El cine mudo está de regreso
El cine mudo está de regreso

El cine mudo, o cine silente, no era ni mudo ni silencioso. En las primeras décadas del siglo XX, las películas se proyectaban con el acompañamiento de un piano o de orquestas en vivo. En las salas, a veces se escuchaban las voces de cantantes o actores ubicados a los costados de la pantalla y había aparatos que emitían efectos sonoros. Por otra parte, la ausencia de sonido sincronizado no se veía como una deficiencia, sino que definía la estética de un nuevo lenguaje artístico. Filmadas en soporte de nitrato de celulosa, las películas se exhibían con una calidad fotográfica excepcional e incluso tenían imágenes viradas a distintos colores según el horario del día y el lugar de la escena.

Durante más de treinta años, el cine silente fue un espectáculo moderno e imponente que convocaba millones de espectadores. Con la aparición del sonido todo cambió. Para vender el nuevo producto –las películas habladas–, la industria instaló la idea de que el cine silente estaba mal actuado y era técnica y estéticamente obsoleto.

Las películas silentes están en proceso de recuperación
Las películas silentes están en proceso de recuperación

Pero esas apreciaciones eran fruto de varios equívocos, porque tanto los códigos de actuación como la velocidad de proyección de las películas habían cambiado. Por otro lado, entre el desinterés de la industria y el carácter inflamable del nitrato, la mayor parte de las películas mudas se perdió y sólo quedaron copias de copias, que no reflejaban la belleza de las imágenes originales.

El cine mudo que conocemos hoy es un pálido reflejo de lo que el público vio en su momento. Sin embargo, en las últimas décadas resurgió el interés por las películas de ese período y cada vez hay más funciones que buscan recrear las condiciones originales de exhibición. En los próximos días, la cartelera porteña ofrece la posibilidad de ver dos grandes películas del cine mudo como El camino hacia la noche (Friedrich W. Murnau, 1921) y Napoleón (Abel Gance, 1927), proyectadas en pantalla grande y acompañadas de música en vivo.

El camino hacia la noche

Como todos los años, el Festival de cine alemán (13 al 19 de septiembre) cierra con la proyección de un clásico del cine mudo, presentado en colaboración con el Goethe-Institut. Esta vez, se verá El camino hacia la noche, restaurada recientemente por el Museo del Cine de Munich y musicalizada en vivo por el pianista y compositor Marcelo Katz. Si bien es la séptima película de Murnau, es la obra más antigua que se conserva de este director esencial del expresionismo alemán.

El cine de la República de Weimar (1919-1933) suele identificarse con la etiqueta de expresionista, un término que proviene del teatro y de las artes visuales y que hace referencia a la creación de universos deformados y terroríficos a partir del uso de claroscuros, escenografías teatrales de líneas oblicuas y actuaciones estilizadas. Las películas expresionistas creaban visiones subjetivas oscuras, marcadas por el miedo y la angustia posterior a la derrota alemana en la primera guerra mundial.

Pero no todo era expresionismo en el cine alemán de la época. Muchos artistas también exploraron caminos como el Kammerspielfilm o cine de cámara, que narra dramas psicológicos sencillos, con pocos personajes que se desenvuelven en ámbitos cotidianos, por lo general domésticos. El camino hacia la noche puede considerarse un temprano exponente de este género. Se trata de un melodrama en el que un reconocido médico abandona a su prometida para casarse con una bailarina. La nueva pareja se muda al campo, pero luego aparece un pintor ciego y se desencadena otro drama amoroso.

El camino hacia la noche
El camino hacia la noche

Además de Murnau, en esta película participaron otros grandes nombres de la época como el guionista Carl Mayer y el actor Conrad Veidt. En 1919, ambos habían colaborado con una obra clave del cine expresionista como El gabinete del Dr. Caligari. Algunos rasgos de El camino hacia la noche remiten al cine posterior de Murnau, como la actuación estilizada de Veidt en el papel del ciego, el contraste entre el campo y la ciudad y el retrato de la naturaleza agitada para sugerir el drama que se avecina.

