Son múltiples los modos de acercarse a la vida, por momentos romántica, por momentos trágica, del historiador alemán Aby Warburg (1866-1929), una figura fundamental en la historia del arte. Se trata del hombre que pasó su vida estudiando la cultura de modo tal que historiadores de todo el mundo aún hoy siguen reflexionando y hallando nuevas lecturas sobre su particular visión de trabajo.

Bill Sherman, director del Instituto Warburg, junto a Elsa Barber, directora de la BN y el gran intelectual argentino José Emilio Burucúa
Bill Sherman, director del Instituto Warburg, junto a Elsa Barber, directora de la BN y el gran intelectual argentino José Emilio Burucúa

A 90 años de su muerte, la Biblioteca Nacional de Argentina organiza el Simposio Warburg, una intensa semana de ponencias con oradores de todas partes del mundo dispuestos a develar las múltiples interpretaciones y miradas que aún genera el legado de la persona que creó el Atlas Mnemosyine, un titánico proyecto bautizado en honor a la diosa griega de la memoria, un atlas de imágenes al que Warburg se dedicó desde 1924 y hasta el día de su muerte, con la convicción de que a partir de él se podría reconstruir la memoria histórica de la cultura occidental, describir su evolución y explicarla a partir de las transmisiones, desapariciones y resurgimientos de las fórmulas expresivas del arte. Una suerte de búsqueda de la verdad a través de la tensión generada entre imágenes a veces disonantes, yuxtapuestas, con las implicancias que ellas pueden tanto sugerir como ocultar. El Atlas Mnemosyne quedó inconcluso, aunque esbozado en una serie de paneles, cuando Warburg murió en 1929.

De la erudición a la locura y viceversa, Warburg pasó varios años de su vida en un neuropsiquiátrico, donde le administraron diferentes dosis de gotas de opio, como tratamiento, luego de amenazar con matar a toda su familia y con suicidarse. En 1923, para demostrar a su médico que se había recuperado de su enfermedad psiquiátrica, brindó una célebre conferencia en la clínica suiza donde se encontraba internado. La charla refería a una experiencia que Warburg había vivido veinte años antes durante un viaje a Estados Unidos: su encuentro con los indios Pueblo y una alusión a los orígenes del paganismo y la magia, y sin dudas también al poder de las imágenes, que se ha publicado mucho después bajo el título El ritual de la serpiente. Otra vez, su texto generó numerosas interpretaciones por parte de académicos.

En el simposio de la Biblioteca Nacional las ponencias girarán alrededor de las imágenes, el simbolismo de la serpiente, la figura del héroe, la biblioteca, los archivos, la astrología, el lenguaje, la locura, las ninfas, los mitos clásicos y la memoria y el Atlas, todas temáticas abordadas por Warburg, que los ponentes irán enhebrando cada jornada, analizadas en relación a los más diversos tópicos del pasado, pero también del presente más actual.

A lo largo de los últimos años, decenas de artistas, desde el alemán Gerhard Richter hasta el argentino Gabriel Valansi y tantos más han ideado obras inspirados en el Atlas Mnemosyine, este monumental y particular trabajo con el que Warburg intentó relatar la historia a través de paneles de imágenes, y que nunca llegó a concluir. Una gesta alrededor de la imagen que encuentra una actualidad apabullante, tal vez como nunca antes, en una era actual signada por la proliferación de las imágenes a través de la tecnología.

Toda la semana hay debates y conferencias sobre la obra de Aby Warburg en la Biblioteca Nacional
Toda la semana hay debates y conferencias sobre la obra de Aby Warburg en la Biblioteca Nacional

"El Atlas Mnemosyine refiere a la perdurabilidad de la imagen más allá de su propio tiempo, presencias que pueden aparecer de modo muy contundente en nuestra vida cotidiana. Estamos bombardeados por esas imágenes, posters, fotografías; nuestras casas pueden ser un atlas de la memoria, y eso está todos los días, en el poder enorme que ha adquirido la imagen, eso hace que nuestra vida transcurra por un inmenso atlas en permanente formación, que está mutando y cambiando permanentemente", reflexiona en diálogo con Infobae Cultura el historiador José Emilio Burucúa, una eminencia catedrática que no sólo conforma el comité académico del simposio sino que es también es el curador de la exposición Ninfas, serpientes, constelaciones. La teoría artística de Aby Warburg, que abre sus puertas del 12 de abril al 2 de junio en el Museo Nacional de Bellas Artes y que se presenta en paralelo a las jornadas de debate que tienen lugar en la Biblioteca Nacional.

La muestra en el museo de Avenida Libertador 1473 busca ilustrar las ideas principales de Warburg con obras del arte europeo y prehispánico conservadas en colecciones argentinas. Al mismo tiempo, se acerca a la producción estética contemporánea para examinarla a la luz de sus teorías.

Uno de los paneles del “Atlas Menmosyne” de Warburg
Uno de los paneles del “Atlas Menmosyne” de Warburg

"En un momento de crisis cultural, describir e interpretar las relaciones entre pasado y presente permite comprender la supervivencia de motivos antiguos, el despuntar cíclico de símbolos que se creían olvidados, las apelaciones cotidianas a la magia del arte, el conocimiento y la conquista del cielo, la globalización que dilata las distancias, las comunicaciones inmediatas que las hacen colapsar y el cultivo insistente de la memoria. Todos elementos comunes a la visión warburguiana de la cultura y al estado de las civilizaciones actuales", señala el curador.

Aby Warburg vivió entre la genialidad y la locura
Aby Warburg vivió entre la genialidad y la locura

No fue hasta muchos años después de su muerte que la figura de Warburg cobró la relevancia que tiene en la actualidad para académicos de todas partes del mundo, una suerte de resurgimiento de su figura que en gran parte tiene que ver con el análisis que le dedicó el filósofo francés Georges Didi-Huberman (1953) en su libro La imagen superviviente. Historia del arte y tiempo de los fantasmas según Aby Warburg, así como también los textos del historiador italiano Carlo Guinzburg (1939) y la biografía que le dedicó el austríaco Ernst Gombrich.

Muestra bibliográfica en el primer piso de la BNMM
Muestra bibliográfica en el primer piso de la BNMM

"Los latinoamericanos hemos encontrado una gran vitalidad en el pensamiento de Warburg en el contexto de nuestras propias discusiones conceptuales y estéticas. Sobre todo ahora que nuestra relación con el pasado estalla y por nuestras referencias constantes a pasados remotos. Es forzoso que tenga actualidad un pensador como él, que pretendía poner la relación pasado-presente en el centro de la escena", asegura Burucúa.

A lo largo de su vida, el teórico nacido en Hamburgo acumuló una inmensa biblioteca de más de 60 mil ejemplares, que conservó con un críptico orden. Una inmensidad de obras que leyó durante su vida y que sirvieron para dar marco a su particular mirada de asociaciones. Una vez muerto y con la amenaza del nazismo, la totalidad de la biblioteca debió ser trasladada desde Alemania hasta Londres, donde funciona actualmente. Un lento viaje a través del río Támesis, escapando de un país en plena guerra mundial, cargando esas toneladas de papeles, como para dar un final apoteósico a aquella vida casi cinematográfica entre la razón y la locura.

 

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