La historia de "Tomo y obligo", el último tango que cantó Carlos Gardel

La gira que el cantor de Buenos Aires realizaba en Latinoamérica era sorprendente. Gardel y su comitiva salieron de Nueva York en barco hacia Puerto Rico, luego partieron a Venezuela. Siguieron a Barranquilla, Puerto Colombia y Cartagena; desde allí volaron a Medellín y luego seguía Bogotá. En total fueron tres meses de conciertos ininterrumpidos.

La noche del 23 de junio, Gardel actuó en una audición especial auspiciada por la empresa aérea SACO. Esa noche cantó su ultimo tango. Un cronista de Colombia que participó de esa presentación transcribió lo que dijo Gardel: "Antes de cantar mi última canción quiero decirles que he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por tanta amabilidad. Encuentro en la sonrisa de los niños, las miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí. La emoción no me deja hablar. Gracias y hasta siempre".

La historia del tango "Tomo y obligo"

Fue el ultimo que cantó para el publico que lo amaba y fue, también, el que inició su carrera a la cima. Con este tango Carlos Gardel comenzó a afianzar su fama a nivel internacional y es uno de los dos que cantó en la película Las luces de Buenos Aires, el primer largometraje musical, y sonoro, en que trabajó.

Tomo y obligo, el tango que eligió Gardel para cantar, sin saberlo, por ultima vez en público.
Tomo y obligo, el tango que eligió Gardel para cantar, sin saberlo, por ultima vez en público.

La letra, escrita en 1931, le pertenece a Manuel Romero y la música a Carlos Gardel. Este tango fue el que eligió El Zorzal, para cantar por última vez frente al público -sin saberlo- en el balcón de Radio La Voz, de Medellín, el 23 de junio de 1935, horas antes de morir en el aeródromo Las Playas en un accidente de aviación.​

Tanto el tema como la película en la que lo estrena responden al contrato que Gardel firmó el 1 de mayo de 1931 con la Paramount en Francia y que fue producido por Les Studios Paramount, en los estudios de Joinville-le-Pont, Val-de-Marne, Francia.

Tomo y obligo, que aparece en un momento clave de la historia, lo interpreta en una cantina del barrio de La Boca cuando el personaje de Gardel le cuenta, desgarrado, sus desamores al personaje que encarnó Pedro Quartucci, quien en posición de amigo y confidente escucha la pena del estanciero que llora por la mujer que amó.

Julio De Caro acompañan en el violín, Pedro Laurenz en bandoneón y Francisco De Caro en piano.

Sobre "Las luces de Buenos Aires"

Las luces de Buenos Aires, primer largometraje sonoro de Gardel, tuvo un éxito arrollador.
Las luces de Buenos Aires, primer largometraje sonoro de Gardel, tuvo un éxito arrollador.

La película Las luces de Buenos Aires tuvo la dirección del chileno Adelqui Millar y contó con la participación de destacadas figuras de la compañía de revistas del Teatro Sarmiento de Buenos Aires, propiedad de Augusto Álvarez,que encabezaba Manuel Romero y Luis Bayón Herrera.

El papel principal fue para Gardel, que encabezó la historia del estanciero Anselmo Torres, y lo acompañaron Sofía Bozán, Gloria Guzmán, Vicente Padula, Pedro Quartucci y Carlos Baeza, entre otros.​

En esta película además de cantar Tomo y obligo, Gardel se luce con el vals El rosal, de Matos Rodríguez y Romero. Ésta es la canción romántica que cierra la película mientras el estanciero sella su amor con su novia, encarnada por la actriz Sofía Bozán.

Las luces de Buenos Aires, primer largometraje sonoro de Gardel tuvo un éxito arrollador.
Las luces de Buenos Aires, primer largometraje sonoro de Gardel tuvo un éxito arrollador.

Las luces de Buenos Aires fue estrenada en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1931 con lo que hoy se calificaría como un éxito arrollador ​y fue muy bien recibida en los países de habla hispana. Este ultimo éxito se debió, en parte, a que en varios países no habían podido ver a Gardel en vivo.

Éxito rotundo. En Guatemala la película fue exhibida durante tres años, en Madrid todos los días durante tres meses, en Barcelona y Nueva York el público obligaba a los operadores a rebobinarla una y otra vez para oír nuevamente Tomo y obligo.

En Ecuador el escritor Ricardo Descalzi describió el estreno: "Fue en este momento cuando nos impresionó la voz y la figura de Carlos Gardel en su primera película: Las luces de Buenos Aires, con tal impacto en el ambiente, que de inmediato lo empezamos a admirar y a querer. Esta película nos trajo Tomo y obligo que el público asistente a los cines aplaudía con tal vehemencia, que el operador se veía obligado a detener la proyección para reprisarla dos o tres veces… Desde entonces el anuncio de una película de Carlos Gardel abarrotaba las salas transformándose en el ídolo del tango".

Actualmente la letra sería merecedora de críticas por el desenlace, pero en 1931 la metáfora "matar" no era mal vista, y por el ego del hombre que se califica como "macho".

 

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