El fundador de la Cinemateca Francesa, Henri Langlois, encontró el negativo original de El camino hacia la noche –que desde 1945 se creía perdida– en el Staatliches Filmarchiv, el archivo fílmico de la República Democrática Alemana (RDA). El negativo estaba incompleto: no tenía intertítulos y le faltaba el tercer rollo, pero Langlois igual hizo una copia y en los años 60 y 70 la película se exhibió así.

En la década del 80, el investigador Enno Patalas –que también trabajó en la reconstrucción de Metrópolis, de Fritz Lang– descubrió que antes de que el negativo original se enviara a la RDA, el archivo fílmico de Rusia –el Gosfilmofond– había hecho una copia que aun contenía el tercer rollo. Patalas consiguió el guión de rodaje de Murnau e incorporó intertítulos en la copia que recibió de Moscú.

El gabinete del Dr Caligari
El gabinete del Dr Caligari

En 2016, el Museo del Cine de Munich hizo una restauración digital de la película a partir del negativo original de cámara, de la copia editada por Patalas y del guión de rodaje completo de Murnau, que difiere de la película en muchos detalles. Un cartel al inicio de la versión restaurada explica que, a partir de esos materiales y de reseñas críticas de la época, se reconstruyeron secuencias de escenas e intertítulos. También señala que los tintes de color se basaron en los ambientes y los momentos del día que se querían recrear, siguiendo los parámetros de la época.

La versión restaurada se proyectará con música en vivo a cargo de Marcelo Katz, que desde 2006 musicaliza las películas mudas del Festival de cine alemán. El músico y compositor acompañará las imágenes con piano, sintetizadores y programación sonora. Para ello compuso leit motivs, pero también dejó espacio para la improvisación y el juego con efectos sonoros.

Para Katz, "se trata de jugar con la convención de la música en el cine vista desde hoy. Me gusta conocer la película casi de memoria y tener una opinión sobre lo que está pasado emocionalmente: utilizar cierto sarcasmo o ironía, o bien caer en el cliché, pero con algún guiño de esta actualidad sonora".

El camino hacia la noche
El camino hacia la noche

Katz empezó a trabajar con una versión online de la película, que no se veía precisamente bien. Entonces se concentró en la historia romántica y trabajó para darle textura al sonido. Cuando vio la versión restaurada, quedó deslumbrado. "Es otra película. Hacía rato que no veía ese nivel de escenografías y de texturas. A nivel fotográfico es increíble", observa. Y realmente no exagera. Como la restauración partió del negativo original –el material de mayor calidad que se puede tener de una película–, logró devolverle algo del esplendor visual original.

Napoleón

El 2 de octubre, el coleccionista e historiador del cine Fernando Martín Peña va a proyectar en la sala Hasta Trilce la película muda Napoléon, de Abel Gance, musicalizada en vivo por Fernando Kabusacki y Matías Mango.

En este caso, no se trata de una restauración ni de una reconstrucción, sino de una nueva versión, única en su tipo, montada por el propio Peña a partir de varias copias distintas en 9.5 mm. Antes de la proyección, Peña dará una charla gratuita sobre este formato hogareño, en la que presentará material inédito y tomas alternativas de la película.

Estrenada en abril de 1927 en la Ópera de París, Napoleón es una de las obras más importantes del período silente, tanto por su escala como por sus innovaciones estéticas. La película ofrece una recreación histórica que alterna episodios de la vida pública y privada de Napoleón desde la infancia hasta el inicio de la primera campaña militar en Italia en 1796. "Si bien cuenta una historia, porque hay un relato lineal, Gance utiliza recursos formales de la vanguardia como la cámara en movimiento, la cámara en mano o las sobreimpresiones. Estos dispositivos, que normalmente aparecían en el cine de la vanguardia, están incorporados con total libertad en una película industrial. Es un fenómeno muy raro, que solo se vio en el cine francés de esos años", observa Peña.

Napoleón
Napoleón

La innovación más célebre fue la inclusión de dos secuencias de trípticos. Hacia el final de la película, la imagen se multiplica hasta convertirse en una gran panorámica compuesta por tres imágenes distintas, proyectadas en simultáneo en tres pantallas contiguas.

