Fantasmas, crítica social y esperanza: 10 libros esenciales para disfrutar a Dickens

A 150 años de su muerte, un paseo por las obras que convirtieron al autor británico en un clásico de la literatura universal. Sus temas, obsesiones y estilo, a través de sus títulos emblemáticos

La literatura de Charles Dickens a través de 10 de sus grandes obras
La literatura de Charles Dickens a través de 10 de sus grandes obras

Charles Dickens es uno de esos autores esenciales. La asociación a su tiempo es elemental (y básica), porque como nadie describió la época victoriana, aunque su literatura es atemporal ya que, a fin de cuentas, fue un retratista del alma humana, de sus egoísmos, de sus injusticias, como también de sus virtudes y todo lo hizo sin jamás perder el sentido del humor. O, mejor dicho, como pocos mostró la pluralidad de la vida, la dicotomía del bien y el mal inherente en todos, con un golpe de ironía.

A 150 años de su muerte, leer a Dickens continúa siendo un placentero y necesario ejercicio de autocrítica. Ingresó a cada espacio de la cadena del montaje social, le puso calor y color a un momento en que las chimeneas comenzaban a cubrir la cotidianidad del gris industrial, en el que las grandes expectativas del progreso se construían sobre cimientos de barro. Por eso, y por muchas razones más, (re) leer su obra, su magnífica prosa, debería ser una obligación moral para cada lector y aquí realizamos una pequeña selección de títulos -que no es un ranking- que demuestran la diversidad de un espíritu creativo que jamás evadió confrontar con lo políticamente correcto.

Los papeles póstumos del Club Pickwick

Su primera obra, publicada por entregas -como la mayoría de su obra- entre 1836 y 1837, fue un suceso inaudito y lo convirtió de un plumazo en el autor que había que leer, título que mantuvo hasta el final de sus días.

El libro relata una serie de aventuras Samuel Pickwick, un caballero afable y rico, fundador y presidente perpetuo del Club Pickwick, y Nathaniel Winkle, una suerte de Sancho Panza del protagonista, quienes recorren los parajes más inverosímiles de Inglaterra -un road book antes de que exista siquiera el término- para informar sus hallazgos a los otros miembros del club, como si en eso hubiera algo trascendental para la vida.

Oliver Twist

¿Qué pensaba Dickens sobre el trabajo infantil?, ¿cómo era el sistema de explotación de los menores?, ¿de qué manera la sociedad podría destruir para siempre los deseos de ser una persona de bien durante el proceso la formativo? De eso y bastante más trata esta novela de un joven huérfano, que representa a todos los niños en la misma situación, y que en muchos pasajes puede aplicarse también a la manera en que los adultos, de antes y hoy, son tratados cuando reclaman algo tan básico como un trato más justo.

En la historia, Oliver Twist crece en un internado donde debe trabajar y al reclamar un plato extra de comida se le coloca el mote de problemático, por lo que es ofrecido como aprendiz de cualquiera que desee mano de obra, sin importar sus intenciones. Escapa a Londres, con sueños de una vida mejor, pero es engañado y cae en el mundo de la delincuencia al integrar forzosamente una banda de niños carteristas. Allí, el autor además realiza una descripción de otros engranajes sociales, como el sistema judicial, la mezquindad de las clases altas ante los “extranjeros” que llegan desde el campo con las mismas ilusiones que el niño. Fue su segundo libro, publicado entre 1837 y 1839, y tuvo múltiples adaptaciones al cine.

Nicholas Nickleby

La tercera novela (entre 1838 y 1839) repasa la vida de un joven que debe enfrentar el desafío de mantener a su familia -madre y hermana- tras la muerte de su padre. En el medio, el autor vuelve a realizar una crítica mordaz, con mucho humor es cierto, a la injusticia que atravesaban a los niños.

En este caso, se realiza con las escuelas a las que eran enviados lo menores no deseados como escenario. También se ingresa al micromundo de las familias, de las envidias y la falta de solidaridad, a partir de la figura del tío Ralph, quien desprecia a Nicholas y considera que nunca conseguirá nada en la vida. Dickens realiza aquí un excepcional juego de espejos en el que devela cómo la crueldad de las instituciones del Estado de entonces se refleja en la humanidad de los hombres que las componen o las avalan.

Cuentos de navidad

Si hay algo llamado “espíritu de la Navidad” es gracias a esta nouvelle, publicada en 1843. Su influencia en la cultura es tan grande que reconfiguró la manera en que se celebra esta fiesta en todo el mundo, con una cena con los seres queridos como eje.

