El Teatro Colón, el primer y gran coliseo argentino, cierra una gran temporada y da inicio a la siguiente con dos conciertos a cielo abierto: el primero, hoy a las 18, en el Rosedal de Palermo y el segundo, el sábado 29 en Mar del Plata, que abrirá la temporada 2019.

En un año en que fue elegido como el más importante del mundo, el Colón cierra un año ríquisimo en cuando a su propuesta y asistencia de público y, de acuerdo a los números que ya se conocen, se espera que el 2019 sigue con su crecimiento. De hecho, a esta altura del año, la venta de abonos aumentó un 30% con respecto al mismo periodo del 2018.

Infobae Cultura dialogó con María Victoria Alcaraz, directora general del gran coliseo argentino y también historiadora y especialista en Políticas y Gestión de la Cultura, quien realizó un balance sobre la temporada que finaliza y presentó las actividades de verano, entre ellas la novedosa Colonia de Vacaciones, el proyecto Colón Fábrica, y reflexionó sobre el rol de las mujeres en la sociedad, entre otros temas.

¿Cuál es el balance de la Temporada 2018?

-Fue un año magnífico. Estamos todos muy felices porque hubo un aumento en la producción, en la cantidad de funciones que se han realizado. Pero también con una altísima aceptación del público, prácticamente todas las funciones a tope. Y en tercer lugar, que es uno de los objetivos que nos hemos propuesto, la salida del Teatro Colón a la ciudad, a la calle, a la casa de cada uno de los vecinos, a lo que le hemos dedicado mucho esmero y nos parece que hemos comenzado un nuevo diálogo con el público, no solamente esperando a que vengan al teatro, sino yendo a visitar a cada uno de los espectadores y lo seguidos, q inclusive a aquellos que no lo conocen, pero les gustaría hacerlo.

La agenda del 2019 vuelve a mostrar una selección ecléctica, abierta a diferentes tipos de público. Se va a poder disfrutar desde clásicos como Rigoletto o Un tranvía llamado deseo y también una puesta en escena con la música de las películas de Disney o El Quijote. ¿Cómo fue el proceso de selección?

-Por un lado nos interesa tratar de cumplir con las expectativas de todo tipo de público. El Colón es un teatro con unas características especiales y el más parecido al Colón está a 10 mil kilómetros, con lo cual eso nos obliga, consideramos nosotros, a tratar de ampliar la oferta del teatro y pasar por títulos contemporáneos o reposiciones, más clásicos o estrenos, puestas más tradicionales. Mostrar un abanico muy variado y eso lo que hace es que la programación pareciera en principio un poco ecléctica, pero en realidad lo que tiene es la misión de satisfacer todas las expectativas, pero a su vez de proponer y de mostrar distintas posibilidades que hay sobre el arte vinculado a la lírica.

Pero no todo es lírica o musicales, en esa búsqueda por acercar al público, por ejemplo, se encuentra una propuesta muy original, una Colonia de Vacaciones.  

-Sí. Empezamos a desarrollar algunas actividades artísticas y culturales por fuera de la temporada. Este verano habrá muchas actividades dentro del teatro, una de ellas para chicos, la Colonia de Vacaciones, que no es una colonia con pileta de natación, así que a quedarse tranquilo todo el mundo. Es una serie de talleres artísticos y culturales, a los que los chicos pueden venir por una semana, todas las mañanas, donde pueden jugar, crear, conocer, a tomar el teatro como propio, a recorrerlo a correr, a jugar. A partir de un título de ópera semanal, se conocerá la historia, cómo es la vestimenta, la época, la escenografía y el último día, los chicos pueden invitar a sus familiares para que vean lo que ellos armaron.    

Otro proyecto muy interesante y novedoso es el de Colón Fábrica, ¿de qué se trata?

-El Colón Fábrica es parte una línea que busca por un lado preservar las escenografías y los vestuarios, sobre todo de los títulos que se pueden volver a reponer. Y por otro lado aquellos que guarda mientras que no los usa, poder alquilarlo a otros teatros del mundo, cosa que ya este año estamos haciendo. Para eso necesitamos espacio y unos estándares internacionales para trabajar para después poder ofertar a otros teatros y hemos buscado un lugar en La Boca y ahí se va a instalar este espacio. El concepto más interesante es que lo estamos armando de tal manera que los vecinos van a poder recorrerlo, por lo que van a poder conocer un poquito de la trastienda o de la fábrica que significa el Colón, que justamente es un teatro que puede producir todo lo que necesita para sus espectáculos. Es uno de los pocos que queda en el mundo que tiene esta capacidad.    

Asegura sentirse orgullosa de ser la primera mujer en dirigir el Colón en toda su historia, pero reconoce que el camino no fue sencillo. En un año en que los movimientos femeninos colocaron en la agenda la desigualdad de género, Alcaraz sostiene que llegó "el tiempo de las mujeres".

"Muchas veces el crecimiento y el desarrollo significan angustia y dolor, pero las mujeres sabemos que éste es nuestro tiempo, que tenemos que construir nuestro espacio, que tenemos que construir nuestra presencia, todas lo hacemos del mejor modo que podemos en nuestros desarrollo profesionales, en nuestras casa con nuestras familias y el resto de las personas. Me parece que es un tiempo que vamos a recordar apretando los dientes en algún sentido, pero con muchísima satisfacción porque nos cuesta mucho trabajo, pero lo estamos logrando. Es un muy buen momento para las mujeres y hay que saber aprovecharlo"

¿Cuando llegó al Colón se debió enfrentar en alguna medida a comentarios machistas?, ¿sintió que por ser mujer debía demostrar más?

-No sentí que tuviese que demostrarle nada a nadie, porque desde el mismo momento que Horacio (Rodríguez Larreta), el jefe de gobierno, me ofreció el cargo, me parece que ahí ya estaba el reconocimiento a mi trabajo y no creo que lo haya hecho inclusive solamente por mi condición de mujer, pero después están las pequeñas cosas de todos los días en la relación humana en donde muchas de estas cuestiones pueden aparecer. Me parece que el Teatro Colón es un lugar donde las cuestiones de género están muy integradas en la vida cotidiana, la voz de una soprano es la voz de una soprano. Después hay variantes de todo tipo, todos los géneros son aceptados con muchísima naturalidad. Y eso me llena de orgullo y cuido, protego dentro de mi rol y me parece que es un ejemplo. Con un perfil muy bajo y en silencio, el Teatro Colón, sus cuerpos estables, sus cuerpos artísticos, son muy cuidadosos con estas cuestiones de respeto al otro".

Usted estudió en el exterior y también participó de diferentes comisiones fuera del país, ¿es la misma problemática aquí que en otros rincones del planeta?

-Es un tema de época. En algunos países o ciudades comienza antes y en otras un poco más tarde, pro es inevitable. Inclusive en aquellos países que ni siquiera se habla de este tema aún, tarde o temprano llega. Son movimientos mundiales que van inundando a todo el planeta de una nueva visión que tenemos las mujeres, e inclusiva nosotras mismas sobre nosotras mismas. Hay una voz que está siendo escuchada, que es la de la mujer. Eso me parece significativo e interesante, y que cada una de nosotras está pensando adecuadamente cómo utilizar esa voz en favor de sí misma y en favor de todas las demás. Y eso es lo que creo que está pasando y es algo para celebrar.

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