Las primeras versiones de Napoleón estrenadas en París duraban entre cuatro y nueve horas, demasiado para los estándares comerciales. De ahí que los distribuidores las cortaran, dando lugar a múltiples versiones, a las que se agregarían también nuevas versiones del propio Gance.

En 1954, el cineasta, archivista e historiador del cine Kevin Brownlow –ganador de un Oscar honorario por su trabajo– vio por primera vez una copia en 9.5 mm y quedó fascinado. En 1969 comenzó a trabajar para reconstruir la película, una tarea que le llevaría décadas. Como Napoleón ya no existe más en su forma original, la restauración de Brownlow, de cinco horas y media, es la versión más parecida a la película estrenada en 1927.

"Durante muchos años –cuenta Peña–, tuve la esperanza de poder traer a la Argentina el Napoleón de Abel Gance tal como debe ser vista, es decir, en la copia 35 mm pacientemente reconstruida por Brownlow, con el tríptico final y con orquesta en vivo. Hoy está claro que un evento así es totalmente imposible en este presente que retrocede todos los días un poco. Decidí entonces asumir esa realidad, retroceder sesenta años y mostrar por dónde empezó la reconstrucción de Brownlow, que fue en el maravilloso formato de 9.5 mm".

Peña combinó partes de tres copias distintas en 9.5 mm –una suya, otra del coleccionista Félix Giuliodori y otra que había comprado a medias con el coleccionista Fabio Manes– y les sumó otros fragmentos que consiguió este año. "Hubo muchas ediciones de Napoleón en 9.5 mm y todas, hasta las más abreviadas, parecen tener alguna escena que no está en las otras", explica. El investigador reunió todas las escenas impresas en 9.5 mm y las montó siguiendo la lógica narrativa de la versión de Brownlow. Para ello, tuvo que sacar intertítulos inventados en las ediciones hogareñas y reacomodar tomas que aparecían en lugares equivocados. Así llegó a una versión de tres horas.

Esta versión no tiene tríptico porque éste nunca se editó en 9.5 mm, pero Peña asegura que se ve increíblemente bien. Una de las características del 9.5 mm es justamente su gran calidad fotográfica. Al tener una única perforación en el medio de la película, entre un fotograma y otro, el espacio que ocupa la imagen es casi del mismo tamaño que en la película de 16 mm.

Fernando Martín Peña (Gustavo Gavotti)
Fernando Martín Peña (Gustavo Gavotti)

"El 9.5 mm fue el primer formato que salió para el hogar en 1922. Como el público de entonces tenía como referencia el nitrato, que tenía una calidad tremenda, tuvieron que sacar un formato que se viera perfecto", cuenta Peña. Y agrega que, como los negativos originales estaban muy próximos en el tiempo, las copias en 9.5 mm que se hicieron en las décadas del 20 y del 30 se ven muy bien. "De hecho, hay muchas películas que sobrevivieron en versiones resumidas en 9.5 mm, pero no existen en su versión completa porque el original en 35 mm se perdió".

La proyección estará musicalizada en vivo por Fernando Kabusacki y Matías Mango, músicos con una larga trayectoria en crear soportes sonoros para las películas mudas. Si bien ellos trabajan siempre a partir de la improvisación, Peña cuenta que, esta vez, están aprendiendo la Marsellesa: "Hay una escena en la que Rouget de Lisle –el autor– la canta en la convención y eso no se puede reemplazar por ninguna otra música. Así que por única vez tienen que tocar un tema preciso".

Estas funciones de cine mudo con música en vivo son acontecimientos cinematográficos únicos e irrepetibles, que invitan a vislumbrar desde el presente la experiencia de los espectadores de otro tiempo.

*Festival de cine alemán 
El Camino hacia la noche (Friedrich W. Murnau, 1921): 19 de septiembre, 19:30 hs. en Village Cines Recoleta.

Napoleón (Abel Gance, 1927): 2 de octubre, 19 hs. (charla gratuita) y 20:30 hs. (proyección), en Hasta Trilce (Maza 177).

 

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