La historia es harto conocido por la infinidad de adaptaciones que tuvo en la pantalla grande y lo seguirá siendo por las muchas que vendrán. A grandes rasgos, es un viaje de redención de un viejo avaro y maligno que detesta la navidad, Ebenezer Scrooge, quien a partir del encuentro con los fantasmas de la Navidad —pasado, presente y futuro— vive una profunda transformación interior.

David Copperfield

Una novela de formación y sin dudas la más autobiográfica. De hecho, es la obra preferida del autor, quien en el prólogo escribió: “Como muchos padres, tengo un hijo preferido, un hijo que es mi debilidad; este hijo se llama David Copperfield".

La obra, que salió por entregas en 1849 y escrita en primera persona, relata la vida del protagonista desde desde la infancia hasta la madurez: la adaptación de un niño al nuevo matrimonio de su madre, su paso por un internado, la muerte de su progenitora y todas esas experiencias que marcan a una persona que va descubriendo el mundo hasta encontrar el amor verdadero. Un libro inspirador que exhala belleza aún en la adversidad.

Casa desolada

Su novena novela salió a la luz entre 1852 y 1853 y sin dudas sorprendió a sus lectores, ya que Casa desolada está escrita a partir de las voces de la protagonista, Esther Summerson, y un narrador omnisciente.

Es además una de sus obras narrativamente más complejas (para muchos, la mejor) y gira en torno a un caso judicial, Jarndyce vs. Jarndyce, a partir de cual desarrolla una enorme gama de personajes que, de diferentes manera, se ven afectados por lo que sucede en la corte. Dickens realiza aquí también un crítica al sistema judicial inglés, que conocía por experiencia propia como empleado de leyes. Una suerte de El Proceso de Kafka en la época victoriana, que revela el anquilosamiento burocrático de la justicia, como también una sátira sobre la filantropía sin sentido.

Tiempos difíciles

Una historia sutil y profundamente irónica, que se publicó por primera vez en 1854. El escenario es la ciudad ficticia de Coketown, que vive un gran cambio, el de una Inglaterra que atraviesa su primera industrialización

Hay dos puntos de vistas claros en conflicto: el del proletariado, los trabajadores, y el de la clase alta, que controla las fábricas y explota a los primeros bajo condiciones laborales paupérrimas. Además, aparece la vida de la gente del circo, que se encuentra en un espacio alejado de las maneras de comprender la vida de las facciones sociales en disputa. Así, expone no solo las condiciones en que se trabajaba en algunas fábricas, sino también desnuda una creencia de la época que sostenía que los prósperos eran los dueños de la moral.

Historia de dos ciudades

Una rareza en su obra: es la única con un tinte histórico, al estar ambientada en el siglo XVIII, durante la época de la Revolución francesa, con Londres y París como escenarios.

Publicada a lo largo de 1859, la novela tiene uno de los comienzos más famosos de la historia de la literatura con aquello de “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón…” y relata a partir de varios personajes el conflicto y contraste entre dos mundos que comienzan a atravesar profundos cambios sociales, pero de manera diferente: una ordenada y otra en un profundo caos, la paz y la agitación.

Grandes esperanzas

Tal vez la novela más famosa de Dickens, donde otra vez propone un bildungsroman o novela de formación, que se publicó entre 1860 y 1861, y que tuvo más de 250 adaptaciones al cine, una de las obras más representadas en la historia de la literatura.

El libro reúne todas las claves de lo Dickensiano: el humor satírico, la crítica, el funcionamiento del andamiaje de los estratos sociales, los efectos del desarrollo industrial, y la moral como campo de disputa fluctuante, por nombrar algunos. La historia es el crecimiento personal de Pip, un huérfano, desde la niñez hasta encontrar el significado de la felicidad y como su bondad le permite sobrevivir a un mundo de engaños y esnobismo. Un libro emocionante, conmovedor; una obra maestra.

Bonus track

Para leer al anochecer. Historias de fantasmas

Un recorrido general por Dickens no estaría completo sin este libro que reúne 13 cuentos que indagan en su interés por lo paranormal, que surgió en sus primeros años de vida cuando su niñera le leía historias de terror antes de dormir y que en la adultez lo llevó a participar del London Ghost Club, una de las primeras organizaciones en investigar los fenómenos explicables y que subsiste hasta nuestros días.

Aquí, el autor ingresa al mundo de los fantasmas con tonos y miradas muy diferentes, que van desde el dramatismo a la ironía, con una voz que nos hace partícipes de los eventos o como invitados a un encuentro donde las experiencias se narran en primera persona. Niños siniestros en grandes caserones, visitas inesperadas del más allá, un aparecido que quiere vengar su muerte contra un miembro de un jurado, un guardavías acosado por las visiones de un terrible accidente, y más. Una pieza que toma mucho de lo mejor de la literatura gótica, pero con su sello inconfundible.

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