino a Polonia, vi desde la ventanilla gente que cargaba colchones en los hombros y tiraban piedras y corrían. Supe enseguida, cuando llegué a Varsovia, que se había producido la caída del Muro de Berlín. Pero también pasé por momentos muy bravos.

- ¿Qué te ocurrió?

- En otra de mis largas giras, después de pasar la seguridad en el aeropuerto, sabiendo que mi avión a Italia salía en 20 minutos, me preguntaron: “¿Por qué estuvo en tantos países?¿Por qué tantas ciudades?”. Les expliqué que soy pianista. Abrí mi valija y mostré los programas, los afiches. Vi mi avión partiendo mientras me tomaron el pasaporte y con una mujer cargando un rifle, me llevaron a otro avión sin saber a dónde iba.

Aterrizaron, yo con esposas y sin saber dónde estaba, me llevaron a un edificio, me pusieron en un cuarto en donde había otra mujer de Francia. Las dos llorando. A las 28 horas, la mujer con el rifle dice: “Señora Antonelli, mil perdones por el error, averiguamos estas 28 horas y confirmamos que usted no es espía y sí, es pianista". Yo ya no entendía esta historia de terror. Después de llorar 28 horas y pensar que iba a desaparecer como pasó con otra gente. Me pusieron en un avión a Italia. ¡Cuando llegué allí sabía que todo el público había estado esperando en el teatro y yo nunca aparecí!

Gentilmente las autoridades del teatro en shock con lo sucedido, organizaron un concierto privado unos días después para sentirnos todos mejor.

Los artistas muchas veces tenemos que pensar que somos embajadores de la música, de los compositores y trascender las barreras del miedo con coraje. Y no fue la única vez que me pasó algo así.

De Grecia a la ex Yugoslavia: programas alrededor del mundo de distintas presentaciones
De Grecia a la ex Yugoslavia: programas alrededor del mundo de distintas presentaciones

- ¿Qué más te sucedió?

- En 1990, en otra de mis giras extensas, mi manager me advertía que probablemente se iniciaría la Guerra del Golfo. Que tuviera cuidado especialmente porque tenía que tocar en el Teatro de la Ópera, siendo la pianista que lo estrenaría después de su reconstrucción. Ese concierto se iba a trasmitir a todo el mundo.

Continuando la gira, la guerra ya estaba empezando y después de El Cairo tenía que tocar en Tel Aviv. Ya en ese punto me pidieron que cancelara ese concierto y otros posteriores, con las bombas cayendo. Yo pensé, en este punto, que tenía que elegir, y me dije: “Si tengo que morir, prefiero que suceda en el escenario, dando algo bueno de mí, aunque sea a una persona, antes que morir en el hotel, en la calle, o en el avión.

Tomé el avión, y cuando llegué a Tel Aviv me recibieron en el aeropuerto con una caja que contenía todos los elementos para defenderse de los ataques. Cuando ya estaba en el hotel, me llamaron de la Embajada Argentina, para protegerme y aconsejarme suspender el concierto al día siguiente. Yo agradecí profundamente y les manifesté mis sentimientos.

Al día siguiente, el día del concierto, fui a desayunar y no había nadie. Le pregunté al conserje por qué y me dijo “usted es la única persona en el hotel, todos cancelaron incluyendo todos los artistas”.

Esa noche cuando estaba en la habitación, preparándome para vestirme e ir a la Sala del Concierto, oí las bombas, y pensé “es mejor, voy vestida, así como estoy, ¡sin vestido largo esta vez!”. Vinieron a buscarme, tuvimos que detenernos varias veces por las bombas. Finalmente llegamos y el embajador de Argentina y su esposa estaban allí ¡Qué Felicidad y honor!

Salí al escenario y para mi gran sorpresa la mitad de la sala estaba llena. Cuando finalicé el concierto, todos lloramos. Por supuesto en lugar de ir a la sala de atrás del escenario, bajé y fui a reunirme con el público donde todos nos abrazamos emocionalmente llorando. Allí me enteré que eran todos artistas de diferentes disciplinas agradeciéndome profundamente por mi concierto. Cuando regresé a Argentina a los dos meses empecé a recibir cartas y eran de la gente del público de Tel Aviv, agradeciéndome nuevamente por el coraje y por el momento maravilloso que les hizo olvidar de la muerte y el miedo. Lloré……y agradecí yo también a Dios por la oportunidad de dar.

- ¿Nunca pensaste en escribir un libro contando tu vida, con tantas cosas que viviste?

- Muchas veces me lo ofrecieron, pero es tan movilizante que todavía no lo acepté, pero creo que ahora estoy lista.


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