"Hoy puede haber compositores y autores de música, pero no de tangos. El tango sería entonces otra cosa, otra manifestación actual. Sería canción de Buenos Aires, o qué se yo. Otro título que le dieran."

Ciento diecisiete años atrás llegaba al mundo el hombre que se convirtió en un eximio compositor de letras de tango. Los cantores más importantes de todos los tiempos lo interpretaron y defendió el 2×4 original, al que diferenciaba por lejos de los nuevos sonidos. En su extensa trayectoria escribió la vida que veía y sentía.

La historia del gran autor

Nació el 15 de julio de 1900 en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, y desde los seis años vivió con su familia en el barrio de Floresta. Cuando cumplió los 18 años entró a trabajar en el Consejo Nacional de Educación, donde conoció a Leopoldo Lugones.

A los 26 años publicó Canciones grises, su primer libro de versos, en el que destaca la influencia del tango, le siguieron La luna del bajo fondo (1940) y Viento que lleva y trae (1945). Luego dio a luz a las novelas  Café de camareras (1969) y El desconocido Juan Carlos Cobián (1972), dedicada a su amigo.

Si bien se destacaba por su prosa, la consagración le llegó cuando comenzó a percibir el mundo y convirtió sus reflexiones en letras de tangos. Fue así que nació "Pompas de jabón", con música del pianista y compositor Roberto Emilio Goyeneche. Aquí su historia se cruza con la de Carlos Gardel: ese primer tango de Cadícamo fue interpretado por el máximo cantor del momento. También fue autor de "Madame Ivonne", la última interpretación que el Morocho grabó en la Argentina, antes de partir el 6 de noviembre de 1933 en la gira en la que perdió la vida.

Una de las grandes duplas: Carlos Gardel y Enrique Cadícamo.
Una de las grandes duplas: Carlos Gardel y Enrique Cadícamo.

A Gardel le gustaban mucho las letras de Cadícamo y grabó, aparte de "Pompas de jabón", otros 21 tangos de su autoría. Cuenta la historia que "Anclao en París" fue escrita en Barcelona, en 1931, y que se la remitió a Carlos mientras estaba en Niza. La letra, una vez más, impresionó al cantor y le dejó a Guillermo Barbieri, uno de sus guitarristas, la tarea de ponerle música.

Algo similar pasó con "Muñeca brava", escrito para la melodía de Luis Visca, que había ganado el sexto premio para tangos sin letra del 5º Concurso organizado por el empresario discográfico Max Glucksmann, en 1928. En el repertorio de Gardel, siguieron: "Cruz de palo" —grabada el 1 de marzo de 1929—y  "De todo te olvidas" —que incorporó versos del poeta Evaristo Carriego—.

Tita Merello también interpretó a Cadícamo con "Niebla del Riachuelo". La canción apareció por primera vez en la película La fuga, de Luis Saslavsky. Algunas de sus composiciones más conocidas, quizás, sean "Los mareados", con letra que escribió para la melodía "Los dopados" de Juan Carlos Cobián y "Garúa", con música de Aníbal Troilo.

Entre la cantidad de premios que recibió, en 1985 recibió el Konex de Platino al ser considerado el mejor Autor de Tango de la década en Argentina. Como homenaje a su larga trayectoria, en 1987, fue declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires y en 1996 fue distinguido como Personalidad Emérita de la Cultura Argentina.

El 3 de diciembre de 1999, a los 99 años, Enrique Cadícamo murió por causas naturales.

Cadícamo por Cadícamo

Enrique Cadícamo junto a Edmundo Rivero.
Enrique Cadícamo junto a Edmundo Rivero.

A continuación se transcriben algunas de sus reflexiones sobre temas relacionados con el tango y que develan el pensamiento de un hombre que se negó a las nuevas vertientes en la música que tanto amó.

Sobre "el nuevo tango": "No estoy de acuerdo para nada con la llamada vanguardia del tango. Vanguardia es lo primero que cae en la línea de fuego. En un combate la vanguardia es la que va adelante. En el tango hay algo parecido. La vanguardia del tango es lo primero que cae ante la indiferencia de todos los que conocen lo que es el tango."

Sobre el éxito: "Éxito es andar por la calle escuchando que la gente silba un tango de uno. Esa es la mayor gloria para un autor. Aunque el que silba no sepa el nombre ni quién lo hizo." 

Sobre los cantores: "El tango tiene una personalidad que no se aprende en los conservatorios. Cada cantante tiene que poner lo que siente y si no lo siente, que lo largue." 

Sobre las composiciones: "Hoy no se pueden escribir letras de tangos porque el tango es una cuestión de clima, de época. Celedonio Flores, por ejemplo, le da un clima de época, un paisaje. ¿Por qué? Porque tiene palabras que se ajustan a lo que era Buenos Aires. Ahora habrá otras palabras. Donde muere el autor, muere la época. Para mí ya murió la época del tango."

Sobre los nuevos tangos: "Hay que aconsejar a la gente joven que el tango no necesita de ninguna manera el cambio de ropa. Es una cosa que quedó, que hay que tocarla tal cual es."

Sobre los nuevos cantores: "Los cantores de tango actuales se defienden. Hay buenos cantantes, pero Gardel los empolvará a todos."

Entre las 1.200 letras que escribió en su esplendorosa y prolífica trayectoria, algunos de los tangos más conocidos popularmente son: "Los mareados", "Anclao en París", "Nostalgias", "Pompas de jabón", "Muñeca Brava", "Vieja Recova", "¡Che, papusa… Oí!", "Madame Ivonne", "Nunca tuvo novio", "El cantor de Buenos Aires", "La casita de mis viejos", "Niebla del riachuelo", "Compadrón", "Al mundo le falta un tornillo", "Yo tan sólo veinte años tenía".

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