¿Cómo leen los jóvenes hoy?
¿Cómo leen los jóvenes hoy?

En tiempos de crisis en el sector editorial, de auge de nuevas tecnologías y de nuevas formas de consumo y entretenimiento, la pregunta por la lectura se renueva. ¿Se lee menos que antes? ¿Cómo leen los jóvenes? ¿Es importante, en ellos, la lectura?

Un estudio realizado por la Fundación El Libro, el Consejo Publicitario Argentino y la consultora Trazo Propio echó luces sobre estas zonas inciertas. Se realizó en base a doce focus groups con cámara Gesell cruzada en octubre del año pasado. En total, 48 jóvenes de entre 16 a 28 años de la Ciudad de Buenos Aires y los municipios de su alrededor.

Además, entrevistaron a ocho "informantes clave": libreros (Arcadia, Hernández y Calibroscopio), bibliotecarios (Alberdi de San Andrés, Del otro lado del árbol de La Plata y San José de Temperley) y dos booktubers (Matías Gómez y Federico Valotta).

Una encuesta a nivel nacional organizada por la Asociación de Diarios del Interior de Argentina realizada en el año 2016 a 1600 adolescentes entre 14 y 18 años sentenciaba que sólo el 15% de ellos compran libros, mientras que sólo un 30% afirma leer libros no relacionados con sus estudios. ¿Esto es realmente así?

"Los jóvenes se perciben lectores", asegura este estudio, y genera esperanzas. A continuación, algunos enunciados que permiten indagar sobre el perfil lector de una generación esencial.

“Los jóvenes se perciben lectores”, asegura este estudio
“Los jóvenes se perciben lectores”, asegura este estudio

1—Dedican más de veinte minutos al día a leer. Tienen otra concepción del tiempo de lectura. Por ejemplo, uno de los encuestados dijo: "No es que te ponés el rótulo de lector y lo sos siempre. Tengo momentos, etapas…"

2—Descreen de los estereotipos y leen en distintos soportes sin limitarse a los libros (defienden internet como medio alternativo de acercamiento a la lectura).

3—Son una generación que se piensa menos polarizada y más híbrida, porque las dicotomías no la representan, por ejemplo online y offline. El kindle como soporte, los booktubers y bookstagrammers incentivando a la lectura son distintos canales ganados para el mundo de la lectura.

4—Las barreras que obstaculizan la lectura parten más de la gestión de recursos escasos: tiempo, ganas, dinero y intereses en un contexto hiperestimulante y complejo, más que de una concepción negativa de la lectura o del libro en sí.

5—El estudio marca dos segmentos que se diferencian por cómo se vinculan con la lectura, más que con cuánto leen: los que buscan y los que son encontrados. Los que buscan, típicamente fomentadores y recomendadores, tienen una búsqueda más activa y autónoma. En cambio, los que son encontrados, aún no se autorizan a la exploración personal, y tienen un encuentro más casual y explícitamente guiado con la lectura.

 

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