
En Saltar soga en la noche, Roberta Iannamico construye un universo de enigma y terror para los más chicos, a partir de una veintena de textos que recuperan elementos tradicionales del género -monstruos, lobos, la noche- y juegan con la sonoridad de la poesía para contar historias sobrenaturales con la contundencia que habilita el trabajo profundo de la palabra poética.
Iannamico es poeta, cantautora -en el dúo Las Kostureras-, docente y codirectora de Editorial Maravilla. Nació en Bahía Blanca en 1972, vive en Villa Ventana, y entre sus libros más destacados para niños y niñas se conocen Nariz de higo, Ris Ras, La camisa fantasma y Bajo las estrellas.
En este nuevo volumen, que significa el estreno del catálogo de la editorial Ralenti (un nuevo sello de literatura infantil y juvenil) Iannamico presenta un conjunto de poemas de terror, con mucho humor, cuya lectura se complementa con las ilustraciones de Pablo Picyk (Buenos Aires, 1978), una articulación entre imagen y palabra que en muchos textos despliega una libertad de posibilidades que escapa al registro escrito.

-¿Cómo se amalgamó este libro?
-Lo empecé hace muchos años, a 10 de los poemas-relatos los escribí hace 15 años, un verano cuando mis hijas eran chiquitas. Después, esos textos circularon, estuvieron activados. Cuando surgió este proyecto, me pidieron más textos y me parecía que iba ser difícil reconectar con la energía de aquel entonces, pero al contrario, me encantó porque también algo de esa energía fue madurando interiormente y aparecieron algunas facetas que no estaban en los anteriores.
-Desde los personajes con nombres en inglés, hasta las referencias a palabras no tan habituales en el léxico argentino, hay un lenguaje trabajado con una sonoridad que lo hace más misterioso aún ¿cómo lo pensaste?
-Son historias cortas, escritas en verso, con personajes infantiles; tiene una cosa medio retro, imitando la voz de las traducciones que leíamos, con los nombres en inglés. Son sonidos que circularon en mi infancia, en mi oído, no soy culposa con eso. Algunos son nombres inspirados en poetas como Wallace Stevens o en músicos como Andy Summers, de The Police. Y también lo vinculo con una tradición de obras como Antología de Spoon River”, de Edgar Lee Master, o la revisión que hace Juan Gelman de Los poemas de Sidney Wek.
-Y abordás un género que no has publicado antes: el terror.
- Nunca me gustaron las películas ni los cuentos de terror. En los 90, que se había puesto muy de moda y me pedían textos del género, yo me negaba. Pero un poco en respuesta aquella época, empecé a escribir estos poemas, donde también hay personajes con poderes mágicos, porque siempre las ganas fueron de tener mucha magia en la escritura.
-Son poemas narrativos.
-Sí, y están muy trabajados a partir de lo sonoro para que sean leídos como si los versos fueran una partitura. Y también en lo rítmico y en lo musical, para que tengan eso misterioso. Es una forma en la que me siento más experimentada para narrar... con juegos sonoros y de imágenes.

-Escribís hace mucho poesía para niños y niñas ¿cuál es su característica?
-Los chicos son buenísimos lectores de poesía, no así los grandes porque ahí tenés: o al lector experto, que ya sabe los códigos, con un horizonte de lectura, o al que no entra, se niega o busca algo que no encuentra. En cambio, el niño tiene muchísimo gusto por la palabra, que lo que tiene es sentido, imagen y sonido. No buscan saber si entienden o no, está el gusto por la apertura que habilita la palabra.
-¿Y cómo es el escenario de poesía infantil a nivel local?
-Me parece que se está abriendo un montón, hay de lo bueno y de lo malo en calidades. Gracias a la poesía, yo me hice lectora. A muchos otros les pasa igual, pero después la poesía pierde lugar. Sin embargo, más para niños que para adolescentes, se activó una circulación de poesía en el mercado, todavía falta más capacitación y compartirla con los chicos que van a la escuela.
-¿Por qué crees que pierde lugar?
-Hay un desconocimiento del mundo adulto y entonces circula como poesía algo ñoño, como puede ser la diversificación en rima. Se achica a los temas líricos, habla de lo bello como si lo bonito fueran las flores y la primavera. Laura Devetach: decía ‘la belleza no son caramelos de frutilla’, creer que sí hace que circule una poesía poco interesante, que no interpela. Pero, justamente, la poesía es un espacio de total libertad del lenguaje. Es una escritura que admite todos los formatos, hasta la rotura de la sintaxis, del sentido, hasta las palabras que no existen. Que esté en verso, en prosa, que haga dibujos como son los caligramas, admite total libertad en el contenido formal y de sentido, no tiene reglas y eso es lo interesante.
-¿De qué modo?
-La poesía son las palabras maternas, las cancioncitas inventadas cariñosamente por tu mamá o papá, tiene muchísimo que ver con lo afectivo, las coplitas, las adivinanzas. Todo eso que circula previo a la lectura alfabética es poesía. Es lo primero que nos llega de la literatura.
Fuente: Télam
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